24 de julio de 2014

Otros acarreos, carros y carreteros

Carro de leña. Web El país de los maragatos.



Acarrear se asocia con la recogida de las mieses, del pan, del centeno, la cebada.... pero también se acarreaban otros elementos, la leña, por ejemplo, que era costosa porque ¿dónde hay leña? Dónde los carros no entran... había que dejarlos a distancia y luego cargarlos.



Carro de Ramiro y Rosi preparado para ir a por abono.



También se cargan de abono, que se hacía en el invierno y tenía sus propios problemas: “Cuando ibas a por abono, muchas veces pasaba de meter el carro en un charco y se quedaba atollado y había que vaciarlo, sacarlo y volverlo a llenar”.


Y es que atollar el carro no era extraño. Aquí recuerda mi padre, una de estas situaciones: “En La Chana corría una zona muy baja y se quedó el carro metido. Ibamos con sacos de harina. Se rompió una camella (zona del yugo curvada donde se acopla la cabeza del animal) del jugo. Llevábamos una vaca que le decíamos la bonita que era muy valiente y no se acobardaba, algunas se acobardaban y no tiraban, pero esa nunca, siempre intentaba tirar y sacar el carro y aquella vez también lo hizo, tiró y tiró hasta que el carro pudo salir”.






En Ayoó había varios carreteros: el Ti Eulogio, el padre de Aurea, el Ti David, conocido así, como El carretero; Tio Luchi, el marido de tía Agustina (se llamaba Gabriel, pero en casa le llamaban así, Luchi, que a él no le gustaba demasiado... y así sigue llamando mi padre ahora, en broma, a su nieto, a Paulino). En los alrededores, el Ti Silverio de Congosta también hacía y en san Pedro de la Viña, Vicente El Carretero. En cada pueblo había al menos uno”.


El carro cabecera de Avantales Lo encontré una Semana Santa
de hace unos cuantos años en El Tiar.
“La bracera se hacía de negrillo, tiene mucha hebra y no parte tan fácil; las ruedas de encina, que es más dura, encina seca; la costana de pino, chopo y negrillo; los espigas del barbijos, agujeros grandes para sujetar las costanas. La encina se metía en el abono de los cochos donde estaban los encañados, donde había agua, en invierno, para tener buena madera. La madera se corta en invierno y en menguante mejor”.

21 de julio de 2014

Acarrear

Hace justo un año (¡madre mía, cómo se pasa el tiempo!) estábamos repasando las labores que se hacían en julio en el campo. Ahí dejé medio colgada la de acarrear. Tras repasar con el comité de sabios (mis padres) el tema, esto es lo que me cuentan de esta dura tarea:

Las pernillas del carro eran similares a las de la imagen, más
pequeñas porque estas son de un remolque de tractor.


Los carros eran la pieza fundamental de la labor del acarreo de todo lo segado desde las tierras a las eras. Se preparaban para la faena poniéndoles pernillas, una ampliación de las costanas que servían para aumentar su capacidad. También se colgaban los dogales, las cuerdas, con las que amarrar los manojos.

En esta foto que se pudo ver en la exposición de Perafondo del verano 2013, se ve a uno de los hijos de Fermín Martínez en un carro preparado para el acarreo (la foto está recortada para ver mejor el carro).

La colocación de los manojos en el carro era todo un arte: Se ponían los manojos unos para delante y otros para atrás y la espiga en medio. Entraban unos 100 o 120 manojos. Se amarraban con los dogales, uno de delante a atrás y el otro al medio.

“Había que saber cargar. Se decía, cuidado, que llevas el carro abortizo,que está a punto de derramarse”.

Acarreando centeno. Fotografía del Museo Virtual 20 minutos.

Pero ir con el carro cargado hasta los topes por aquellos caminos de polvo y piedra no era fácil, como recuerda mi padre: “Ibas con el carro y para que no diera vuelta, que no era fácil, pero alguna vez pasaba, el sobeo* tenía vicio (=sitio, espacio, que no estaba colocado apretado) y no le pasaba nada a las vacas”. Es decir, no se quedaban enganchadas por el yugo volando hacia arriba, aunque alguna vez pasó: “Recuerdo que a uno se le aflojó el cornal (la cuerda o cinta de cuera con la que se unen los cuernos al yugo) y al bajar con la cuesta abajo se ponía el carro trasero (que tenía mucho peso atrás y se volcaba), se dio la vuelta y quedaron las vacas colgando”.

La cuesta de La Pedrera actualmente. Hacía arriba...

...y hacia abajo.
“Era peligrosa La Cuesta de La Pedrera, uno se tenía que colgar de atrás para que no quedara el carro delantero, demasiado inclinado hacia las vacas, que no se podía dominar. Carro trasero era cuando se subía, que subir mal pero bajar, peor. Carro delantero se decía también cuando iban muy bajas las vacas”.

Otra imagen de la exposición de la Asociación Perafondo de este verano pasado. Los padres de Lupe, Santiago y Genovena (ambos, por cierto, fallecidos en el último año) preparan la meda en las eras.

En las eras se colocaba todo lo acarreado haciendo medas, todo en un cuadro. “Las espigas para dentro, una vez que era la meda alta se ponía como un tejado inclinado con la espiga tapada para que no se mojase si llovía”.

Para acarrear se hacía entre los de la familia.

En casa recuerdan aquel trabajo como uno de los más duros. “Nos levantábamos a las 3 y las 4 de la mañana para llegar a la tierra cuando amanecía. Había que ir hasta la Chana, Ayoó Pequeñino, a Los Becerriles... Trabajar mucho para producir poco. Ahora, las cosechadoras en un cuarto de hora te lo hacen todo”.

*Sobeo: tira ancha de cuero que servía para unir al animal al yugo. Aquí está explicado.


18 de julio de 2014

El juego de los cartones

Uno de los juegos preferidos de los niños (con o, los varones) de la época de mis padres era el de los cartones. Cartones que no eran otra cosa que las cajas de cerillas, la envoltura de papel. Se recogían aquellas que se usaban en las casas pero también se compraban, una perra gorda o dos, por un ciento de cartones. Mi padre recuerda que él apañaba “los de tía Agustina y tía Quica, que no tenían hijos pequeños y me los guardaban”.



“Llevábamos los cartones vacíos en el bolsillo, aplastados... también los guardábamos en el pupitre de clase o en escondites que teníamos por la calle. Decíamos, vamos a jugar a los cartones y ya nos poníamos todos los rapaces”.

Se jugaba con las tajuelas, que eran de piedra planas o bien de hierro, sacadas de los arados, de las que se rompían de la cuchilla.

Se jugaba “a matar la tajuela”, que según me explica mi padre era hacer un cuadro en el suelo y marcar una raya. “Decíamos, ¿a cuánto se pone, a dos? Nos poníamos a cuatro o cinco pasos, se tiraba y el primero que con una tajuela le daba a los cartones que estaban dentro y salían eran para ti. Se tiraban los turnos según quedaba la tajuela cerca de la raya”.
También se jugaba “a la monta”, si quedaba encima la tajuela, te llevabas el cartón de otro.

“Recuerdo un enfado muy gordo de Fermín, el de Trini, con este juego de los cartones. Era un crío de 10 años y había perdido todo su capital de cartones en el juego. Fue donde el Ti Germán, que era su tío e iba como disimulando, hola tío, qué tal, venia a veros... hombre, chaval, qué quieres... quieres comer, quieres un mordín de chorizo? Y Fermín, bah, pan y chorizo, bah... ¿Quieres una perra gorda?... Bah, una perra gorda se tira y se pierde... bah... y al final ya el ti Germán le dijo a la mujer “anda, dale un real al rapá” y ya contento, con lo que había conseguido decía, Ah, bueno, ya un real, eso ya es algo... el Ti Germán era muy chistoso contándolo y a Fermín le sentaba muy mal y no quería que se lo recordasen".

7 de julio de 2014

Museo en casa

En la calle Palomares hay unas huertas que llevan el nombre "Huerta de la ermita" porque se cree que ahí había una ermita perteneciente a los barrios de abajo. Salió el tema en el grupo de Ayoó en Facebook cuando puse esta fotografía, esta curiosa forma de sujetar la barda del muro.



Y al hilo de la fotografía, mi primo Antonio Tábara Martínez, hijo de Leonardo  y Maria Antonia, me mandó una foto de una pequeña piedra. Es una piedra labrada, con una inscripción, que se encontró en este lugar, prueba de que aquí existía la construcción de la que todos los mayores hablan. La inscripción está muy gastada, pero ahí se ven las letras. 


La pieza la guarda Antonio ahora como oro en paño, salvada de su destino de piedra de afilar que le quería dar Tío Nardo...

También guarda mi primo otros objetos, de los que me pasó sus imágenes...


Si no me equivoco, este es un "cerero", creo que ese es su nombre, un soporte para colocar los cirios en la Iglesia.


La rueca, para hilar el hilo bien de lana, bien de lino.


Y esto, que Antonio me lo puso como adivinanza, a ver si atino... creo que es un resto de una vasija de vino de las que se impermeabilizaban con pez... ¿he acertado?

Estas son algunas de las cositas que tiene Antonio, un pequeño museo casero con los restos del pasado de nuestros padres.

30 de junio de 2014

San Pedro (2)

Apenas saliendo un poquito del centro de San Pedro, nos encontramos con la Fuente Vieja, así llaman allí a su fuente romana. La he ido a ver en varias ocasiones, hace tiempo que no me acerco y, desgraciadamente, la última vez que estuve allí el lugar estaba pelín descuidado, con latas dentro de la fuente y papeles y bolsas en los alrededores. Espero que haya cambiado y esté ahora más limpio porque es un lugar precioso y que merece la pena ser cuidado. Por aquí hay señalización de senderismo, con una ruta de gran recorrido (de las de más de 50 kilómetros) marcada con la dos rayas de pintura, una roja y otra blanca.









Cerquita de la fuente nos encontramos con un bonito pilo con losetas de piedras, de los que obligaban a las lavanderas a trabajar de rodillas.




Y una última curiosidad de San Pedro, una curiosa casa cercana a la Iglesia que tiene toda su fachada llena de azulejos puestos así, un poco al tuntún y que en mis fotos bautizé como la casa patchwork, como los trabajos de costura en los que se combinan trocitos de tela.



29 de junio de 2014

San Pedro (1)

Hoy, 29 de junio, es San Pedro, día grande en la localidad vecina que lleva este nombre, en San Pedro de la Viña. El otro día encontré diversas imágenes que he sacado en diferentes momentos de los algunos de los lugares más representativos del lugar, la Iglesia y la fuente romana (otro de estos sitios representativos, El Conventico, ya tuvo su propio post hace un tiempo, aquí).

Hoy pongo aquí las imágenes de la Iglesia que, situada en un pequeño promontorio dentro del pueblo, es una de las más bonitas de la zona. Eso sí, solo la he visto por fuera, nunca he estado dentro. ¡A ver si pronto remedio esto!











27 de junio de 2014

La Iglesia por dentro: El Sagrado Corazón de Jesús

Este viernes 27 se celebra en la tradición cristiana la fiesta del Sagrado Corazón. Saber que era justo este día no ha sido fácil, porque cuando buscaba me ponía que se celebraba “el viernes posterior al segundo domingo de pentecostés”... es decir, como si me lo hubieran dicho en chino. Menos mal que ahora estas cosas, buscando en internet, de una u otra manera se acaban aclarando. Así pues, ya tenemos el día que nos sirve para hablar de otra de las imágenes de la iglesia del pueblo, el Sagrado Corazón de Jesús.



La devoción al Sagrado Corazón se refiere, en el catolicismo, al corazón físico de Jesús, como metáfora de la vida emocional y moral de Jesús, especialmente a su amor a la humanidad. La representación clásica es la de Jesús señalándose el corazón, que aparece extracorpóreo con una corona de espinas y heridas. Se supone que simboliza el dolor de Jesucristo cuando la humanidad rechaza su mensaje de salvación a través de la palabra de Dios. La corona de espinas también hace referencia a su propia muerte a manos de los romanos, de hecho, la figura aparece con las manos heridas por los clavos de la cruz, por lo que es un Cristo resucitado.



La figura del Sagrado Corazón de la Iglesia de Ayoó la encontramos en el lado del Evangelio, a la derecha del templo para los feligreses, junto a la tercera estación del Via Crucis. Desde 2012 es la que se saca en El Encuentro de Semana Santa, sustituyendo a la imagen del niño que antes salía. Yo pensaba que había sido idea del nuevo párroco, Miguel, pero él mismo se ha acercado a este blog y ha puntualizado que el cambio de imagen se hizo cuando aún estaba el anterior, así que dicho queda.




Aquí una antigua foto del Sagrad Corazón procesionando por Ayoó. La publicó hace unos días Silvia Hidalgo en el grupo de Facebook de Ayoó. Preciosa imagen que recoge esta figura del Sagrado Corazón.