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31 de enero de 2020

Palabrero ayoíno (25)

Ufff, hace casi un mes que puse el último post y apuro antes de que termine enero para que no se quede el mes de inicio sin una entradita... Me he tomado unas pequeñas vacaciones blogeriles pero ideas y temas y fotos... tengo aún unos cuantos. En fin, a ver si saco ratos y voy actualizando este blog que es mi conexión con Ayoó.

Pero a lo que iba, a un capítulo más del palabrero ayoíno en el que ir desgranando esas palabras, giros y expresiones que se usaban y alguno aún se usa, en el pueblo.

Amarallar: Recoger la hierba segada y esparcida por el campo, que aún no está curada, dejándola en gruesos cordones (Una vez más y suele ser frecuente, coincide con el asturiano. Recogido en Diccionario General de la Lengua Asturiana, de La nueva España)

En la entrada de wikipedia del pueblo de Barajores (Palencia), se explica el orígen de la palabra de este modo: deriva del término ibérico baralio o maralio, que quiere decir cordón de hierba. 

Cachuelas: en Zamora se conocen con este nombre a las mollejas, el estómago de los pollos, pero en el pueblo se le llamaban así también a las cabezas de los nabos.

Engurrubitar: Encogerse. Por ejemplo, "la garrapata, la quemaron y se engurribitó".

Entendado/a: hijo/a de padrastro o madrastra, hijo de la persona con la que está casado alguien. Esta palabra la conocí un día que mi padre me contaba algo de la relación de mi madre con su padrastro. Nunca la había escuchado y hasta viene recogida en el Diccionario de la Rae.

Escangarriada: Escangarriado es roto o estropeado pero en Ayoó también se decía así cuando en un rebaño cada oveja estaba cada una por su lado. 

Latre: ansioso

Mela: La mela es como el azúcar que se va formando en la piel de las frutas, en parte por la propia fermentación de la pieza y en parte por los agentes externos, por el agua, el aire, el sol... se queda como una capa algo pegajosa que en mi casa siempre llaman "la mela".

Resistero: Sol fuerte de mediodía y de la hora de la siesta. Recogido en el Diccionario de la Rae.

8 de junio de 2017

Palabrero ayoíno (24)

Compromiso - Tapa que servía para apretar las uvas cuando se hacía vino.
Este es el compromiso de la bodega de mi familia, apoyado en la pared de la cueva porque  en los últimos años se hacía el vino desde una pequeña prensa que se tenía en el chabolo, encima de la bodega.


Así lo explicaban en el blog “Arco del ferial de Santibáñez”(...) Se echan las uvas por la zarcera o vaciadero situado justo encima del lagar, se colocan bajo la viga en torno a un tablero o rueda de madera, de unos dos metros de diámetro, llamada “compromiso”. Sobre él se ponen unos tarugos rectangulares atravesados formando un armazón o “castillo”, a continuación una o dos personas giran el huso dando vueltas alrededor del pienso, mediante una palanca.

Concha de jabón: Pastilla de jabón casero ya muy gastada y que se solía dar a los niños para lavar. 

Culebrina: Así se ha llamado siempre en el pueblo al Herpes zóster. Son unos granos o vesículas que salen en la piel siguiendo el trayecto de un nervio (de ahí lo de la culebrina, porque va enrollándose por el cuerpo o a lo largo de brazos o piernas). Lo sufren aquellas personas que han pasado la varicela, el virus queda atenuado en el cuerpo y sale cuando uno está bajo de defensas o en una situación de estrés.


Dogal: cuerda o soga utilizada en las tareas diarias, para atar los productos que se llevaban bien a cuestas, bien en la caballería o también con la que se sujetaba la pieza de metal que se le ponía a las vacas en la nariz para controlarlas.

Esta palabra sí está reconocida en el Diccionario de la Rae y tiene su orígen en el latín “ ducāle”


Faltriquera: Pequeña bolsita de tela que se ata a la cintura y se lleva colgando bajo la vestimenta, bajo el delantal o bajo la falda y poder llevar allí pequeños objetos. Es una palabra que casi tal cual se usa también en gallego (faltriqueira) o en euskera (faltrikera). Viene, según el diccionario de la Rae, del mozárabe ḥaṭrikáyra 'lugar para bagatelas'.

Faltriquera de Marian, la de Matías y Eufemia.
Faltriqueras bordadas en el Museo Etnográfico de Castilla y León, en Zamora.



Gorjas: Garganta. Se usa tanta referirse a los animales como para las personas. Es una palabra recogida en el diccionario de la Rae y viene del francés, “gorge”, garganta.


Priar: Estropear. Una palabra muy usada en tiempos de los abuelos… ahora hacía mucho que no la escuchaba, me la recordó mi madre citando a una señora ya fallecida.


Verdegar: Ponerse verde el campo. Por ejemplo, cuando empieza a salir el cereal y va tomando un tono verdoso la tierra cultivada.


7 de enero de 2017

Cambricia

Este inicio de año está siendo muy frío. Temperaturas bajo cero, niebla y cencelladas. O cambricia, que es como se llama en Ayoó a este fenómeno meteorológico que te hace echarte una manta por encima nada más ver las imágenes de paisajes congelados. Imágenes preciosas, por cierto. 

La cambricia no es ni helada ni nieve, es otra cosa. He buscado la explicación por internet y la versión más o menos oficial dice así: "Es un hidrometeoro consistente en la formación de cristales, plumas y agujas de hielo suave de color blanco sobre una superficie sólida por la congelación de las gotículas subfundidas de un banco de niebla. Sus propiedades físicas son muy similares a las de la nieve húmeda".

He encontrado el blog del metereólogo Rubén del Campo (aquí, Supranubius) que explica el fenómenos así: La cencellada es, por lo tanto, una acumulación de hielo en objetos expuestos a la intemperie bajo unas determinadas condiciones. Se necesita la ocurrencia simultánea de dos factores esenciales: temperaturas cercanas o inferiores a los 0ºC y humedad relativa alta. La presencia de vientos fuertes ayuda a que el depósito de hielo sea más espectacular.

Gracias a la humedad relativa alta tenemos el aporte de agua necesario para que el fenómeno se produzca. Generalmente en la zona hay bancos de niebla o nubosidad baja. Por otro lado, como todos sabemos, la congelación del agua se produce a 0ºC, por eso es necesario tener temperaturas cercanas o inferiores a ese valor. Hay que mencionar que en muchos episodios de cencellada la temperatura del aire es claramente inferior a 0ºC. A pesar de ello, las partículas de forman la niebla o las nubes suelen estar en subfusión, es decir, mantienen su estado líquido a pesar de que la temperatura está por debajo de los cero grados centígrados, congelándose instantáneamente en el momento en que chocan contra una superficie.


Estas fotografías son un episodio de Cencellada o cambricia fotografiado por Mari Gan, una estupenda vecina de Morales del Rey que saca con su cámara toda la belleza de su pueblo y de los alrededores y que la comparte con todos a través del facebook. 
Estas fotografías son del año 2013 porque este año, me cuenta, aunque ha hecho mucho frío y mucha niebla, ha habido heladas, pero no cambricia.



Y diferencia la cencellada o cambricia de la escarcha: La escarcha es un fenómeno diferente al de la cencellada, aunque a veces puedan confundirse. La escarcha es un depósito de hielo que aparece en la superficie de objetos que están lo suficientemente fríos como para producir la SUBLIMACIÓN directa del vapor de agua en forma de hielo. Pongo "sublimación" en mayúsculas porque esa es la clave: el vapor se convierte directamente en hielo. En la cencellada, en cambio, las gotitas que impactan suelen estar subfundidas, es decir, en estado líquido, congelándose inmediatamente al impactar contra los objetos. En este sentido, es más parecido a la lluvia engelante que a la escarcha; la diferencia es, principalmente, el tamaño de las gotas (mucho más pequeño en el caso de la cencellada).


Fotografías también de Mari Gan, con heladas en el año nuevo, justo del día 1.



Hala, ¡¡a abrigarse que hace frío!!

16 de enero de 2015

Palabrero ayoíno (23)

Amayuelar: Atar, acordonar, los zapatos. Origen de la palabra, recogido el Pallabreru llïonés de la página web Esllabón Lleonesista: De a y lat. malleare, de malleola: majuela correa) v. trans.

Ajunco: Junco. Según se recogía en el trabajo de Yolanda Cano Lobato "Estudio etnobotánico del municipio de Ayoó de Vidriales" sobre las plantas de Ayoó, así se llama en el pueblo a la variedad Juncus efussus L. y también a los Scirpus holoschoenus. También ofrece usos del junco: Se usaba la parte interior del tallo para hacer mechas de velas. La planta en sí también se usaba para atar las "manadas" o "cientos" de pimientos de pimientos, tomates, berzas, etc, que se venden para plantar. Los niños usaban esta planta para sus juegos, para hacer faldas, sombreros y bastones.

Foto de F. Lohmueller, recogida en esta página web, aquí.
Juncos en la orilla de Requeijo.

Yoko, el perro de unos amigos de Santurtzi, se refresca en el reguero con juncos del Coito.


Aventanado: Pan que tiene muchos huecos en su miga.

Miga del pan de Turris. Imagen de Turris

Cargadero: Es el madero de la parte de arriba de las puertas grandes. Es una palabra usada con generalidad, ya que en la construcción se llama así a toda parte rígida que aguanta paredes encima de un vano.

En estas dos puertas de la calle Peñacabras se observa perfectamente lo que es un cargadero.



Esta puerta de la calle de la Iglesia, la de la casa del Ti Amado y la Ti Sofía, los padres de la actual alcaldesa, Sofía, es un ejemplo que siempre me pone mi padre de puerta bonita y cargadero de gran calidad. Mi padre era un niño cuando se hizo la casa y recuerda perfectamente el tronco que se trajo para hacer el cargadero, que más de 70 años después luce estupendo, recto y recio.


Hijuela: La parte de la herencia que corresponde a un descendiente. Hijuela es una palabra que tiene multitud de significados, pero en el diccionario de la Academia se recoge este con ese mismo significado: Documento donde se reseñan los bienes que tocan en una partición a cada uno de los partícipes en el caudal que dejó un difunto.

Llama: Lugar húmedo, con manantiales, agua... se observa desde lejos porque suele tener un color verde más vivo y hierbas altas. En Ayoó es difícil encontrar un lugar donde no haya una llama, por citar dos lugares característicos, Ayoó Pequeñino y Los Umericos.

Dos llamas en Ayoó Pequeñino, la de arriba en medio de la pradera, la segunda junto a la salguera, donde había una fuente ahora comida por la vegetación.





Medrar: Crecer

"Dar el señor": dar la extremaunción a un enfermo. La extremaunción es uno de los siete Sacramentos de la Doctrina católica y es un acto en el que se conforta al enfermo dándole los óleos consagrados y unos rezos que le preparan en su encuentro con Dios tras su muerte. Un rito parecido existe también en otros credos cristianos.

 "Ceder por sus días": Significa dejar algo en manos de alguien mientras este viva, una casa, una tierra, algo de lo que otro era dueño.


"Andar a coyunta": Cuando una familia tenía solo un animal, una vaca, un burro, un macho... se le pedía ayuda a otra familia que cedía el otro animal para formar pareja y hacer la labor necesaria. Era muy común, por ejemplo, en la época de trilla, hacer parejas con burros y otras caballerías pequeñas que tiraban muy bien del trillo. La colaboración era recíproca, hoy tú, mañana yo, y estable, siempre se solía hacer entre los mismos, unidos por un vínculo de amistad o de parentesco.
Fotos de mi tía Paulina en la que se ven unos mulos tirando del trillo, posiblemente uno de la familia y otro "a coyunta". Los niños son mi primo Manolo, mi primo Domingo, un niño franco-argelino hijo de la patrona de mi tía en Francia y mi hermano Jesi.


21 de julio de 2014

Acarrear

Benigno Zapatero, padre de Agustina e Isaac, y su hermano Anselmo, padre de Rosi, en plena tarea.
Preciosa fotografía que el hijo del primero, Isaac, llevó a la exposición de fotos antiguas de Perafondo del año 2012.
La foto, como apuntó Fermín Martínez, "está hecha en el cruce que llamábamos pajar de Santa, o sea, al final la huerta de Cecilio. girando para ir al campo de futbol. Los carros venían dirección Robledillo hacía el pueblo y ahí giraban".


Hace justo un año (¡madre mía, cómo se pasa el tiempo!) estábamos repasando las labores que se hacían en julio en el campo. Ahí dejé medio colgada la de acarrear. Tras repasar con el comité de sabios (mis padres) el tema, esto es lo que me cuentan de esta dura tarea:

Las pernillas del carro eran similares a las de la imagen, más
pequeñas porque estas son de un remolque de tractor.


Los carros eran la pieza fundamental de la labor del acarreo de todo lo segado desde las tierras a las eras. Se preparaban para la faena poniéndoles pernillas, una ampliación de las costanas que servían para aumentar su capacidad. También se colgaban los dogales, las cuerdas, con las que amarrar los manojos.

En esta foto que se pudo ver en la exposición de Perafondo del verano 2013, se ve a uno de los hijos de Fermín Martínez en un carro preparado para el acarreo (la foto está recortada para ver mejor el carro).

La colocación de los manojos en el carro era todo un arte: Se ponían los manojos unos para delante y otros para atrás y la espiga en medio. Entraban unos 100 o 120 manojos. Se amarraban con los dogales, uno de delante a atrás y el otro al medio.

“Había que saber cargar. Se decía, cuidado, que llevas el carro abortizo,que está a punto de derramarse”.

Al hilo de la primera fotografía que ilustra este post, mi hermano Jesi hacía este comentario en el grupo de Ayoó en Facebook: "Siempre me llamó la atencion como se cargaban los carros. Colocaban los manojos de tal forma que la carga fuera la mayor posible, pero siempre guardando la simetria para que la carga fuera siempre equilibrada. Claro y cuando cargaban los carros era en las condiciones que eran, al amanecer, o después de la siesta con 30 º,con las vacas moviéndose rabiosas por las picaduras de los tábanos etc.....No sé si alguna vez llegaremos a comprender de verdad el trabajo que realizaron nuestros padres, abuelos y demás antepasados".

Acarreando centeno. Fotografía del Museo Virtual 20 minutos.

Pero ir con el carro cargado hasta los topes por aquellos caminos de polvo y piedra no era fácil, como recuerda mi padre: “Ibas con el carro y para que no diera vuelta, que no era fácil, pero alguna vez pasaba, el sobeo* tenía vicio (=sitio, espacio, que no estaba colocado apretado) y no le pasaba nada a las vacas”. Es decir, no se quedaban enganchadas por el yugo volando hacia arriba, aunque alguna vez pasó: “Recuerdo que a uno se le aflojó el cornal (la cuerda o cinta de cuera con la que se unen los cuernos al yugo) y al bajar con la cuesta abajo se ponía el carro trasero (que tenía mucho peso atrás y se volcaba), se dio la vuelta y quedaron las vacas colgando”.

La cuesta de La Pedrera actualmente. Hacía arriba...

...y hacia abajo.
“Era peligrosa La Cuesta de La Pedrera, uno se tenía que colgar de atrás para que no quedara el carro delantero, demasiado inclinado hacia las vacas, que no se podía dominar. Carro trasero era cuando se subía, que subir mal pero bajar, peor. Carro delantero se decía también cuando iban muy bajas las vacas”.

Otra imagen de la exposición de la Asociación Perafondo de este verano pasado. Los padres de Lupe, Santiago y Genovena (ambos, por cierto, fallecidos en el último año) preparan la meda en las eras.

En las eras se colocaba todo lo acarreado haciendo medas, todo en un cuadro. “Las espigas para dentro, una vez que era la meda alta se ponía como un tejado inclinado con la espiga tapada para que no se mojase si llovía”.

Para acarrear se hacía entre los de la familia.

En casa recuerdan aquel trabajo como uno de los más duros. “Nos levantábamos a las 3 y las 4 de la mañana para llegar a la tierra cuando amanecía. Había que ir hasta la Chana, Ayoó Pequeñino, a Los Becerriles... Trabajar mucho para producir poco. Ahora, las cosechadoras en un cuarto de hora te lo hacen todo”.

*Sobeo: tira ancha de cuero que servía para unir al animal al yugo. Aquí está explicado.


17 de octubre de 2013

Labores del campo: Octubre

La tarea por definición del mes de Octubre es la vendimia, la recogida de las uvas, algunas para vender y otras para hacer vino para el consumo de cada casa (que ya explicamos cómo se hacía en el post dedicado a La Bodega, aquí y aquí).

Mujeres en la vendimia en Santa Eulalia de Tábara, Zamora.

La vendimia es otro de esos temas que me quedan pendiente de explicar ancho y tendido. Ya le llegará su turno.

Aureliano Menéndez arando y su mujer, Angelina, sembrando.
Foto que se mostró en la exposición de la Asociación Perafondo en agosto de 2013.
Otras tareas que se hacían en estos días era la siembra, primero del centeno, luego del trigo y después de la cebada, lo que se conocía como “la sementera”.


Web de Bonella, León.
Entre las faenas también estaba la labor de sacar las patatas que quedaban. A veces se hacían al mismo tiempo que la sementera.

Tras la vendimia, en el “avaciadero”*, donde se pisaba el vino, se echaban las patatas para conservarlas. Se echaban con los talegones. Las patatas se usaban para comer en casa, para los cochos o para vender. Hay que recordar que tras la guerra se instauró “el cupo”, un impuesto en especie en el que los campesinos tenían que entregar trigo y patatas. Si no las tenían, había que comprarlas y al pueblo, donde se daban bien, solían venir de otros lugares a por ellas.


*Avaciadero – Vaciadero o lagar, donde se van echando las uvas para pisarlas y extraer el primer mosto, el líquido que sale de ellas.

1 de julio de 2013

La siega (1)


Siega en Santa Cruz del Sil, León.



En junio comenzaba una de las tareas que más identifican al trabajo del campo: la siega, ya lo dice el refrán, “en junio, la hoz al puño”.

El verano en el pueblo se identificaba con esas mañanas al sol donde hombres y mujeres pasaban horas doblados en los campos de centeno, trigo y cebada, cortando las mieses.



Segar tenía su técnica y así era como se hacía según me contaban mis padres: “Se hacían gavilleras, puñados en montoncitos desde donde estabas segando. Una vez engavillada la tierra, se cogían 3 o 4 y se hacía un manojo que se ataba con la misma paja, con lo que se llamaba la garañuela. Se ataba y se amontonaba, se ponían un montón de 15 o 20 o más manojos. Se colocaba la espiga contra la espiga, 4 manojos con 4 luego 3 encima y después 2 y luego 1. Como si fuera una cabaña, que es lo que llamábamos morena. Se hacía así para que no se estropease el grano en caso de que lloviese, la espiga quedaba protegida, para dentro.”



Esta foto y las dos anteriores recogen una reconstrucción de la siega
 que se hizo en el pueblo leonés de San Román de la Vega en el año 2011.
Tomado de la web faceira.org
 
 
 
Esta morena y las otras dos imágenes anteriores, también son de una reconstrucción
de cómo se hacía la siega.Esta se hizo en otro pueblo leonés, en Santa Cruz del Sil, en El Bierzo.
En el enlace de la página web, aquí, hay un completo reportaje fotográfico.
 
 Una vez acarreado el pan y puesto en la era, también se mantenía este sistema en las medas, para evitar daños por la lluvia.


Atando el manojo con la garañuela.
Web de Mahíde (Zamora)
En el blog “Un maragatín na ciudá”, narran así esto mismo que me contaba mi madre: La garañuela yeran 12 o 13 plantas de cereal enteras (espiga y paja), las más largas y más buenas. Si yera trigo, que tien la paja más corta y no da pa atar el manoyo, facíanse velortos o vilortos: de paja del año antes humedecia (de centeno ya mayao), torcias unas con outras pa facer una cordina.

Después facíase una morena, porque si llovía o caía piedra namás dañábase lo d'arriba.

Pa facer la morena poníanse 2 o 3 manoyos cona espiga encima el culo el siguiente, al primeiro se y-ponía unas piedras o un piorno embajo pa que no quedara la espiga no suelo y no la royeran los ratones o ruchara.

Después ponianse los outros manoyos al otro andar encima la espiga de los anteriores, y así muchas filas hasta que yera grande.

Manojo de centeno.


Ya hemos hablado de la garañuela y aquí aparece otro término, el “vilorto” por el que pregunto también a mi madre que me cuenta lo que era: “Como la planta de trigo es corta y no da su paja para agarrar el manojo, se usaban los vilortos o vencejos, que es paja de centeno del año anterior que se metía la noche anterior a remojo, para ablandar y así poder atar los manojos. También se hacía con la cebada. Desde niños nos enseñaban a hacer vencejos, que se usaban también para otras cosas, como para ir al monte a coger leña que se ataba con ellos”.
 
Imagen tomada de la web de Mahíde.


Como indica Gary Justel en la página de Uña de Quintana “cada segador llevaba de trecho tres surcos, lo que se llamaba, la sucada".
En casa así me lo explican: “Se ponía un pie en cada parte de arriba del surco y se cogía desde la derecha a la izquierda, tres surcos, que se llamaba así, la sucada. Había hombres que cogían hasta cuatro surcos, pero era un gran esfuerzo, el cuerpo sufre mucho más”.

Recordando todo este trabajo, mi madre no deja de preguntarse “cómo podríamos aguantar tanto, todo el día agachados, con calor...”.



Notas:

Garañuela: En el pueblo se le llama “garañuela” a la paja que se usa para atar un manojo. En el Diccionario de la Academia no aparece esta palabra si no “grañuela”(Del lat. granĕa, pl. n. de granĕus, de grano). Brazado de mies que el segador mantiene o deposita en tierra.
 
Mies: (Del lat. Messis). 1. f. Cereal de cuya semilla se hace el pan / 2. f. Tiempo de la siega y cosecha de granos.

Pan: El trigo. Segar el pan, recoger el pan, como sinónimo de trigo.

Vencejos: En la página del Museo de Castrocalbón se explican así lo que son "atados de pajas largas de centeno sin grano unidos por las espigas que se destinaban a atar grandes haces de otros cultivos".

10 de marzo de 2013

Palabrero ayoíno (22)


Atollar: Atascarse en el barro, en la nieve... Es una palabra “oficial”, que aparece en el Diccionario de la Academia de la Lengua (“prnl. coloq. Atascarse, quedarse detenido por algún obstáculo), y además se menciona que el tollo, en León y Salamanca es el lodo, el fango.


Babina: Barro finito que queda tras llover.


Carapucha: La parte de arriba por donde crece la planta o el árbol. En asturiano o gallego también se usa esta palabra como sinónimo de sombrero o caperuza.


Desabalagado: Ligero de ropa, falto de abrigo. Se dice, por ejemplo, “he venido desabalagada”. No había escuchado nunca esta palabra y en verano la usaron delante de mi al menos tres personas diferentes...


Escarrancar: ponerse de pie un animal encima de una persona, generalmente se aplica a los perros, como cuando se dice “se me escarrancó la perra”.


Fincar: Levantarse una cosa al pisarla. También se dice que algo está fincado, cuando está levantado, puesto en pie.


Lampar: Encender, “lampar la gasolina”, que se incendió, entró en combustión.
Aunque en el Diccionario de la Rae aparece la palabra, no tiene este significado, si no que se interpreta como “afectar a la boca con una sensación de ardor o picor”. De todos modos, curiosamente, en la etimología de la palabra si tiene más relación: Del lat. lampas, -ădis, y este del gr. λαμπάς, antorcha


Pericueto: La parte de arriba de un montón de algo. En el Diccionario de la Academia aparece una forma más moderna de la palabra (del ant.pericueto, de peri- y cueto, cerro http://www.elpais.com/diccionarios/castellano/vericueto), Vericueto, “lugar o sitio áspero, alto y quebrado, por donde no se puede andar sino con dificultad”.

 
Remejer: Revolver. Esta palabra si que aparece en el Diccionario de la Academia y con ese mismo significado: “Revolver, remezclar”.

 

Expresiones que se usan en Ayoó:


Nos ponemos como trillos, es decir, que se ponen (o nos ponemos) morados de algo, de comer mucho, por ejemplo.


Ya acuña el sol, frase que se usa para expresar que el sol ya se esconde entre los montes.
En el Diccionario de la Academia aparece la palabra pero en relación a otros significados, como los relacionados con hacer monedas o usar una cuña.

 

30 de noviembre de 2012

Visita al Museo de Castrocalbón (2)

La planta baja del Museo de Castrocalbón se centra en las piezas etnográficas, un regreso al pasado no tan lejano de nuestros padres y abuelos. Estas son algunas de las cosas que allí pude ver:

El dormitorio, con su cama de hierro y latón, su -imagino- colchón de lana, y las mantas y colchas que salían en muchos casos de las manos de la mujer de la casa.


 
La mesita, que solía ser de castaño o roble, con la portezuela para meter el orinal. Encima, un vaso de porcelana y un reloj de esos de tic tac machacante (en mi casa aún usan uno similar) y la cachava. En la estampita de los santos, una vela tradicional. El conjunto podría ser el de mis abuelos perfectamente.

Encima de la cama, un cuadro de temática religiosa, en este caso, una Inmaculada.
 
 
 
Y en una esquina, el equipo de aseo, a falta de baño bien esta una buena palangana.

Por cierto, qué duda con la palabra. En casa siempre se ha dicho "palangana" y en los libros siempre he leído "palancana". Pués bien, la Real Academia de la Lengua, ha hablado. Tanto una como otra remiten a una tercera palabra: jofaina, vasija en forma de taza, de gran diámetro y poca profundidad, que sirve principalmente para lavarse la cara y las manos. Así que bien dicho está con "g" o con "c".








La cocina.

En la imagen general vemos el gran escañil, delante una mesa tocinera, a un lado la vasera con cántaros y todo tipo de objetos reconocibles: la plancha de brasas sobre la chimenea, en la pared, una vasija para el vino de las que se impermeabilizaban con pez, barrila, fuentes de porcelana, saleros de madera, una garrafa, la cazuela de Pereruela, el molinillo... Encima, una colección de candiles y asomando apenas, una romana.
  
 
 

Expositor en detalle.

Colección de faroles y candiles.
 
Reproducción de una chimenea de lumbre, con su caldero, sus estrébedes, el fuelle, el pote y hasta la boca del horno.
Delante, una masera donde reposaba la masa del pan una vez trabajada, una ceranda y delante, en la foto que hay más abajo, una máquina de madera de, creo, hacer pasta o al menos, para meter masa y aplanarla.



En una vitrina encontramos viejo calzado, un cubrepiernas que llamaban leguis, unas alpargatas hechas con neumático y unos chanclos, botas con herradura (ves post Calzados de antaño).


Colección de llavones, candados, cerraduras y aldaba.