Otra historia de postguerra de las que me contó mi padre, tiene como protagonista a la familia de un amigo suyo de Cubo que, como él, se vino a tierras vascas a buscarse la vida.
El padre del de Cubo estaba un día en Santibáñez cuando un tipo bastante conocido, que tuvo un bar en este pueblo, se le acercó para decirle que tenía que apuntarse a la Falange sí o sí y que caso de que no lo hiciera “te doy dos tiros como si fueras un perro”. El señor de Cubo salió de allí descompuesto y asustado por las palabras que le había lanzado el de Santibáñez, y durante mucho tiempo vivió atemorizado por las amenazas de un tipo que tenía bastante poder en aquellos tiempos difíciles de después de la guerra.
Pasaron los años y un día su hijo, el amigo de mi padre, ya mayor, fue invitado a la matanza del cerdo en Santibáñez y quiso la casualidad que se encontró con el bravucón de la advertencia. A la cabeza le vino todo lo que había sufrido su padre por aquella amenaza y sin pensarlo se echó contra él, banqueta en mano, al tiempo que le gritaba “anda, dímelo a mi ahora, que me vas a matar como a un perro, dímelo!”.
8 de julio de 2009
La amenaza
3 de julio de 2009
Comidas de antes

Cacharros para cocinar con la lumbre. Fotografía tomada de un precioso blog dedicado al concejo asturiano de Ibias.
Comidas de pote eran los garbanzos, alubias, berza, fréjoles.... En la cazuela de barro se hacían patatas con bacalao, pollo, conejo...
También se hacían los fideos caseros: se hacía una pasta con harina y venía un señor ambulante con una máquina y los cortaba. Los hilos se ponían a secar de una vara, unos ocho días y luego se recortaban y se metían en latas (no había bolsas de plástico) y ya estaban los fideos caseros. También cuenta mi madre que había comidas hoy muy habituales que entonces ni se conocían: “Macarrones no había, no se conocían y platos como la paella son más modernos”. Todavía recuerdo a mi tía Agustina poniendo cara de asco cuando se encontraba un langostino en la paella, “agggg, cocos”, decía.
También era muy típico el pulpo, de media cura que se llamaba, que ni estaba fresco del todo ni seco del todo. Se compraba al peso y había que ablandarlo antes de comerlo.
Y bacalao, mucho bacalao porque se conservaba bien y entonces no era tan caro como ahora.
De postre, se cocinaba arroz dulce (arroz cocido con agua y azúcar, un clásico de la cocina de la abuela Menta), bizcochos y los días de fiesta se hacían bollos en el horno, con huevo y harina. Luego estaba todo lo de la tierra, castañas, nueces...
Asando castañas en la lumbre. Fotografía tomada de la web de Arrabalde (Zamora).
“De frutas que aquí no se daban -cuenta mi madre- conseguiamos naranjas, que nos las daban traperos que cambiaban la fruta por hierros, restos de arados rotos, las rejas... y también por trapos de lana, refajos rotos, mantas viejas, restos de lana, de jerseys... todo lo apañaban a cambio de un barcao de naranjas. El día de las comedias por una perra gorda nos daban una naranja, como si fuera la mejor chuche para un niño de hoy”.
“También vendían cerezas vendedores ambulantes que iban con un burro cargado con dos talegas y las ofrecían por las casas. Sandías si se vendían, plátanos, no y el resto, lo que había en casa de las frutales”.
El café era de puchero, se ponía un puchero de barro que hirviera, se echaba el café y se colaba.
29 de junio de 2009
La cocina
Casa abandonada en Zamora. Fotografía de Alfaomega en Flickr.
Al hilo del post del palabrero ayoíno con objetos que se encontraban (y se encuentran aún) en las cocinas típicas de los pueblos hace unos años, mi madre me contó un montón de cosas de cómo era el menaje que se usaba, las comidas que se hacían o cómo se fregaba entonces. Todo esto me transportó mentalmente a la cocina de mi abuela, a la izquierda del portal, subiendo un peldaño de piedra. Encalada de ocre, con la lumbre, la gran chimenea negra y ahumada, los calderos de los cochos, los potes, las cazuelas de barro, los escañiles, muchas latas de escabeche de las grandes que se usaban de recipiente para todo, una pequeña cocina de butano de tres fuegos donde yo me preparaba la leche en mi taza de porcelana y una pequeña mesita con un cajoncito milagroso del que salían huevos cocidos y chorizo como por encanto. Encima estaba el desayuno especial de mi abuela: tortilla francesa con azúcar. A todas esas cosas me llevó el relato de mi madre:
Las alacenas eran los armarios que había en las cocinas: abajo tenían una madera, una tabla, donde se sujetaban los cántaros del agua de la fuente. Más arriba estaban los platos, que eran de porcelana y otros pintados con flores en el fondo. Los vasos también eran de porcelana. Más arriba estaban las cazuelas, como las de barro de Pereruela, que en el pueblo se les decía “de Priyuela”.
Inciso: Lo de los platos y los vasos siempre me ha resultado curioso (a mi, no a mi madre) porque en el pueblo se llaman “de porcelana” pero no lo son, es decir, la porcelana es una mezcla de barros (caolín, feldespato y cuarzo) cocidos, pero las piezas que se usaban en el pueblo son de metal con esmalte blanco y con un borde azul, tanto en platos como en fuentes o tazas. No sé por qué se les llama “de porcelana” y no tengo ni encuentro ninguna foto, aunque supongo que todos sabéis de qué hablo (buscaré cuando vaya al pueblo)
Veo que mi amigo Trice ya me ha encontrado un buen ejemplo de esta "porcelana", en forma de palangana, pero, como él mismo dice, están hechas del mismo material que los comentados platos y tazas, así que aquí va la imagen, para los que anden despistados:

Y rebuscando, rebuscando... encontré una foto de uno de estos famosos platos "de porcelana", en realidad, hierro fundido esmaltado (anda que no ha costado, con lo fácil que hubiera sido fotografiar uno de los de mi madre!!!):
En el pote se hacían los garbanzos, alubias, fréjoles, la berza... cuando se iba a trabajar se dejaba el pote preparado junto a unas buenas brasas y la comida se iba haciendo lentamente, durante toda la mañana, hasta que la familia volvía al mediodía de las tareas del campo.
Ollas de barro para la manteca. Fotografía de Miguel A. Marcos
En la cocina había también había una mesa portátil, que se quitaba y se ponía. En tiempo frío, se colocaba encima de la morralla de la lumbre, la leña quemada y que quedaba con tizones encendidos. Se ponía la mesa encima para que no hubiera frío.
Se comía de la misma cazuela, cada uno con un cubierto, pero sin platos y sin vasos. Todos bebían de la misma jarra y corría por la mesa. Para beber a chorro se hacía un invento en las botellas, un corcho con dos pajitas, una más corta para que entrase el aire y otra más larga que llegaba al líquido, al vino. En verano, como no había nevera, se traía un caldero de agua de la fuente, bien fresquito y ahí se metían las botellas de vino.
Tapas de ollas y cazuelas colocadas con una cuerda en la pared, como recuerdo que estaban también en la cocina de mi abuela. Fotografía de José María Moreno-Madridejos.
También había en las cocinas algo de aceite que se compraba a ración y a granel, por medida. Aunque se usaba más para todo la manteca de cerdo, que se guardaba en ollas de barro similares a los cántaros.
Para fregar se ponía un balde que siempre se encisnaba cuando fregabas el pote, se manchaba de negro. Se fregaba con un trapo o rodilla o con esparto a modo de estropajo y con el jabón que se hacía en casa, como el de la ropa.
24 de junio de 2009
Palabrero ayoíno (3)
Lumbre - Fuego bajo sobre el que se hace la comida. 
Morralla - La leña quemada y que queda con tizones encendidos. Por extensión, todo aquello que no "val pa ná".
Estrebedes - aro de hierro de tres patas donde se pone la cazuela en la lumbre. Ya, ya sé que el nombre correcto es Trébede, tal y como se recoge en el
Foto recogida de la web del pueblo de Castronuevo de Esgueva (Valladolid)
Fuelle - Aparato de madera y piel que se usa para avivar con aire la lumbre. La definción completa del Diccionario de la Academia es esta: (Del lat. Follis). m. Instrumento para recoger aire y lanzarlo con una dirección determinada, que esencialmente se reduce a una caja con tapa y fondo de madera, costados de piel flexible, una válvula por donde entra el aire y un cañón por donde sale cuando, plegándose los costados, se reduce el volumen del aparato. 
Tenazas - Instrumento con el que se mueve la leña en la lumbre. Largas y bastante pesadas y con la punta aplanada para poder coger bien los porros.

Pote - Cazuela metálica, redondeada, con tapa y patas que se usaba para hacer la comida en la lumbre.
Fotografía recogida del blog del Valle de Valverde (Zamora)

Pote que mi madre ha recuperado y pintado, como adorno para nuestra casa.
Caldero - Cazuela grande que sirve para preparar la comida de los animales (en mi casa siempre se le llamaba “el caldero de los cochos”) y para calentar el agua. De tanto estar en la lumbre, el exterior estaba todo encisnado (lleno de hollín) y manchaba con solo rozarlo. En San Bartolo siempre aparecía algún caldero de los cochos donde hacer un rico chocolate mañanero.
Caldero de comida que mi padre le prepara a las gallinas que tenemos en casa.
Llares - Cadena que cuelga de la pared de la chimenea, desde arriba, para colgar allí el pote y el caldero. En el Diccionario de la Academia aparece esta palabra en singular: (Etim. Disc.).1 f. Cadena de hierro, pendiente en el cañón de la chimenea, con un garabato en el extremo inferior para colgar la caldera, y a poca distancia otro para subirla o bajarla. U. m. en pl., `pero creo que en Ayoó siempre se usa en plural. En otros lugares, de Cantabria y Asturias sobretodo, el llar es el fuego, la lumbre.

Llares con caldero, fotografía recogida en la página web de Grisuela (Zamora)
Cazuela de Priyuela - Cazuela de barro. En realidad es de Pereruela, el famoso pueblo zamorano de los enseres de barro, pero en el pueblo (en mi casa, quiero decir) se desfiguraba la palabra y se decía de esta forma tan curiosa.
Escañil - Banco largo, como para cuatro o cinco personas. La palabra es un diminutivo de escaño, cuya definición en el Diccionario es la siguiente: (Del lat. Scamnum). Banco con respaldo en el que pueden sentarse tres o más personas. La palabra, ahora mismo, se relaciona más con la política, ya que los puestos (asientos) que obtienen los partidos políticos en las elecciones se denominan así, escaños.
Escañiles en una antigua cocina de Mahide (Zamora), en una imagen recogida en la página web de este pueblo.
Rodilla - Trapo para fregar y limpiar hecho con restos de ropa vieja. También se usaban para poner bajo las piernas cuando se lavaba agachada en los pilos y pozas.
21 de junio de 2009
El hombre que se libró de la fosa anónima
Recientemente se ha desarrollado en Santa Marta de Tera la primera exhumación de restos de represaliados en la Guerra Civil a petición de una jueza local, la titular del Juzgado número 2 de Benavente, Tania María Chico. Con la ayuda de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) se han localizado dos fosas con los cuerpos de cuatro vecinos de Benavente y cuatro labradores del pueblo leonés de Destriana. Una noticia que me ha llevado a pensar en una historia que mi padre me ha contado varias veces y en la que un vecino de un pueblo de La Cabrera se libró de ser uno de esos huesos metidos cobardemente y a escondidas en una fosa anónima:
"Se cuenta un caso en La Cabrera, de uno al que fueron a buscar para darle el paseo. Todo el mundo sabía que significaba que te fueran a buscar en un coche al sol puesto, por eso, este hombre les pidió por favor que le dejaran despedirse de la familia antes de ir con ellos. Al hacerlo, aprovechó y metió una navaja barbera en un remiendo que tenía en el pantalón y no se la vieron al registrarle antes de meterle en el coche. Tras andar unos metros, se tiró sobre el que iba de copiloto y le rebanó el cuello,le quitó la pistola y al otro le amenazó que le pasaría lo mismo si no le dejaba ir. Se marchó por el monte y desapareció. La familia pensó que estaba muerto, hasta le hicieron una misa. A los cuatro o cinco años, les dio noticia de que seguía vivo".
18 de junio de 2009
La Pasionaria
Paseábamos un día por Bilbao, donde han puesto pequeños jardines-esculturas que adornan la ciudad (aquí hay fotos de todos los montajes) y nos topamos con una Pasionaria como la que en su día tuvimos en el huerto de casa (hubo que cortarla porque las raíces eran tan fuertes y profundas que socavaban los cimientos). Mi madre se detuvo y nos contó el por qué del nombre de la flor y la equivalencia de sus formas con la Pasión de Cristo. Confieso mi ignorancia sobre el tema y que me enteré de todo esto en ese momento. Yo y varios viandantes que se detuvieron y escucharon atentamente la explicación de mi madre, que es esta:
Las diez hojas exteriores son los diez mandamientos; los hilitos azulados, la corona de espinas de Cristo; los estambres son las cinco llagas; los estilos, los 3 clavos de la cruz.
Más sobre la Pasionaria o Flor de la Pasión en Wikipedia y en esta otra página.
13 de junio de 2009
Las vigas de Ayoó
Foto que acompañaba el texto de Olegario.
Hace ya unos años se publicó en la página de Ayoó unos versos de Olegario, el hoy teniente alcalde del pueblo y de siempre aficionado a las letras, en los que hablaba de esos lugares de charla y brisca que se encuentran en Ayoó en todos los barrios del pueblo. Son “las vigas” del pueblo, un banco improvisado, un asiento que se busca al abrigo si el sol pega o en la solana si hace más frío, y que se convierten en lugar de reunión, de charla y de despelleje si hace falta. Antes se hablaba en la era, cuando se lavaba en el pilo, mientras se aguardaba la hogaza en las casas de Jesusa o en la de Doroteo... ahora que ya los huesos crujen y bastante trabajo tienen con ponerse en pie cada día, la viga es el lugar de encuentro y de vida.
Nuevas vigas en el rincón que queda en la salida del pueblo hacia Las Escuelas, donde estaba la poza. Un ricon muy agradable al sol mañanero, como demuestra esta otra foto...

Un grupo de vecinos, una viga







