9 de mayo de 2010

La bodega (2)

Segunda parte del trabajo que describe una bodega. Es el turno del lagar y de la viga y resto de elementos que se usaba para estrujar la uva para hacer el vino. Es un texto sacado del blog El Arco del Ferial de Santibáñez.

El Lagar


En muchas bodegas, el lagar está situado al fondo de la bodega, su suelo está revestido de lajas de piedra de la zona, algunas son de pizarra y recientemente de cemento, suelen ser amplios y tienen forma cuadrangular, está separado del resto de la bodega por un muro de poca altura que conforma el depósito para las uvas. El lagar se comunica mediante una “canaleta” con el “pilo”, donde cae el mosto. Está situado de tal manera que permite tener fácil acceso desde la sala principal, cerca de las cubas y solía estar revestido de cal y arena.


En el proceso de elaboración del vino, el sistema clásico de estrujado de la uva es mediante la tradicional prensa manual constituida principalmente por la “viga”, sujeta por un extremo a unos palos verticales llamados “bernias “ o “guiaderas”, que van firmemente ancladas en zapatas de losas de piedra en el suelo y sólidamente empotradas en vigas transversales que solidarizan la máquina con el conjunto de la bodega, y por otro al extremo fijada a una enorme piedra cilíndrica llamada “pienso”, mediante un tornillo o “huso”.



Fotografía de A.P. Mencia, recogida del artículo "Bodegas" , publicado en su blog Patrimonio Popular. Viga, huso y piedra en una bodega de Cunquilla de Vidriales.


Aunque toda la bodega es una obra genial, quiero subrayar como está construida la viga. Las vigas se construían en madera de álamo y de una sola pieza, y el huso, en negrillo u olmo. Algunas vigas llegan a medir hasta 15 mt. de largas y ochenta centímetros de diámetro.
Aunque está en función de la longitud de cada una en particular, para hacernos una idea valga el siguiente ejemplo: a unos 14 m. de un extremo y a 0,6 m. del opuesto, la viga lleva en su interior un orificio cilíndrico liso de unos 3o cm. de diámetro, por el que penetra, sin contacto alguno con ella, el huso o tornillo de madera de negrillo, de unos 3 m. de altura total. De esta altura, los 2 m. superiores llevan, labrada a mano con azuela, una rosca macho de 7 u 8 cm. de paso y unos 15 cm. de diámetro exterior. La rosca hembra, de iguales dimensiones, va tallada en el interior de una especie de tuerca llamada “melena”, en algunos pueblos “concha”, también de madera de negrillo, que se solidariza con la viga por medio de ataduras de soga o dogal, fuertemente apretadas y anudadas.


Es interesante preguntarse por qué razones únicamente la melena lleva rosca hembra, y no la viga, obligando de éste modo a asegurar desde fuera la actuación simultánea de ambos elementos. Creo que la razón primordial está en la gran diferencia de momentos de inercia y, por tanto, de rigideces, existentes entre la sección de la viga y la del huso, que puede, en alguna maniobra forzada, llegar a partir este último.


En algunas bodegas hay otro tipo de prensa llamado de "huso y cabezal", conocida popularmente como “mata hombres”, que actuaba mientras dos personas accionando dos palancas iban prensando las uvas contra el suelo y la "jaula" que las amparaba. El problema que tenia este invento era que cuando los “costaleros” paraban para retomar fuerzas, la prensa también paraba, de ahí su peculiar nombre.


El cabezal gira en el huso y baja presionando dos medias lunas que a su vez presionan las uvas. Se divide en dos partes, el macho, que es el que está en contacto y presiona los tarugos, y la hembra o conjunto de clavijas y tuercas del propio cabezal. Tiene una clavija de hierro que indica la dirección en la que hay que prensar y produce un sonido muy caracteristico.
Para hacer mas presión se colocaban unos tarugos de madera que se superponian unos encima de otros a medida que bajaba el volumen de las uvas.


Volviendo al proceso, se carga cada talegón a la espalda desde el carro o remolque, se echan las uvas por la zarcera o vaciadero situado justo encima del lagar, se colocan bajo la viga en torno a un tablero o rueda de madera, de unos dos metros de diámetro, llamada “compromiso”. Sobre él se ponen unos tarugos rectangulares atravesados formando un armazón o “castillo”, a continuación una o dos personas giran el huso dando vueltas alrededor del pienso, mediante una palanca.
Se coloca en el extremo fijo de la viga un “mozo” o tarugo de madera en su parte superior, consiguiendo así que, al bajar la viga girando el huso, el pienso o piedra del otro lado quede suspendida en el aire, incorporando su gran peso a la presión ejercida por la viga sobre el compromiso.


Como acabamos de ver, la viga de lagar actúa como una palanca de segundo genero, punto de apoyo, resistencia, potencia, igual que la carretilla o la cuchilla de cortar bacalao. A dicha palanca se ha acoplado, en el extremo destinado a recibir el esfuerzo de potencia, el huso para subir y bajar el contrapeso que, por simple gravedad, realiza el trabajo.
 
Arco del Ferial de Santibáñez de Vidriales

© Feliciano (Octubre, 2.008)

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