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12 de noviembre de 2019

Labores de museo



Cuando hace tan mal tiempo como estos días, un buen plan es ir de museos. Actividad a la que somos muy dados cuando viajamos y menos, apenas nada, cuando estamos en nuestra propia ciudad. Para dar ejemplo, voy a contar una visita que hice al Museo Vasco de Bilbao, situado en pleno centro del Casco Viejo. Es un museo arqueológico y etnográfico, muy bien planteado, no demasiado grande pero con piezas interesantes, empezando por la entrada a un claustro cubierto con un Mikeldi, una escultura zoomorfa. 


Hay piezas de arqueología, un repaso a la forma de vida de los vizcaínos de tiempos pasados y, lo que hoy traigo aquí, un repaso a labores cotidianas de las mujeres. Como dice mi padre, quien ve su pueblo ve el mundo entero y no anda tan confundido ya que todas estas labores son muy similares a las que se hacían en Ayoó hasta no hace tantos años. 

Pero vamos al lío, a ir desgranando este viaje al pasado. Las primeras son imágenes de lavanderas y un artilugio que servía para blanquear la ropa, para lo que se usaba, como en el pueblo, la ceniza de la chimenea de casa, la cernada que le llamamos nosotros. 


Esta es la explicación de cómo se hacía: 

La limpieza de la ropa blanca se realizaba introduciéndola en una tina de madera dispuesta sobre una plataforma con desagüe. La ropa se introducía ordenadamente en el interior de la tina con hojas de laurel y se cubría con un lienzo blanco sobre el que se ponía abundante ceniza del hogar que actuaba como detergente blanqueador. Sobre la colada así dispuesta, se iba vertiendo agua caliente que se recogía por el desagüe y se volvía a calentar a mayor temperatura para repetir la operación varias veces, durante horas. Finalizada esta operación, se aclaraba y se extendía al sol para su secado.

El agua utilizada podía usarse para la ropa de color. En caso de ser ropa negra, se añadía hiedra al agua caliente.



Sección tejido. En una zona en la que se muestra cómo era la vida de las personas en su hogar, había fotografías y piezas de hechas a mano, había varias, pero solo hice foto a una preciosa mantita de cuna. 




En la zona donde enseñaban como se hilaba y se confeccionaban los tejidos, se centraba sobretodo en el lino, que también fue protagonista en su día en este blog (aquí las entradas que se centran en esta planta). Presentan la planta, como se trabajaba, como se sacaba la fibra y cómo se hilaba. Pongo las imágenes y los textos que encontré en el Museo:


Existieron diversas variedades siendo las más conocidas:

Axamea o Liñu txikia (corteza delgada) planta corta, delgada y que se sembraba en mayo y se recogía en septiembre, creciendo con gran rapidez.

Agorlinoa o Naparlinoa (lino de septiembre o de Navarra). El lino más ordinario y basto pero más abundante que se sembraba en dicho mes y se recogía por Santiago.

Kirritzea. Muy fino, que se adquiría en ferias comarcales, en ovillos.

La planta tiene una longitud de unos 60 cm y floración de color azul intenso. La simiente se encuentra en la flor, que se guarda de un año para otro.


A continuación vamos a exponer las operaciones necesarias y los instrumentos necesarios para llevarlas a cabo. Algunas piezas son muestra de bella artesanía popular y formaban parte de los arreos de boda:

Desgranar: la planta es arrancada de la tierra y el artesano, sentado sobre el banco ripador, agarrando los manojos por las raíces, va pasándolos por el peine desgranando la simiente y limpiando las plantas de adherencias.

Remojo: las plantas eran recogidas en manojos, con diez manojos se formaba el haz que solía atarse con unas pocas plantas de lino. Estas “haces” se echaban a unos pozos llamados “liñosiñek”, pozos de lino, donde permanecían de 15 a 20 días. Al cabo de este tiempo eran extendidos en el prado donde permanecían de 10 a 20 días, para secarlo y reblandecerlo.

Parece que hubo otra forma de reblandecerlo, común por lo menos en zonas altas donde el agua era escasa. El lino se extendía sobre el prado de 20 a 25 días y cuando se maduraba, se hacían los manojos, se acarreaba a la casa y se encendía el horno familiar de cocer el pan a una temperatura más bien templada se metían las haces necesarias para agramar a continuación.

Golpear el lino una vez estaba seco.


Rueca y huso. Elaboración del hilo.

El hilo se elaboraba en ruecas y estas constaban de dos piezas, rueca y huso (liñare eta ardatza). La primera es una vara de 0.90 cm de largo y en su extremidad superior un abultamiento, que servía para colocar en él el copo de lino, se ataba bien y colocaba encima el gorro mas goru-txapel hecho con telas de colores y de confección artesanal.
La hilandera lo sujetaba en la cintura y con una mano iba sacando del copo el material necesario, que lo mojaba con saliva.



El huso de madero o rematado con una espiral de hierro se giraba en movimiento rotativo por el impulso que se daba con la mano derecha que retorcía y que quedaba convertido en hilo.

Una vez que la cantidad de hilo superaba la longitud del brazo este se recogía sobre el propio huso

Preparación del hilo para tejer.

Una vez lleno el huso de hilo, este se pasaba a un instrumento llamado matazuzkie donde enrollaban en cruz, comenzando con el brazo izquierdo, sujetando el hilo bien en una ranura o con un nudo, al tener enrollado, el hilo suficiente se ata en el centro, se saca y la madeja está preparada para el blanqueo.




El blanqueo del hilo se efectuaba mediante coladas en unos recipientes de madera de roble o de haya llamados tinak. En el fondo de la tinaja colocaban una capa de helechos o paja y sobre ellas, las madejas. Encima, un trozo de tela cubriéndola y ceniza hogar. Empezaan echando agua templada para terminar en muy caliente. Se necesitaban en cada colada unas cuatro horas de trabajo.

Despues de la primera colada se secaban las madejas y volvían a ser colocadas de igual forma, tres o cuatro veces hasta que quedasen los suficientemente blancas.


Confección de los ovillos

Se secaban en el prado o en el desván y se pasaban por la devanadera para ser reducidas a ovillos preparados para llevarlos al tejedor.

La cantidad, generalmente, solía ser de 40 a 50 ovillos de lino, que suponía dos años de trabajo.



Estas son algunas de las curiosidades que me encontré en el Museo Vasco de Bilbao, muy interesante y con otras muchísimas piezas e historias, que bien merece una visita. 

 Web del Museo vasco, aquí.

13 de julio de 2015

Encalar

Las viejas casas de barro tenían sus paredes encaladas, esa especie de pintura que desprendía bastante polvo cuando te arrimabas. El portal de mi abuelo estaba encalado de color albero hasta la mitad y de ahí para arriba de blanco. La cocina de humo de ese color amarillento y las habitaciones, de blanco. 

Mi tía Paulina y mi abuela Menta en pleno encalado de la cocina de humo.

La cal es un término que designa todas las formas físicas en las que pueden aparecer el óxido de calcio y el óxido de calcio y magnesio. Con el encalado se conseguía una finalidad estética y práctica, ya que la cal ayuda a mantener las casas más frescas -las paredes respiran- y además tiene propiedades antisépticas. Encalar las casas es una de las prácticas más antiguas de la civilización, sobretodo en los lugares más cálidos donde se pintan de color blanco para reflejar la luz del sol.


Pero el encalado es frágil, saltaba con facilidad y se hacía necesario encalar al menos una vez al año. En Ayoó solía blanquearse la casa, las habitaciones, para San Bartolo y para la matanza se hacían los pasillos y la cocina.

Para hacer la masa se usaba el barro de hacer los adobes, el amarillo. Para la parte blanca se compraba cal en Santibáñez o a los vendedores que venían por los pueblos. El blanco se usaba en las habitaciones. Era de más calidad, tenía más cantidad de cal.
Para la cocina, los portales y los pasillos se cogía el barro en barreros del pueblo: en las llamas (las zonas húmedas), en la zona de La Corte, en El Caño había un barrero de un barro blanco, mantecoso,... y en Campo Ferrero también había un barro más amarillento. También había barreros en Peñacabras, en el Tiar, donde la casa del Ti Bernardo, donde la casa de Andrés Riesco.... Mi padre cuenta cómo lo extraían, “íbamos sacándolo con un cuchillo viejo, le llamábamos donde el barro blanco y costaba mucho sacarlo. En los pies, como no había botas de goma, llevábamos los chancros”.
Este mismo barro se usaba para reparar las cuevas.

Antes del encalado había que preparar la pared. Para ello se hacía una mezcla con barro con paja y agua. Para el raseado fino se usaba la munia (paja muy fina que se cribaba de la trilla), como el del yeso de ahora. Si no se pone paja el barro solo no agarra.

La cal se echaba el día anterior a su uso en un caldero de agua, para desleírlo (“desleír”, palabra que se usa mucho en el pueblo, recogida en el diccionario de la Academia de la Lengua y que significa eso, “disolver y desunir las partes de algunos cuerpos por medio de un líquido”). Con el lino se hacía un encalador, una especie de brocha, como de medio metro de largo. El lino mojado se ataba y se cosía, se mojaba y se iba dando mojando en la cal y tirando como a golpes sobre la pared. 
 
Cuando ya se dejó de cultivar lino, se usaba la piñerina, unas hierbas que tienen la punta muy fina, suele haber en Peñacabras, y que se unían en ramos.

El encalado era trabajo de mujeres, pero la recogida de barro la hacían tanto los ellas como ellos.


16 de marzo de 2013

Los tejidos del lino

Flor del lino. Foro plantas.facilisimo.com

Hace un tiempo dedicamos en el blog varios artículos a hablar de la industria del lino que tan importante fue para Ayoó hasta mediados del siglo pasado. En aquellos post hablamos del cultivo, de la recolección o las costumbres alrededor de su trabajo en los hiladeros.

Pero hace poco mi padre me hizo notar que me faltaba una parte importante, se nos había olvidado hablar con más detalle de la elaboración de los paños de lino. Y esto es lo que viene a continuación, tal y como él me lo contó

Mata de lino en el Museo de Castrocalbón
Cuando el lino estaba hilado había que hacer madejas con él y meterlo en calderos grandes de cobre, como este de la web de Malva.


El procedimiento era bastante curioso: se le echaba ceniza, mejor si era la de las vides de las viñas, y se cocía durante una hora en la lumbre, para que blanqueara. Después se metía el lino en una talega de mimbre de las que tanto servicio hacían en el pueblo, como la recogida en la web del Valle de Valverde.



Se cavaba un hoyo en la cuadra, donde las vacas, en el estiércol y se ponía allí para que estuviera calentito. En este curioso lugar se tenía otras 24 horas y de allí se llevaba al pilo, se lavaba y se ponía en el prao al sol, mojándolo de vez en cuando. Todo este proceso de blanqueamiento de las fibras de lino se hacía sobre está época en la que estamos, entre marzo y abril.
Una vez blanqueado el lino, se llevaba a las fábricas de Santibáñez, donde se hacía una pieza de lienzo.


Jóvenes trabajadoras del lino
en Terroso (Zamora)
Web Lenguajes culturales
Las mujeres de la casa usaban esta pieza para coser a mano las fardelas, que llegaban a tener una capacidad de hasta 120 kilos de trigo y se usaban para todo, para ir a moler, para el trigo de la trilla. “Los abuelos tenían como 20 o 25 fardelas”.
El mismo lienzo se usaba para las camas, para poner encima del colchón, lo que se llamaba “lienzo gordo”. Una tela similar, pero más fina, era la que se compraba para usar a modo de sábana.

El lino también se usaba para hacer lienzo con el que tapar el pan, para la masera y para poner encima de la mesa de la cocina a modo de mantel.


Africa y su familia haciendo pan en su casa de Galicia
Para la masera se usaba el lienzo gordo y también para cuando se hacía la hogaza. Antes de meter las piezas se quedaban en el “estrado” con un lienzo por encima. Se ponían en una mesa “de chilla”, entre dos caballetes y con un palo de madera se metían después en el horno. La tabla de “chilla” con la que se improvisaba esta mesa era la que se colocaba en el enlucido del techo.
El lienzo también se usaba para las bodas, se pedían igual que las mesas o las sillas y con ellas se cubrían las mesas de los comensales. Se les ponía un número en una esquina para luego poder devolverlos correctamente.


Además de en Santibáñez había telares en Rosinos, donde también se hacían lienzos, fardelas y alforjas.

Otra pieza que se hacía de lino eran los reposteros, la tela que encima del cuerpo del carro para que no cayera el trigo al suelo por entre las tablas cuando se iba a acarrear.

De lino también era el camarzón, que se ponía por encima de la albarda, para cubrirla.
Albarda. Web de Bonella

Había asimismo mantas de lino y de lana. Se iban a hacer a Alcubilla y Donado, donde también se compraban las colchas de ojo de perdiz, con dibujos con agujeros y que tenían en las casas con más dinero.
Y me cuenta mi padre que el cura de Santibáñez, el famoso Don Pedro, también conocido como Perico (famoso, entre otras cosas, por dejar caer la preciosa y vieja Iglesia del pueblo y sustituirla por otra fea y moderna, a la vez que desaparecían las piezas del retablo y enfilaban camino a Estados Unidos según cuentan los del pueblo...), pués bien, el cura también hacía alfombras con el lino, alfombras que vendía por su cuenta.
Museo de Castrocalbón

Buscando imágenes para ilustrar este tema, me he encontrado con un poco de todo (libro, sonidos, video, documentos...) sobre el trabajo con el lino. Aquí os dejo los enlaces por si quereis echar un vistado y ampliar este tema:

El cultivo de lino y los telares en la Sierra de Francia (Salamanca), de Antonio Cea Gutiérrez. Es un pdf de un trabajo creo que del Csic, pero no puedo copiar la dirección, así que podeis buscarlo con la indicación del título.
La fabricación del lino, reportaje del grupo Taranis sobre el trabajo del lino, con un grupo de mujeres de Insua-Villalba (Lugo). Video en Youtube


Blog Lenguajes culturales, de Juan Manuel Rodríguez Iglesias. Reportaje sobre el cultivo del lino en la zona de Sanabria. Instrumentos tradicionales para el lino (y la lana) y documentos complementarios.

El lino en León, Blog La Nuestra Tierra.

2 de diciembre de 2012

Visita al Museo de Castrocalbón (3)

Las labores del campo también están ampliamente recogidas en el Museo de Castrocalbón, como explican en su página web:

La producción del lino fue una ocupación habitual en la provincia de león que en el siglo XVIII era la segunda con mayor producción de España.

Y así, en este rincón que se observa en la fotografía, se ven numerosos aperos que se usaban para cultivar y extraer las fibras del lino, proceso que ya contamos en este blog porque también el cultivo de esta planta fue clave en la economía de Ayoó (Cultivo).
En la pared, también vemos instrumentos de otras labores, como hoces de siega, dediles, cerandas o tornaderas.


 

La rueca.

 
Devanadora para el lino.

 
Auténtica planta de lino.

 
Si no me equivoco, esta es una fitera.




Otro apartado al que se le ha dado gran importancia es el de la cestería, con una profusa explicación a través de paneles y con diferentes tipos de cestas, gronas o talegones. Las gronas, en labor de cestería hecha con paja de cereal y mimbre, las fardelas y talegas, barriles o pajizos.
Todo lo explicado en el propio Museo se puede consultar en este apartado de su página web, cestería.



Más aperos de labranza encontramos en el patio del Museo, la mayoría a la espera de un arreglo y de encontrar su ubicación:


Trillo.

Tornaderas y viendas.

Segadora.



Una especie de clasificadora.


La limpiadora.

26 de diciembre de 2010

La piedra

Cuando hablé del cultivo del lino, esa planta que fue tan importante para la economía de Ayoó a mediados del siglo pasado, me dejé un detalle muy importante y que me recordó este verano un amigo seguidor del blog:



En el artículo contaba cómo las plantas de lino se tenían metidas en el agua del río Eria, en Felechares y otros pueblos de la Valdería, y después se ponían al sol, se majaban y se espadaban. Lo que no había contado (no lo sabía) es que toda esta labor se hacía en aquellas piedras que llenaban nuestras calles hace no tanto tiempo, piedras que como dólmenes caseros acompañaban cada vivienda de Ayoó y que desaparecieron sin ninguna consideración cuando se comenzó a encementar las calles del pueblo. En las piedras se ponía el lino al sol para que fuera secando y después era golpeado (majado) con unas piezas de madera como esta que aún usa mi padre para los garbanzos y las alubias.




En mis recuerdos de Ayoó siempre estará la piedra que se encontraba junto a la puerta de la casa de mis abuelos y sobre la que mi abuelo se apoyaba trabajosamente para subirse al macho, su famoso macho con callo en el cuello de darle con la cachava. Allí jugaba yo, secaba pipas de calabaza, leía y mataba incautas hormigas. Y que disgusto me llevé cuando volví un verano y la calle estaba más “urbanizada” pero me habían robado mi piedra. Recuerdo también la que había en la casa de mi tío Agustín, hermano de mi abuelo, donde ahora está el Ayuntamiento, por donde pasaba el reguero. Y no recuerdo muchas más, la verdad, aunque me cuenta mi madre que antaño había una casi por cada casa.




Este verano, fijándome, encontré esta piedra que ha sobrevivido en las huertas de San Fructuoso, junto a la calle Palomares, en los barrios de abajo. Está junto a una casa ya derrumbada y casi cubierta de zarzas y hierbas, pero es la única que ha resistido la modernidad. Me cuenta mi amigo que en la zona de La Cabrera aún se pueden encontrar bastantes piedras de espadar lino. Espero que allí sean capaces de cuidarlas más de lo que fuimos nosotros.

18 de agosto de 2010

Ayoó en el Catastro del Marqués de la Ensenada (3)



5ª De cuántas calidades de tierra hay en cada una de las especies que hayan declarado, si de buena, mediana e inferior (Calidades de la tierra)

Ay de Buena, Mediana e inferior calidad


6ª Si hay alguno plantío de árboles en las tierras que han declarado, como frutales, moreras, olivos, higueras, almendros, parras, algarrobos, etc (Tipo de árboles)

Ay algunas plantas y arboles en diferentes prados


7ª En cuáles de las tierras están plantados los árboles que declararen (Qué tierras tienen árboles)

No hay más arboles que los expresados en la Respuesta antecedente


8ª En qué conformidad están hechos los plantíos, si extendidos en toda la tierra o a las márgenes, en una, dos, tres hileras, o en la forma que estuvieren (Formación de los plantíos)

Estan puestas a las margenes


9ª. De qué medidas de tierra se usa en aquel pueblo: de cuántos pasos o varas castellanas en cuadro se compone, qué cantidad de cada especie de granos de los que se cogen en el término se siembra en cada una (Unidad de medida de las tierras)

Se usa en este pueblo de la medida de carga, que se dibide en quatro fanegas, la fanega en tres heminas, la hemina en quatro celemines, y el celemin en quatro quartillos, y consta cada carga de treinta semil, y seiscientos estadales y cada estadal de quatro bazas castellanas: y en cada carga de tierra de regadio de lino, se siembran dos cargas, y media de linaza. Y en la de secano Catorce heminas de trigo, y no se siembra cebada por no ser la Tierra aparente, y en esta se siembran doce heminas de centeno.


10ª. Qué número de medidas de tierra habrá en el término, distinguiendo las de cada especie y calidad, por ejemplo, tantas fanegas, o del nombre, que tuviese la medida de tierra de sembradura de la mejor calidad, tantas de mediana bondad y tantas de inferior; y lo propio en las demás especies que hubieren declarado. (Superficie de la tierra y calidades)


Que habia ochocientas y beinte cargas de tierra, poco mas o menos veinte y quatro de regadío de lino: ocho de primera calidad, doce segunda y quattro de tercera De Sembradura de secano, doscientas treinta y seis, y de estas diez de primera calidad, veinte y seis de segunda, y los restantes dela tercera: De prados de Regadio, quattro cargas: De Secano, todas de segunda calidad, diez y seis cargas: De Monttealto de Roble doce cargas, seis pertenecen al Ixmo Señor Marques de Alcañizes, y las seis restantes al Concejo: De Monte vajo de Urzes y de Jaras trescientas y ocho cargas: de Tierra Yerma veintte; y Doscientas de Peñascares. Asimismo ay dos fanegas y tres Zelemines y medio de Cortinas de todos los Años y tres Zemelines y tres quartillos de tierra Hortaliza que todas las dichas partidas componen las expresadas ochocientas y veinte cargas en la forma que ba expresado




11ª. Qué especies de frutos se cogen en el término (Tipos de frutos)


Lino, Trigo, Zenteno, Corderos y Lana


12ª. Qué cantidad de frutos de cada género, unos años con otros, produce, con una ordinaria cultura, una medida de tierra de cada especie y calidad de las que hubiere en el término, sin comprender el producto de los árboles que hubiese. (Cantidad, calidad y variedad de frutos)

 La carga de Tierra de Regadio de primera calidad, se considera da un año con otro, doscientas y setenta mañas de lino (1), de alibra y media cada una, y tres cargas de linaza, Doscientas y quarenta mañas, y dos cargas y media de linaza la de segunda, y doscientas y diez mañas, y dos cargas de linaza, la de tercera: La carga de tierra de secano de primera calidad se considera de su Año, con otro tres cargas de trigo; la de segunda dos cargas y media: y si se siembra esta de centeno dos: Y la de tercera, que solo que solo se siembra de Centeno, la de esta especie dos cargas: La carga de Prado de Regadio que todos son de primera calidad da un año, con otro treinta y seis Montones de Yerba; La de Secano de segunda calidad, da doce Montones de Yerba; La carga de Monttealto se le considera por su pasto, quattro Reales: Ala carga de tierra yerma tres Reales.


Nota al Cub.12


Que la tierra de Cortinas, que produce todos los Años, se regula el mismo producto, que la de primera de Sembradura, comprendiendo en esta Especie la de Hortaliza. La Carga de Tierra de Peñascares se regula a un Real de Vellon.


13ª. Qué producto se regula darán por medida de tierra los arboles que hubiere, según la forma en que estuviese hecho el plantío, cada uno en su especie. (Productos arbóreos)

A los árboles que Expresa la respuesta del numero seis no se les considera producto alguno por su inutilidad, ni al Monttealto tampoco se le considera util por no hacerse coste alguno.


14ª. Qué valor tienen ordinariamente un año con otro los frutos que producen las tierras del término, cada calidad de ellos. (Valor anual de la producción frutícola y su calidad)


Un Año con otro, tiene de valor la carga de linaza ochenta reales. Y Real y medio la Maña de Lino
La carga de trigo, quarenta y ocho Rv. La de centeno, quarenta y quatro Cada Monton de yerba de primera calidad seis Reales, y quatro la de secano: La arroba de lana, veinte y cinco Reales: Un cordero ocho reales: Un cabrito lo mismo: Un Bezerro cinquenta reales.

(1) Maña de lino: Haces o manojos pequeños de lino, así se medía el resultado del cultivo de esa planta, muy presente en la economía en tiempos pasados.

22 de noviembre de 2009

El lino: Los hiladeros

Pero además de la parte técnica, trabajosa, del lino, hay alrededor de él unas costumbres, una forma de relacionarse en los pueblos, única y hoy perdida. La primera característica que llama la atención es que era un trabajo de mujeres. Como me cuentan en casa, mujeres grandes y pequeñas, adultas y niñas, eran las que cargaban con este duro trabajo. Dice mi padre que recuerda muy buenas hilanderas: Pilar la de Alberto y su madre, Conce la de la Ti Leonor, mi tía Paulina, Leonor, la madre de Antonio, tenía una gran fuerza...”.


Así se recoge también en un amplio documento sobre el lino en el pueblo zamorano de Lanseros de la Revista de Folklore de la Fundación Joaquín Díaz:

Las niñas aprendían a hilar casi desde que se tenían en pie, a los diez años eran ya perfectas hilanderas. A veces se hilaba a la par que se hacían otras faenas, hilaban las pastoras mientras guardaban el ganado y también llevaban el huso y la rueca para amenizar la marcha cuando había que desplazarse a alguna aldea cercana.

(El cultivo del Lino en Lanseros (Zamora). Fundación Joaquín Díaz)


La otra gran peculiaridad del trabajo con el lino era que se convirtió ese momento en uno de los principales puntos de relación social de los pueblos, también de Ayoó, por supuesto, como me contaba mi padre: “A la hora de ir a espadar el lino, se solía acudir a una casa y allí se estaba trabajando a la luz de los candiles de carburo o de petróleo, pero también de charla. Se cenaba al sol puesto y se iba después. Muchas veces, terminaban bailando y tocando el pandero. Los novios aprovechaban el momento para acompañar a las chicas a su casa y estar un rato con ellas a solas”.


Mujeres de Peñaparda (Salamanca) trabajando el lino. En este pequeño pueblo hay un Museo dedicado al lino, instalado en las antiguas escuelas del lugar. Si pinchais aquí podéis ver su página web.



Era lo que aquí se llaman “los hiladeros” y que recibe nombres diferentes según las zonas, aunque similares, como se cuenta en la historia del pueblo de
Lanseros:
A la reunión nocturna que surge alrededor de la rueca se le nombra de formas tan distintas como distintos son los lugares donde se da este hecho. Desde el filandón asturiano a la fiada gallega, pasando por la jila de Cantabria, el hilorio búrgales o el madrileño hilandero. Los seranos eran en Lanseros ni más ni menos que estas reuniones rurales, la voz serano se corresponde con la portuguesa serao, que nosotros aplicamos como sarao para las reuniones aristocráticas del siglo XVI.

Se seranaba después de cenar, cuando ya el ganado había entrado en casa. Durante las largas noches de invierno, las gentes labradoras, apenas pueden hacer nada en el campo, y como es lógico no permanecían catorce horas en la cama; normalmente empleaban la velada en hilar, que es oficio de mujeres, el serano eran las Cortes del lugar, el Parlamento, el Casino, el punto donde se reunía la juventud vigilada y presidida por las canas de la vejez. Se realizaban siempre en alguna cocina anchurosa, bien siempre en el mismo lugar, en cuyo caso se indemnizaba a la dueña escotando para sufragar la grasa del alumbrado, o hilando un día semanal en su provecho; o bien cambiando de cocina según un determinado turno.

Las mujeres acudían con sus hijas casaderas y aún más jóvenes, armadas todas de rueca, huso y canastilla donde se transportaban los cerros de lino, o los copos de lana a hilar durante la noche. A veces acudían también los padres, ya por cumplir un deber, ya por conveniencia propia.

Más tarde llegaban los mozos entonando canciones y, por respeto a los amos, se detenían en la puerta, hasta que poco a poco se iban sentando en los escaños de madera, apretándose unos contra otros para hacer sitio. Las mujeres hilaban de pie.

Allí se hablaba de la paz y de la guerra y de otras cosas más menudas, se contaban cuentos, se proponían acertijos y otras muestras del antiguo saber. Se ejercitaba la vena creadora del pueblo componiendo los ramos que se ofrecían a los novios, o a los patronos del lugar en acción de gracias por algún favor concedido; o se ensayaban las logas -claro está, loas- que con ocasión de algún suceso sonado cantaba un grupo de mozas del pueblo.

Además de todo esto se concertaban matrimonios, se ensayaban comedias, sin que por nada de todo ello dejaran de hilar las mujeres. Cuando hablaban sentenciosos los ancianos, callaban los jóvenes, mientras la leña seca chisporroteaba en el hogar repartiendo su calor benéfico sobre la concurrencia que se apiñaba en derredor.

A veces, un mozo vivaracho cogía disimuladamente un tizón encendido con las tenazas y lo aproximaba al cerro que está hilando su vecina, pero ella, siguiendo la broma, lejos de asustarse, tira de rueca y aplica la llamarada a la cabellera del mozo.

El serano era, en fin, la cátedra donde se estudiaban con mayor o menor aprovechamiento todas las disciplinas tradicionales, todo lo que necesitaban saber los hombres y las mujeres para desenvolverse en aquel tiempo y en aquel espacio.



Más sobre el lino: El cultivo y Sacando el hilo.

21 de noviembre de 2009

El lino: Sacando el hilo

Las plantas recolectadas se llevaban a Felechares, por donde pasa el Eria y con quien se tenía un convenio para que los de Ayoó pudieran ir a remojar el lino durante 21 días. El citado tratado es una Escritura de Concordia entre los Concejos de Ayoó y Lugar de Felechares, datada en 1770 y está transcrita y recogida en la página dedicada al pueblo leonés vecino. Algún día lo transcribiré entero pero de momento dejo solo las líneas que hablan de este acuerdo: Que los vecinos de Ayoó puedan dar agua en el río de la Valdería que está en término de Felechares, y los de él lo puedan hacer en el reguero de Vildivanas, término de Ayoo, libremente sin que en tiempo alguno por dichos concejos se ponga el uno al otro óbice alguno para hacerse en recompensa; y así se ha de observar sin cosa en contrario y en cuanto a dar agua así los unos como los otros se entienda habrá de ser con sus ganados mayores, amen. (Escritura de Concordia entre los concejos de Ayoó y lugar de Felechares. Transcripción recogida de la página web de Felechares)

Pasado ese tiempo, los 21 días en el agua, se sacaba por la mañana, se secaba al sol y luego se ponía en el carro. Una vez en el pueblo se ponía al sol, bien en las casas, bien en la calle. Luego se majaba y se espadaba en las piedras que había junto a las casas de Ayoó (más información sobre ello, aquí, en el artículo
"La piedra") y quedaba en una caja. Después se llevaba en fardelas que se vendían a 15 o 20 pesetas el kilo.

Y este es un viejo cardador de lino que guardamos en casa (y al que creo que no estaría de más hacerle un lavado de cara)

Todo este proceso de elaboración del lino lo explica muy bien Gumaro en su blog Tierras de Aliste:


El lino se elaboraba con gran trabajo, después de arrancarlo en el mes de junio, se sacaba la linaza, luego allá a finales de agosto se llevaba a curtir: se tenía unos 21 días tapado de agua en el río, después se sacaba y se dejaba secar bien, a finales de octubre se mayaba, que consistía en machacarlo encima de una piedra (poyo) para romper el tallo de la hebra dándole golpes con una mayadera Luego se espadaba que consistía en darle golpes, cociéndolo en manadas y poniéndolo encima de una tabla clavada de punta en un madero (fitera) y dándole con la espadilla, (forma de cuchillo grande de madera). Con ésta operación se separaba el tallo de la hebra, la hebra quedaba en la mano y el tallo caía al suelo (tascos). En ésta operación ya nos quedaba solo la hebra, después venia el rastrillo, se peinaba la hebra con un artilugio de madera con púas de hierro en el centro y conseguíamos una hebra aún más fina, de ésta hebra ya se hacían los cerros, que era lo que se iba. Luego ya se ponía el cerro en la rueca y se hilaba.
 

Añadir leyenda
Esta era la fitera en la que trabajaba el lino mi abuela Menta. La descubrí este verano en el desván, colgada sobre una viga y con telarañas, pero seguro que con muchas historias dentro.

Dice mi padre que “el lino quitó mucha hambre en Ayoó. Se vendía en La Bañeza, en la zona de la Valduerna”.
Con el lino ya hilado se hacían sábanas gordas, alforjas, cuerdas, sábana para tapar la masera donde se hacía el pan,...

Había tanta necesidad que se usaban los tallos que se cortaban del lino, los tascos, para rellenar los chancros para tener los pies calientes y metidos en las angorras de los pastores.También se usaban estos restos para hacer lumbre (los pastores llevaban un puñado en el bolsillo cuando llovía y estaba la leña mojada para hacer el fuego, para usarlo como yesca) y en Uña servían para hacer unas bastas cuerdas.

Para terminar este nuevo capítulo dedicado al lino, retomo las palabras de Gumaro:

Yo trabajé en una fábrica de tejidos, y cuando elaborábamos lino se dejaba el tejido con un 10% de humedad, de ahí que cuando nuestras madres o abuelas hilaban el lino tenían que ir mojando el hilo con saliva tal como se iba empezando a hacer el hilo para que éste quedara más suave. Una vez hilado se hacían las madejas con la naspa, (aspa) que era un artilugio de madera con cuatro aspas y una manivela que dando vueltas se hacían las madejas. Hechas ya las madejas se cocían éstas en potes grandes con ceniza de fresno para que quedaran más blancas, después de cocidas con otro artilugio llamado argadillo se hacían los duvillos (ovillos) y ya quedaba el lino a punto para ir al telar. Los telares que han existido en ésta comarca son primitivos, hoy ya son piezas de museo, en Lober todavía se conservan varios de éstos telares, igual que en la mayor parte de la comarca. Para confeccionar las prendas de éste tejido que éstos telares hacían, había las llamadas costureras, mujeres que se dedicaban a coser por las casas, en una casa cosían un día , en otra una semana, dependiendo siempre de las prendas que tuvieran que hacer, pero siempre cosido a mano, más tarde ya había máquinas de coser y cada mujer se hacía sus prendas.


 

Museo do tecido de Allariz (Orense), en O Fiadeiro, Parque Etnografico do Rio Arnoia. Fotografía de Bob Fisher


Más sobre el lino: Cultivo y Los hiladeros.

20 de noviembre de 2009

El lino: Cultivo


Me cuentan en casa que el lino quitó mucha hambre en Ayoó. Hoy ya no hay cultivos de esta planta, pero fue muy importante desde muy antiguo, no solo por el aporte económico que suponía si no por toda la cultura popular que ha llevado a su alrededor: desde las prendas de vestir que se hacían con el lino a las relaciones sociales que se establecían a la par que se trabajaba. El lino dejó de cultivarse hacia 1950, cuando comenzó la sangría de los hombres del campo a las ciudades y ahora no se encuentra ni una sola planta en las tierras.

En el blog que Gumaro escribe sobre su pueblo de Aliste, Lober, también menciona este cultivo:
Hasta principios de los años 1970 se cultivó el lino en Lober, y era una buena parte de la economía de nuestro pueblo, ya que de él se sacaba la mayor parte de la ropa que se usó hasta finales de la década de los años 1960, esta ropa también llevaba un composición de lana, otro de los motores económicos que daban sustento a la mayor parte de las familias.

De el lino se hacían ya desde tiempos muy antiguos, por ejemplo las camisas de los hombres, manteles, sacas para meter el grano, alforjas para las caballerías, también se usaba la hebra del lino para las espitas de las cubas. Hoy todavía se conservan en los baúles de muchas casas, de las mujeres más cuidadosas, y con aquel fuerte olor a alcanfor muchas de éstas apreciadas prendas.


(
Tierras de Aliste. El lino)
Del lino se sacaban muchos productos, no solo el tejido. Estos son algunos usos que se le daba, recogidos de un artículo sobre el cultivo del lino en la Valduerna:

Parte de la linaza se guardaba para la siembra, el resto se llevaba al molino donde se extraían el "aceite de arder" que se usaba para pintar maderas, alumbrado de candiles , etc, y, en épocas de escasez, se usó para condimento. El residuo sólido de la linaza molida se llama "pan de linaza", muy apreciada harina como pienso de ganados, emplastos y cataplasmas.

(
El Lino. Web Valle de la Valduerna)
Se sembraba el lino sobre abril o mayo y se recogía en agosto. Gumaro describe muy bien lo que son los primeros trabajos para el cultivo del lino:
El lino era muy trabajoso desde que se sembraba hasta el final de la elaboración, se empezaba por trabajar la tierra, la cual tenía que estar en muy buenas condiciones, fina y sin terrones, se sembraba por el mes de abril en un sitio con suficiente agua para regar, después había que entresacarle la hierba que nacía y regarlo periódicamente cuando tenía falta.

Había dos clases de lino, uno se llamaba abertizo y el otro cerradizo, a la hora de la recolección había que vigilarlo por que el abertizo se le abría la vaina y se perdía la linaza sino se arrancaba a tiempo, y el cerradizo no se abría, ese se tenía que mayar para sacar la linaza. La linaza se guardaba alguna para la siembra del año siguiente, otra se guardaba para medicina de remedios caseros,(para cataplasmas para curar catarros,) la sobrante se vendía a los linaceros que pasaban por los pueblos comprándola, si se quería cobrar alguna perra gorda más, se iba a vender a la feria del Cristo de San Vitero el día 14 de septiembre.



Más sobre el lino: Los hiladeros y Sacando el hilo.