23 de julio de 2017

Espantapájaros... ¡¡¡de espanto!!!

Cuando paseamos por las tierras, sobretodo en frutales y viñas, nos encontramos con un variado muestrario de espantapájaros que tratan, no sé yo con qué éxito, de que los pájaros no se coman los frutos y de que otros animales que tanto pululan por el campo, desde jabalís a corzos, tengan el miedo justo para evitar que se metan y hagan destrozos.

Camino al agroturismo de Congosta.

Por el camino a Congosta,


En las Suertes.

Todos estos son de la categoría de "espantajos normales", hechos con más o menos gracia... pero a veces, hay algunos que, leches, que asustan... a mi me dio cosilla esto, que ni siquiera es un espantapájaro al uso... pero esa especie de piernas de un gigante colgado del árbol....



En Congosta tienen cierta afición a poner muñecas vigilantes... y da una cosita.... Estas las encontramos en una ciruelal en el camino a la casa rural: 


Y a esta, la vi en un jardín de una casa:



También en Congosta, junto a las muñecas vigilantes, había un... ¡¡mono!! una especie del famoso gorila albino, de Copito de Nieve...


Y en esta línea, el acabose de los espantapájaros... el muñeco que encontré tirado el verano pasado en la zona de Pañacabras, este que recogimos en esta entrada, Basuras

ahora está crucificado y vigilante, en el mismo barrio, en Peñacabras, en un huerto con frutales...




14 de julio de 2017

12 meses, 12 iglesias: Ermita de San Esteban, Brime de Urz



Cuando se va por el Valle de Vidriales, una de las imágenes más potentes que nos encontramos, es la de la ermita de Brime de Urz encima de su alto pedregoso.

Dedicada a San Esteban, está datada su construcción entre los siglos XI y XIII, destacando su gran espadaña, ahora mismo, por desgracia, sin campanas en sus vanos.

 


La ermita se encuentra a las afueras del pueblo, a algo más  de dos kilómetros, por un camino de tierra con buenas cuestas. 


Hasta allí se dirigen los vecinos el primer domingo de mayo, llevando la pequeña imagen del santo, que unas semanas antes había salido camino de la iglesia parroquial para ser venerado en su novena.

Vecinos de Brime suben a la ermita con la imagen de San Esteban. Foto La Opinión de Zamora.
 Los vecinos llevan la imagen hasta la ermita, como decimos, y una vez en su puerta se sigue haciendo un acto que antes era más habitual pero que se ha ido perdiendo con el tiempo: se hace una subasta a la entrada y antes de meter la imagen en el templo. Normalmente el dinero que se consigue suele ir a una cofradía que se encarga del mantenimiento del templo, desconozco si se hace así en este pueblo. 

Un momento de la romería a la ermita, en 2015. Foto de La Opinión de Zamora.
Puerta de entrada de la ermita.
Tambien es típico que uno de los quintos del pueblo meta entre con el ramo y haga un pequeño desfile por el interior. Leo, en una información de La Opinión de Zamora, que en la calle, los cofrades subastan en la explanada delantera los dulces del ramo elaborados por las mujeres de Brime, en medio de un ambiente festivo.

Fotografías de La Opinión de Zamora donde se observa el interior de la ermita.

Este año, por cierto, hubo una desgracia en plena celebración, cuando un vecino del pueblo, que acababa de introducir la imagen en el templo, murió víctima de un infarto fulminante.



En la explanada en la que se encuentra la ermita llama la atención la valla de forja con mensajes. Estrenada en 2011, fue realizada y financiada por los hermanos Gallego Neira, que forman el dúo musical "Los 2 españoles". 








Durante la fiesta, es tradicional subir hasta la ermita para ver amanecer... frío pasarán, ahora, el espectáculo tiene que ser de dejar con la boca abierta, porque tanto el lugar donde está la construcción como el paisaje que se ve desde la colina, es precioso.















12 de julio de 2017

Ayoó en Astorga

En el Museo de los Caminos de Astorga también hay presencia de Ayoó. Hace muchos años fui por primera vez a esta ciudad y a este lugar y recuerdo haber encontrado una pequeña figura de un santo que venía del pueblo y que yo descubrí con curiosidad por saber de dónde y cuándo había salido. En la visita de este verano también rastree los objetos de Ayoó que allí se encuentran.

En el primer piso, donde están tallas y murales, encontré una pareja de santos de pequeño tamaño, un San Pedro y un san Pablo, ambos con una mano en un libro (¿evangelios?) y con la otra levantada y como rodeando algo que no se conserva, un papel o una vara tal vez. 



Uno con la barba más corta, otro con la barba más crecida, ambos con túnicas rojizas. El afiche de información menciona que son figuras de madera policromada de autor desconocido y datadas en el siglo XVI.





En la Iglesia del pueblo hemos ido repasando cada uno de los santos presentes a través de figuras o en los cuadros y ya no hay ni rastro ni de uno ni del otro.


La siguiente presencia de Ayoó está en el sótano, donde se encuentran vasijas, restos romanos y, en general, las piezas en piedra que se han ido recopilando de los diferentes pueblos. Y allí están las columnas que se encontraban en el exterior de la Iglesia. En una pequeña sala circular que corresponde, supongo, a una de las torres que se ven en el exterior. 



Se describen como Columna mozárabe. En estudio. Mármol. Ayoó de Vidriales.

Junto a las columnas se encuentran los capiteles corintios (todavía recuerdo mis clases de historia del arte en el instituto, los órdenes dórico, jónico y corintio). También hay una pila bautismal en medio de ambas, pero no es de Ayoó.







El tema de las columnas ha dado para bastante. En el blog “Mas vale volando”, del historiador Rafael González Rodríguez, se explica así el origen de las columnas:

De la ubicación del antiguo monasterio de Ageo no se conserva memoria en la localidad de Ayó de Vidriales. Tal vez puedan pertenecerle dos columnas de mármol, con sus correspondientes basas, fustes y capiteles, existente hoy en día en el Museo de los Caminos de Astorga.

Gómez Moreno alcanzó a ver hacia 1903 las dos columnas reaprovechadas como soporte del portal de la iglesia. En los años posteriores debió desmontarse esta estructura con ocasión de alguna reforma, de modo que las dos columnas se convirtieron en escombros acumulados junto al templo. Según comentan hoy algunos vecinos “estaban tiradas por el suelo y servían para que pasaran mejor los carros".

En 1965 Augusto Quintana Prieto, en una visita al Valle de Vidriales, se encontró con estas piezas descabaladas y con uno de los fustes cercenado: "Una de las columnas ya no estaba entera, sino que resultaba de inferior altura que su compañera. Aún si eran piezas muy estimables, que el sacerdote se mostraba dispuesto a enajenar, por lo cual, sin la menor dificultad, me las traje para Astorga". Fueron instaladas y expuestas en el Museo de los Caminos, en los sótanos del Palacio de Gaudí, que por entonces comenzaba a iniciar su andadura.

Son dos columnas de modestas proporciones en comparación con otros ejemplos conocidos en edificios altomedievales en pie. Su longitud total, incluyendo basa, fuste y capitel, no sobrepasaría los 2,70 metros. Los capiteles, de 33 cm. de alto, fueron trabajados en mármol blanco con vetas grisáceas. Debido al efecto de la intemperie su tonalidad se ha oscurecido y presentan huellas evidentes de desgaste, así como faltas y roturas en todo su perímetro.


En el Catálogo Monumental de España, provincia de Zamora (1903-1905), de Manuel Gómez Moreno, se describen las piezas: “Es pueblo de Vidríales, conocido, desde el siglo XIÍ, por un monasterio, anejo del de Castañeda, que allí hubo. Sosteniendo el portal de la iglesia subsiste un bello par de columnas del mismo estilo. Sus capiteles se sujetan al orden corintio, pero sólo uno de ellos tiene caulículos, ya retorcidos, ya sogueados, como también el abaco, en donde el otro capitel lleva aspas biseladas. Su alto es de 33 centímetros; el de los fustes, 2 metros por 22 centímetros de diámetro, y el alto de las basas, 36, desarrollando cada una tres boceles, entre anchas escotas casi planas, con algo de tendencia piramidal en su conjunto. El mármol es veteado de gris, como de ordinario".


Cuando yo les pregunté a mis padres por las columnas, apenas si se acordaban de ellas, aunque si les sonaba lo que aquí se comenta, que estaban en un lateral de la iglesia y que los carros apenas podían pasar con ellas. No recuerdan ni cuando se quitaron ni como llegaron al museo.

Comentando con gente del pueblo interesada en estas cosas, Andrés Martínez me hacía un resumen de sus propias averiguaciones: “Resumiendo y sumando lo que me contó algún señor mayor: Hasta el primer cuarto del siglo XX las columnas estaban sujetando un pórtico en la Puerta del Sol (Manuel Gómez Moreno publicó Iglesias Mozárabes y Catálogo Monumental de la Provincia Zamora en 1927) . Llegó un momento que el porche se desmontó, en algún momento entres 1927 y 1965, parece ser porque dificultaban el paso de carros cargados y no le veían utilidad. Las columnas quedaron en el suelo y don Eleuterio se las vendió al padre Augusto Quintana que se las llevó a Astorga".


Puerta del sol de la iglesia, tal y como se ve ahora, con el nuevo espacio despejado frente a ella. Recuerdo que antes, la calle era mucho más angosta, con el muro de la Huerta del cura enfrente.

Otra foto, más cercana y anterior en el tiempo, de la Puerta del sol. Aquí se observan mejor tres piedras que están por encima y que, puestos a elucubrar, quizás fueron la sujección de la cubierta bajo la que estaban las columnas...


Una última curiosidad. El arqueólogo Alonso Zamora Canellada tiene un libro sobre piezas altomedievales en la provincia de Segovia y ahí compara algunas de las piezas de su provincia con las encontradas en otros lugares, entre otras, las de Ayoó:

“Entre otros casos de talla algo más ruda, pero con el mismo carácter de detalle en los sogueados, puede verse otra pieza, en el Museo de los Caminos de Astorga, como también otro capitel proveniente de Ayoó de Vidriales, también del siglo X. En este sentido, la decoración de la basa estaría más cerca de la del capitel Ayoó que la de otros casos de época visigoda”.




En fin, que por lo visto, mejor están las columnas en el museo, “respetadas” y haciendo su pequeña contribución a la historia del arte.