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5 de agosto de 2022

Compost casero

Alguna vez he contado (aquí, por ejemplo) como cuando yo era cría e iba a la casa de mis abuelos los veranos, allí no había bolsa de basura. Entre otras cosas, los restos de comida se repartían entre los animales de la casa, las gallinas, los cerdos, la perra, los gatos... Lo que se comían, bien, lo que no, para hacer abono. 

En mi casa del pueblo pasaba otro tanto, ahí ya sí teníamos bolsa de basura y había más restos, pero prácticamente todos los restos de comida iban a gatas y a gallinas. Una vez mis padres quitaron el gallinero, se notaba muchísimo la proporción de restos de comida, teníamos que sacar la basura a diario, hasta que un día se nos ocurrió que podíamos hacer una compostera improvisada. 

En el huerto al lado de casa destinamos un lugar para echar esos restos y lo íbamos cubriendo de restos de ramas de podas y con un poco de tierra del propio huerto. 




Alguna avispa se acercaba, pero lo cierto es que no se formó un criadero de bichos ni olía a basurero ni nada de nada... la naturaleza era bastante eficaz y con el calor iba descomponiendo los restos de una forma muy natural y "limpia". Se nota muchísimo en el volumen de basura para tirar, lo que se traduce en menos bolsas de plástico usadas. Hay que tomarse la molestia de ir a echar los restos (no todos los de casa están por la labor...) pero creo que el resultado supera a estos pequeños peros.

Ilustración del folleto de Compostaje del Ayuntamiento de León


Lo cierto es que nosotros hacemos compost por no producir más restos, luego no lo usamos en los huertos. Pero hay una corriente cada vez más amplia que anima a tener composteras en casa y cultivar un pequeño huerto. Evidentemente, esto se puede hacer en casas con un pequeño jardín, aunque hay quien se anima en terrazas y todo.

En el ayuntamiento de León, por ejemplo, se ha puesto en marcha una campaña en favor del compostaje casero en la que te regalaban la compostera. Tienen también un completo manual, muy bien explicado, en el que hablan de por qué compostar, cómo hacerlo, métodos... un poco de todo. 


Aquí se puede ver online y en este otro enlace, aquí, el blog Autocompostaje León con toda la información de esta interesante iniciativa.

¿Y qué mejor que el pueblo para hacer nuestra propia compostera? Nosotros, ya digo que no tenemos ahora huertos en uso, pero solo no tirar tanta basura nos compensa el pequeño esfuerzo. Si ya hay un jardín o un huertecito en la familia, todo nuestro esfuerzo nos lo devolverá la naturaleza con creces. Así que, ¡anímate y composta en Ayoó!!!

10 de octubre de 2021

Residuos grandes y pequeños

Me molesta mucho ver sucio el pueblo. No lo puedo evitar. Voy a Requeijo y no puedo evitar mosquearme cuando veo una colección de latas "adornando" las cunetas del camino, cuando llego al merendero y me encuentro platos, vasos, botellas de agua, más latas, servilletas..., cuando voy a la playa y otro tanto de lo mismo... No entiendo por qué la gente que pasea o pasa por allí se desentiende de su basura y cree que está mejor en el suelo. No lo entiendo y me enfada.


En el grupo de facebook del pueblo puse esta foto con este comentario ¿De verdad cuesta tanto recoger después de pasar un rato en Requeijo? y varias personas me pusieron a caldillo con la acusación de que solo saco lo malo del pueblo. En fin. Este es mi blog y escribo en él lo que me da la real gana y no, como se puede ver aquí, no solo saco lo malo del pueblo, al contrario, procuro ver siempre la parte buena de lugar y personas pero allá cada uno.

Todos estos plásticos y plastiquitos estaban en la tierra de nuestro jardincillo de casa, algunos llevaban años ahí enterrados.


Este año tambien pude hacer la foto de lo "recogido en un paseo". En esta ocasión llené la cesta de mi bici de botellas de agua y latas que estaban en la zona del Coito.


Que no acabo de entender yo que se tenga que gastar tanta botella de agua si a un paso tienes dos fuentes, pero bueno...

Y como todo no es malo, por fin pudimos deshacernos de unas cuantas cosas que estaban en casa esperando poder ser llevadas a un basurero controlado.



Teníamos un montón de baldes de pintura metálicos que mi padre antes usaba en los huertos, un congelador que ya no tenía ni motor ni nada y que fue usado de conejera, el calentador que acabábamos de cambiar y un colchón y todo lo pudimos llevar a la convocatoria que hizo el ayuntamiento para recoger enseres. Un día se recogieron electrodomésticos y un par de semanas después, se recogieron muebles y colchones.




Y menudo éxito tuvo la convocatoria, hasta los topes estuvo la cochera municipal de todo lo que acercamos.

La verdad que hacía falta una recogida así. El congelador por ejemplo, llevaba esperando su turno un par de años y no sabíamos ya qué hacer con él. Nuestra casa es grande y allí lo tuvimos, pero si tienes una casa pequeña la cosa se complica.

En la zona de Campo Ferrero hay un vertedero ilegal. Allí hay escombros y de electrodomésticos. Es uno de los que la Diputación de Zamora va a clausurar en 38 pueblos de la provincia (aquí la noticia en prensa), gastándose nada menos que 1 millón de euros de los fondos europeos Feder. Siempre será más fácil que estas cosas no ocurran si las instituciones facilitan canales y medios para que los vecinos podamos entregar este tipo de residuos. Entre unos (instituciones) y otros (vecinos), deberíamos conseguir un pueblo limpio y sin residuos por sus rincones.

Rincón lleno de bolsas en la fuente de la Iglesia... que igual no estaba de más poner ahí una papelera.

11 de septiembre de 2019

El huevo y la gallina, la gallina y el huevo...




Las gallinas están de moda. Las gallinas y sus huevos. Un grupo de activistes veganes (la e es adrede, así escriben elles todos sus textos, con e, que las as Y las os son capitalistas y heteropatriarcales!!!) del grupo Almas Veganas han publicado un video en el que estrellan huevos contra el suelo y afirman que son productos de la explotación de las gallinas y de la violación por parte de los gallos. Aquí el video: 


En fin, cada loco con su tema, pero esto ha vuelto a hacernos hablar del huevo, uno de los alimentos más completos (y ricos) que hay y también de los más desconocidos, porque no sabemos apenas cómo salen del cuerpo de las gallinas.

Como muy bien dice un amigo del pueblo, así un poco a lo burro, el huevo es la menstruación de la gallina. Ya, ya, suena un poco burro, pero así es. El huevo se forma a partir de un óvulo del animal que se recubre de material nutritivo y de protección (clara y cáscara) antes de la puesta.


La gallina ovula cada 20-26 horas aproximadamente, es decir, casi un huevo al día, aunque varía de unas gallinas a otras, claro.

Y una cosa importante: la gallina no necesita ser fecundada para producir huevos. Si el gallo la monta y la fecunda y entonces en ese huevo sí se empezaría formar un pollito. Es decir, y siguiendo con el lenguaje así un poco a lo burro, el huevo no es, como mucha gente piensa, un aborto de pollito. El huevo es el óvulo que no ha sido fecundado y sale del cuerpo de la gallina. Para que haya pollito, el gallo debe gallar (así se dice en el pueblo) a la gallina. Y sí, es un poco burro al hacerlo, como en otros muchos animales, la agarra por la cresta o las plumas del cuello, la inmoviliza y le introduce el pene y el saco con su espermas. Es así, no hay que verlo con los ojos de los humanos, son animales y así llevan haciéndolo años y años y años y siglos.




La gallina es ponedora desde más o menos las 20 semanas de vida. Normalmente en el pueblo se compran jóvenes, lo que se llama “pollas”. Al principio ponen huevos de vez en cuando y pequeñitos, hasta que ya van madurando.




Junto a las gallinas solían tenerse algunos gallos pero su función no era tanto la reproductora como la cría para carne. Es decir, cebar los gallos para después matarlos y comer un buen pollo casero. En mi casa, por cierto, también tienen mucho éxito las crestas de gallo, una delicatessen de casquería que tienen una similitud a los callos (mi madre las hace con una salsa similar y son también gelatinosas).

Estas crestas tan ricas no son de casa, las comimos de tapa en el Bar El Canto, de la mano de Antonia, muy buena cocinera.

Este si es un pollo casero guisado en mi casa, por mi madre.

Sigamos con las pitas. Cuando la gallina es fecundada supongo que se despierta su instinto maternal y tras poner el huevo, se pone encima de él para incubarlo. El huevo no será viable si no está con una temperatura adecuada durante cierto tiempo y para lograrlo, se sienta encima. Es lo que en Ayoó se llama “güarar”.

Si se tenían en la casa las gallinas suficientes, no se las dejaba hacerlo y había que andar detrás de ellas para que no incubasen. A veces se las metía durante unos días en un talegón puesto del revés (y me cuenta mi madre que alguna, pobre, murió de hambre porque se olvidaron que estaba allí!!!!) o se las mojaba.




Y aquí aprovecho para contar una anécdota que aún sigue provocando las carcajadas en casa cuando se cuenta: Mis abuelos tenían varias gallinas güaronas y les dijeron a mis primos y hermano, Domingo, Manolo y Jesi, entonces niños, que las llevasen al pilo y las remojasen, para que se les pasaran las ganas de incubar. ¡¡Para que quieres más, niños, gallinas y agua!!! Mi hermano recuerda la juerga que se llevaron tirando a las gallinas al agua a ver si sabían nadar y  pero se les fue la mano cuando probaron cuánto tiempo aguantaba una gallina bajo el agua. Murió. Murió esa que a la ahogaron, pobre, y murió alguna otra que debió coger frío con tanto remojón. Dudo que mi abuela volviera a hacerles el encargo de mojar a las güaronas.



En la casa de mis abuelos las gallinas ponían los huevos en unos talegones que estaban arriba, en un corredor encima de la cuadra. Teníamos que subir por unas escaleras de piedra para llegar allí, era uno de mis trabajos cuando estaba en el pueblo. 

En general, las gallinas suelen respetar los lugares que se le habilitan para la puesta, siempre un poquito apartados del alboroto general del corral, aunque alguna que otra se acostumbraba a poner fuera de estos lugares y hay que andar buscando los huevos. Eso le pasaba a mi padre en el gallinero de nuestra casa del pueblo, que una le ponía entre las urces que estaban al lado.

Este verano ha sido el primero en el que estábamos en casa sin gallinas ¡y vaya si se ha notado! Producíamos muchísima basura que tenía que ir al contenedor, claro, y que antes dábamos a las gallinas. Todos los restos de comida, de fruta y de verduras, los apartábamos, los troceábamos si eran muy grandes y se las dábamos a las pitas, que daban buena cuenta de ellos.



Información sobre el huevo y su formación, cogida en la web elhuevo.org (y como el enlace a esta no funcionaba, lo tomé directamente de esta otra, Transformando el infierno).

Los datos sobre la cría de gallina, además de lo que he visto en casa, claro, los saqué de la web Experto animal.







5 de junio de 2018

Sin contaminación por plástico

Hoy en día puede parecer mentira, pero yo recuerdo cuando era pequeña y en el pueblo no había apenas residuos. No teníamos basura. No hacía falta. Los restos de comida se repartían entre los animales de la casa: los gatos, la perra, las gallinas y, en último lugar, los cerdos, que son como la roomba animal y lo devoran todo.



Se comía lo que se producía (patatas, vainas, huevos, conejo, lechugas, tomates..) y se compraba lo mínimo. Cuando se hacía (fideos, macarrones, arroz), siempre era en tamaño grande y casi siempre, en paquetes de papel. 



Se comían muchas latillas y el envase se lavaba y se reutilizaba (y se sigue haciendo, al menos en mi casa). 

No íbamos a mercadonas ni chinos ni todo a cien y teníamos más bien pocas cosas y, desde luego, cero envases. 

Realmente, supongo que algún residuo reuniríamos, pero como no había recogida de basura, no sé, terminaría en el corral, supongo. 



Ahora todo es diferente, compramos muchas cosas que van con sus envases de cartón o plástico, tenemos recogida de basura, tenemos contenedores (que se usan lo que se usan...) y tenemos un gran campo que no respetamos y en el que encontramos papeles, latas y plásticos de lo más variadito.



Hoy, 5 de junio, es el Día Mundial del Medio Ambiente y el lema de este año es "Sin contaminación por plástico". Si no puedes reusarlo, rehúsalo, nos dicen desde la Onu, no al plástico de usar y tirar que nos está aplastando. Se estima que a cada persona del planeta nos corresponden este año, 1.100 kilos de plástico. 



En Ayoó creo que no nos toca a tanto, pero también considero que podríamos hacer algo más por evitar dejar plásticos por el campo o en Requeijo, nuestro sitio favorito y que a veces poco se respeta. Es tan fácil como llevarse el plástico de vuelta y tirarlo al contenedor. Muy sencillo, de verdad.



Las fotografías que ilustran este comentario están hechas en Ayoó en diferentes momentos. Ojalá no tenga que volver a hacerlas en el futuro.

10 de abril de 2017

Basuras


Muñeco tirado en Peñacabras, pobrecito mío, que me encontré en un paseo hace un par de verano.

Cuando era pequeña e iba al pueblo de vacaciones había muchas cosas que me llamaban la atención y que suponían un gran cambio para mi rutina habitual: diferentes comidas, horarios, no había baño, no se podían comprar tantas cosas como en la ciudad y no había bolsa de basura. No. En el pueblo no se desperdiciaba nada. Los restos de comida iban para las gallinas, los cochos o la perra. Y los alimentos, lo poco que se compraba fuera de la producción casera, venía en grandes cantidades o se cogía a granel. No había folletos publicitarios, ni prensa, ni revistas. Se iba a la compra con una vieja bolsa de mi abuela. En definitiva, se vivía con los justo y no se generaban apenas desperdicios. 

Poco después, la modernidad fue llegando a la vida del pueblo, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Aparecieron los cubos de basura pero no la recogida de la basura y así terminamos todos usando la zona que hay cerca del Coito, donde el reguero del Ti Carbajo, como improvisado vertedero.


Basura en la zona del reguero del Ti Carbajo.Verano, 2017.
Allí llevaba yo las bolsas de basura y sorteaba desde otras bolsas a escombros, lavadoras, ropa vieja… Cuando se levantaba el aire, los desperdicios se desperdigaban por todo el pueblo.. Un asquito, vaya. Por fin se organizó la recogida de basuras de casi una veintena de pueblos en la Mancomunidad del Valle del Tera y, aunque en verano se queda corto, al menos se puso en marcha un servicio tan importante.

Basura en la calle. Verano, 2007.

En mi vida diaria soy un poco tiquismiquis con lo de la basura, de las que lleva un envoltorio de pipas en el bolsillo, recoge una botella abandonada en la calle y voy con mis bolsitas de residuos bien separados hasta su correspondiente contenedor. Y me fastidia mucho encontrar basura aquí y allá en mis paseos por el pueblo, por dentro, en el casco urbano y por fuera, por los caminos, por el monte… siempre encuentras una botella, una lata de cerveza, un paquete de tabaco…. ¡Con lo fácil que es guardarlo donde lo llevabas hasta que se ha usado!

Basura que encontré en el Coito, la junté, fotografié y recogí. Verano, 2012.
Botella de cerveza que alguien dejó en la toma de agua que hay en Requeijo. El chiringuito estaba como a cinco metros, pero para qué molestarse.... Verano 2014.


Porquería encrustrada en una pared del pueblo, muy cerquita de una casa. Verano, 2014.

Gran mancha de pintura y botes de disolvente tirados junto al pilo de Peñacabras. Verano, 2010.
Botella que algún borono tiró al agua de Requeijo. Febrero, 2017.


Una de tantas latas que se pueden ver cuando paseas por el campo. Febrero, 2017.
Envoltorio de condones en la playa de Requeijo. Verano, 2014.


Restos de botella en un camino. Febrero, 2017.

Envases viejos en un callejón en El Canto. Verano, 2010.
Basura en Requeijo, tras la merienda de San Bartolo. Ya lo saqué en el blog, aquí.


También ha habido, durante años, un foco de basura permanente en un lugar, de nombre contradictorio, en el punto limpio. Tal vez no se explicó convenientemente su fin, pero allí se dejaba de todo, desde muebles que se habían quitado a colchones y, en unos años, televisiones, muuuuchas televisiones. Ahora parece que ya ha quedado claro que es solo un lugar de recogida de aceites de locomoción. 

Verano, 2008.

Verano, 2013.

Verano, 2009.
De vez en cuando aparecen focos de basuras diferentes… que si unos escombros por aquí, cascos de botellas por allá, un coche abandonado en el campo… pero, en fin, confiemos en el trabajo a medias entre la concienciación y la amenaza de una multa.


El coche abandonado en la Rosina, en 2011. Ya hablé de ello aquí.

Cascos de botellas en Peñacabras. La foto es de 2013, pero allí siguen, claro.




Azulejos en la chopera del Reguero del Ti Carbajo. Febrero, 2017.