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10 de abril de 2017

Basuras


Muñeco tirado en Peñacabras, pobrecito mío, que me encontré en un paseo hace un par de verano.

Cuando era pequeña e iba al pueblo de vacaciones había muchas cosas que me llamaban la atención y que suponían un gran cambio para mi rutina habitual: diferentes comidas, horarios, no había baño, no se podían comprar tantas cosas como en la ciudad y no había bolsa de basura. No. En el pueblo no se desperdiciaba nada. Los restos de comida iban para las gallinas, los cochos o la perra. Y los alimentos, lo poco que se compraba fuera de la producción casera, venía en grandes cantidades o se cogía a granel. No había folletos publicitarios, ni prensa, ni revistas. Se iba a la compra con una vieja bolsa de mi abuela. En definitiva, se vivía con los justo y no se generaban apenas desperdicios. 

Poco después, la modernidad fue llegando a la vida del pueblo, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Aparecieron los cubos de basura pero no la recogida de la basura y así terminamos todos usando la zona que hay cerca del Coito, donde el reguero del Ti Carbajo, como improvisado vertedero.


Basura en la zona del reguero del Ti Carbajo.Verano, 2017.
Allí llevaba yo las bolsas de basura y sorteaba desde otras bolsas a escombros, lavadoras, ropa vieja… Cuando se levantaba el aire, los desperdicios se desperdigaban por todo el pueblo.. Un asquito, vaya. Por fin se organizó la recogida de basuras de casi una veintena de pueblos en la Mancomunidad del Valle del Tera y, aunque en verano se queda corto, al menos se puso en marcha un servicio tan importante.

Basura en la calle. Verano, 2007.

En mi vida diaria soy un poco tiquismiquis con lo de la basura, de las que lleva un envoltorio de pipas en el bolsillo, recoge una botella abandonada en la calle y voy con mis bolsitas de residuos bien separados hasta su correspondiente contenedor. Y me fastidia mucho encontrar basura aquí y allá en mis paseos por el pueblo, por dentro, en el casco urbano y por fuera, por los caminos, por el monte… siempre encuentras una botella, una lata de cerveza, un paquete de tabaco…. ¡Con lo fácil que es guardarlo donde lo llevabas hasta que se ha usado!

Basura que encontré en el Coito, la junté, fotografié y recogí. Verano, 2012.
Botella de cerveza que alguien dejó en la toma de agua que hay en Requeijo. El chiringuito estaba como a cinco metros, pero para qué molestarse.... Verano 2014.


Porquería encrustrada en una pared del pueblo, muy cerquita de una casa. Verano, 2014.

Gran mancha de pintura y botes de disolvente tirados junto al pilo de Peñacabras. Verano, 2010.
Botella que algún borono tiró al agua de Requeijo. Febrero, 2017.


Una de tantas latas que se pueden ver cuando paseas por el campo. Febrero, 2017.
Envoltorio de condones en la playa de Requeijo. Verano, 2014.


Restos de botella en un camino. Febrero, 2017.

Envases viejos en un callejón en El Canto. Verano, 2010.
Basura en Requeijo, tras la merienda de San Bartolo. Ya lo saqué en el blog, aquí.


También ha habido, durante años, un foco de basura permanente en un lugar, de nombre contradictorio, en el punto limpio. Tal vez no se explicó convenientemente su fin, pero allí se dejaba de todo, desde muebles que se habían quitado a colchones y, en unos años, televisiones, muuuuchas televisiones. Ahora parece que ya ha quedado claro que es solo un lugar de recogida de aceites de locomoción. 

Verano, 2008.

Verano, 2013.

Verano, 2009.
De vez en cuando aparecen focos de basuras diferentes… que si unos escombros por aquí, cascos de botellas por allá, un coche abandonado en el campo… pero, en fin, confiemos en el trabajo a medias entre la concienciación y la amenaza de una multa.


El coche abandonado en la Rosina, en 2011. Ya hablé de ello aquí.

Cascos de botellas en Peñacabras. La foto es de 2013, pero allí siguen, claro.




Azulejos en la chopera del Reguero del Ti Carbajo. Febrero, 2017.

31 de agosto de 2012

¡¡Guarros!!

Hoy toca sacar a pasear los tabanitos para que piquen donde más duela a todos los que ensucian Ayoó...



Parece que a alguno le cuesta enterarse de que esto no es una gran ciudad con servicio de limpieza diario, si no un modesto lugar con un par de alguaciles que tienen más trabajo que tiempo. Y no, no hay casi papeleras porque no hay dinero para pagar a alguien para que las vacíe. Es más, en el lugar donde si las hay, centro del pueblo y Requeijo, parecen estar de adorno porque la mierda sigue a su alrededor y no dentro de ellas...


Soy un poco picajosa con esto, lo sé. Intento no dejar mi marca por los lugares a los que voy, me guardo mis envolturas en el bolsillo a la espera de llegar al contenedor y echarlas allí y enseño a mi hijo a hacer lo mismo. Es más, a veces hasta me entra la neura y voy recogiendo la porquería de otros para llevarla donde ellos no la han tirado, a su sitio.

"Botín" de un paseo con mi crío al Coito: tabaco, chuches, latas y envoltorio de preservativo...



El día anterior a marcharme pasé por Requeijo y se me cayó el alma al sucio suelo al ver todos los plásticos, latas, botellas y papeles que había en la zona de merienda. Qué mira que los del grupo de cazadores pusieron bolsas para echar los platos y los vasos de la merienda y la gente empeñada en dejar por ahí sus restos, directamente fuera o en un "voy con la conciencia limpia", echarlas a unas papeleras desbordadas que evidentemente ya no admitían más restos, por no andar unos metros y buscar una bolsa donde aún cupieran los deshechos.



Así me encontré la zona de merienda de Requeijo...


En apenas 10 minutos que recogí unas cositas, las más grandes y de plástico (el papel se degrada bien), llené una papelera...


A los más jóvenes, tirón de orejas, que seguro que en clase bien les han hablado de la limpieza y el reciclaje, pero un buen grupito se levantó, se marchó y allí quedó toda su herencia de porquería...
A los pescadores, otro, que entre la basura que recogí en un ratito, había unos cuantos envoltorios de anzuelos, que qué les costará meterlos en las bolsas que han traído y no ensuciar...
A los que comen chuches, otro tirón... qué manía de comer lo de dentro y la bolsa, hala, donde caiga!!!
A los fumadores, otro, que en cada calle del pueblo se contaban diez o doce paquetes arrugados, vacíos y tirados... si has llevado el paquete cuando aún tenía el veneno dentro, qué te cuesta esperar hasta un contenedor y meterlo dentro?
A los cerveceros sucios, otro, que las latas de cerveza e incluso los cascos de cristal, no hacen nada en los suelos de Ayoó, amén de ser peligrosos... Un día, en Requeijo, estaba jugando con el crío en la zona cercana a la orilla, puse una mano y noté algo raro, lo saqué y era una lata rota, completamente oxidada, que alguien, simpático como él solo, había tirado al agua...

Y ya la gota que colmó mi paciencia, fue pasar por Peñacabras, por la zona de los corrales y encontrarme con los restos de, supongo, una peña, dejados en medio de la calle, convenientemente adornados de botellas rotas, vasos de plástico y basura variada... Yo lo vi durante tres días, tal vez sigan ahí, tal vez alguien haya tenido la decencia de recogerlo, pero el título de Guarros del verano ya se lo han ganado.

Bonita imagen, sí señor...


He dicho.

6 de septiembre de 2011

El coche abandonado


¿Qué hace este coche abandonado bajo los chopos de la Rosina? Por lo que me han contado, lleva meses en este lugar, tiempo, supongo, suficiente para que lo haya visto alguien del Ayuntamiento y que, por lo tanto, se proceda a ordenar a su dueño que lo retire, tal y como manda la ley. Según el Real Decreto 1383/2002: Constituyen determinaciones prioritarias del presente Real Decreto garantizar la recogida de los vehículos para su descontaminación en centros de tratamiento específicamente autorizados, la correcta gestión ambiental de los elementos y componentes extraídos del vehículo y el cumplimiento de los objetivos de reutilización, reciclado y valorización establecidos por la Directiva 2000/53/CE.
La figura central de este proceso de mejora ambiental es el usuario, al que se impone la obligación de entregar el vehículo al final de su vida útil —bien directamente o a través de una instalación de recepción— a un centro autorizado de tratamiento que realizará su descontaminación.



Cuando un automóvil ya no sirve, ya no da más de sí, ha de llevarse a los ahora pomposamente llamados Centros de Tratamiento, es decir, la chatarrería de toda la vida. Allí dan un certificado que sirve para dejar de pagar el Impuesto de Circulación y para dar de baja al vehículo. De no ser así el propietario podría tener una sanción administrativa por estacionamiento indebido (por dejar el coche en un mismo lugar más días de los permitidos) y el vehículo puede ser retirado por la grúa del Ayuntamiento (o, supongo, por una grúa contratada, en caso de que el Ayuntamiento no tenga este servicio). También puede el propietario ser sancionado por el Ayuntamiento, por Medio Ambiente por vertido peligroso regulado en un Real Decreto.


Pero es que además, en esa zona está prohibido, expresamente, depositar basuras... este cartel es de hace ya tres años y prohibe, expresamente tirar nada en esta zona.



No parece que sea tan difícil encontrar al dueño del vehículo (de hecho, yo sé quién es, me lo han dicho, seguro que mucha más gente lo sabe) y hay argumentos legales para obligarle a retirar el coche, que dejarlo bajo los árboles no es la forma de hacer las cosas, es peligroso y contaminante.

Cómo dar de baja el coche, Revista Consumer

9 de junio de 2011

Picotazos: Desperfectos

Este post debería haberlo escrito hace semanas, pero por aquello de que una se lía con unas cosas y con otras, se me ha ido quedando en la parte de abajo de la torre de papeles.
Y tenía ganas de hacerlo, ganas con pena de ver cómo se estropean algunas cosas. Son pequeños desperfectos que me encontré en las vacaciones de Semana Santa en el pueblo y que, por lo que sé, así siguen.

La fuente del Caño no echa agua. No es que esté seca, no, que este año ha llovido más que de sobra para que siga manando. Es que está viejita y necesita un arreglo. Por lo visto ha reventado por debajo de tal forma que sigue manando agua hacía el reguero que abastece al pilo pero no sale agua por los caños. Espero que no sea su sentencia de muerte, las fuentes, el agua de Ayoó, es una gran riqueza que debemos saber preservar. Además, su agua sigue llenando nuestro botijo veraniego. Ojalá alguien se acuerde de ella y haga las reparaciones necesarias para que el agua vuelva a manar en la Fuente del Caño.


Arreglar, se arregló ya el pilo de Peñacabras, hace apenas unos meses, en verano, pero la verdad es que vuelve a estar hecho unos zorros. O no se hizo bien el arreglo (que es lo que parece) o alguien la ha tomado con el pilo. En verano, cuando se hizo la renovación del depósito del agua se retocó el pilo, toda la zona de llegada del agua y también la zona de los lavaderos, tanto en el de jabón como en el de aclarar.


El pilo de Peñacabras en verano, cuando aún continuaba su arreglo
 Pero ahora, apenas unos meses después, ya está el borde roto, el cemento levantado y troceado... una pena, pues aunque el pilo ya no se usa apenas es, como las fuentes, una riqueza del pueblo que deberíamos cuidar con más esmero.







Y el último desperfecto es uno que seguramente lleva años así, aunque yo haya caído hace poquito en ello: la mimosa que ocupa el jardincito en la trasera de la Iglesia, el que mencionaba en mi recuerdo de La Chopa, ya no existe. No se secó ni murió por causas naturales, no, mi rudimentario CSI me indica que el árbol fue roto, cascado, tronzado y ahí está lo que queda del tronco y unas insistentes ramitas que han brotado a su alrededor. Una pena.


La acacia florida y hermosa en la foto que le hice en la Semana Santa de hace tres años.

El árbol perdido, su tronco roto y las ramitas que aún se aferran a lo poco de vida que aún le queda.

2 de enero de 2011

¿Bares de Ayoó sin humo?

Archetypal No Smoking Signs es un proyecto de Daniel Eatock. Nos invita a realizar el típico símbolo “prohibido fumar” a nuestra manera y dejarlo a la disposición de quien quiera.
Visto y recogido en el blog Cuarto Derecha.


A partir de hoy se prohibe fumar en todos los espacios de uso público, es decir "lugares accesibles al público en general o lugares de uso colectivo, con independencia de su titularidad pública o privada."
(Ley 42/2010, de 30 de diciembre, por la que se modifica la Ley 28/2005, de 26 de diciembre, de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco.)

Esto significa, ni más ni menos,que se acabó el humo en los bares. Gran noticia para los que no somos fumadores, para los que no soportamos que la ropa nos huela a peste de tabaco tras estar un ratito en un local, para los que tenemos niños y queremos entrar con ellos a tomar algo... como fumadora pasiva a la que se le ha acabado la paciencia con el tabaco, estoy encantada. Mi duda es sobre el cumplimiento de la ley...  ¿Será posible que cuando vaya en Semana Santa entre en los bares de Ayoó sin que una nube grisácea con olor a tubo de escape de tractor me golpee la cara?  ¿Llamaremos al cuartelillo de Camarzana para que saquen a la calle a todos los fumadores de farias que echan la partida en el bar de arriba y en el bar de abajo? Uyyyy, qué escéptica soy... aquí, como Santo Tomás... hasta que no lo vea, no me lo creo!!!!

13 de julio de 2010

Basura



Hace mucho tiempo que no sacaba a pasear a mis tabanitos y aquí están mis bichos, a ver si asustan a alguien y no nos encontramos con ciertas partes del pueblo llenas de porquería este verano. Hablo, por ejemplo, de Requeijo, donde está muy bien instalar dos o tres papeleras, pero hay que recordar que se deben recoger y vaciar.


La verdad que ver toda la porquería extendida en los alrededores daba pena y mala imagen, tanto para los que somos habituales como para los que nos visitan, nuestros “turistas” que, pocos, pero haberlos haylos. Como decía uno de los fijos del banco a la sombra “para eso, que las quiten, al menos así alguno tendrá vergüenza torera y se llevará sus desperdicios en vez de dejarlos ahí”. Por que esa es otra... no cuesta nada llevarse lo que has traído, el papel de plata de la merienda, el brick del batido o la bolsa de gusanitos del niño... todo se puede volver a meter en una bolsa y tirarlo en un contenedor ya en el pueblo, donde sabes, fijo, que lo van a recoger.

 Y ya de paso, enseñar a los niños a hacer lo mismo (es difícil eh? lo sé en carne propia) que da pena ver la zona del campo de juego del Coito, uno de los lugares más visitados por la chavalería en verano y cuyo rastro queda en forma de decenas y decenas de bolsas de chuches volando por las antiguas eras.


Así que deberes para todos (empezando por mi misma): a recoger todo lo que uno lleva, que no dejemos nuestra huella de plástico en los paisajes de Ayoó.


Y para que no se me diga que solo pongo lo malo, aquí está la foto del bidón-papelera que se instaló en San Mamés el día de la procesión.



De este modo, cualquier pañuelo, papel o envase de chicle que en ese par de horas tuviera riesgo de terminar en los pinos, tenía su sitio donde ser recogido. Así, sí.