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14 de febrero de 2021

Ribera Santibañesa del Tera (y 4)

En este capítulo terminamos la vuelta por la Ribera Santibañesa, un paseo por las orillas del Tera recuperado por vecinos de Santibáñez. En esta última parte, tras brincar por las acequias cogimos un camino que nos llevó por un camino que bordeaba el río y que nos hizo pasear junto a las vastas parcelas con cultivos de maíz y de girasoles. 




Que he tenido que preguntar porque los girasoles estaban sin flores y por la hoja me lo parecían, pero claro, a finales de julio y sin una sola flor, me parecía raro. Pero sí, he preguntado y son girasoles.


Por este camino llegamos hasta otro de los puntos interesantes de la ruta: la fábrica de luz. Una definición preciosa para una modesta construcción de piedra y barro en la que se tenía la maquinaria que aprovechaba el salto de agua que se formaba allí para producir luz. Es decir, era una pequeña central hidroeléctrica.

Una vez más, recurrimos a las explicaciones de los paneles que encontramos en el sendero para completar la información:





Fábrica de luz, S.A. Electra Santibañesa, fue puesta en marcha por el pueblo de Santibáñez, con el liderazgo de Don Arturo Nieto, el médico del pueblo. Hablamos de 1919 y se puso en marcha la fábrica "con la colaboración accionarial y las prestaciones de trabajo de todos los vecinos del pueblo. Los 117 accionistas, de todas las familias del pueblo, poseían de 20 a 1 acciones de la fábrica, cubriendo las 1200 y, acorde a esa participación, desempeñaron los trabajos personales de construcción reflejados en un minucioso plan de trabajo diseñado al efecto. San Tirso copatrón del pueblo, ostentaba una acción simbólica."




El lugar constaba de un salto con dos turbinas que generaban electricidad para el abastecimiento a una y otra margen del río Tera: Santa Croya, Santibáñez, Abraveses, Santa Marta y Sitrama. 

La fábrica de luz estuvo en funcionamiento desde su constitución en 1919 y hasta los años 50. 



Una vez pasados los restos de la fábrica el camino nos lleva hasta La Tablada, el área recreativa del pueblo. Antes la zona de baño estaba por donde comienza la ruta, donde estaba el puente, pero hace unos años se acondicionó esta otra zona que tiene una campa grande, una playa artificial, mesas, zona de arbolado... Solo pasamos por delante, pero tenía  muy buena pinta, la verdad.





Una vez pasada La Tablada, cogemos un camino que nos lleva hasta el pueblo, dejando fincas y huertos a nuestro paso.


Este tronco de árbol muerto está lleno de hongo yesquero, del que hablamos en el blog, aquí.


Caseta de aperos con una preciosa nogal en la puerta.


Como se ve, la ruta SL-ZA Ribera Santibañesa del Tera, que en total son poco más de ocho kilómetros, tiene paisaje, plantas, construcciones... un poco de todo. Una propuesta preciosa para hacer en cualquier época del año.

Para terminar, dejo enlaces a las noticias recogidas en prensa sobre la puesta en marcha de esta ruta, así como las notificaciones en una web, Wikiloc, que nosotros solemos usar bastante en nuestras caminatas.

- Grupo en Facebook de la ruta 

 - Senderismo de Castilla y León

- Premio Natur Green

- Interbenavente

- La Opinión de Zamora

- Rutas en Wikiloc, esta, esta o esta.

14 de mayo de 2019

Edificios singulares de Carracedo

Carracedo ha sido el protagonista del blog en artículos anteriores, pero aún nos queda alguna cosa que mostrar, algunos de sus edificios singulares: palomares, transformador, antigua escuela y panera comunal.

Empezamos con esta última, la panera que, como recoge el profesor Pérez Mencía en su blog Patrimonio Popular, era un edificio independiente que servía para guardar el pan, el grano o la harina de forma comunal.




La de Carracedo está, efectivamente, en medio del pueblo, tocando casi con una casa al lado y en bastante buen estado de conservación.




Otro de los edificios singulares que encontramos, es el transformador de la luz. En este caso, un edificio con la base de piedra y las paredes de barro que está a las afueras del pueblo, cerca de la carretera.




Junto a la puerta está el nuevo transformador, situado sobre dos pilotes metálicos. Dentro del edificio hay unas maderas y en la parte de arriba, parte de la antigua instalación y una zona de ventilación que por fuera está cubierta por una celosía de madera. 




Ya hablamos de cómo y cuándo llegó la luz a Ayoó, aquí, y recordamos que allí también aparecía Carracedo: La luz llegó primero a Santibáñez, de donde la cogieron San Pedro y Carracedo. Congosta la tomó desde Carracedo, pero el servicio se les iba continuamente. En Ayoó se decidió engancharla desde Cubo. El resto de los pueblos del valle, desde Rosinos hacía abajo, tuvieron luz mucho más tarde.







El tercer edificio peculiar de nuestros vecinos, son dos en realidad: dos palomares. De uno no queda más que un resto de pared donde aún se pueden ver los nidales en la pared de barro. Está muy cerca del transformador, entre el casco del pueblo y la carretera.




 En el blog de Patrimonio Popular se citaba a un vecino que contaba como era el palomar cuando estaba en pie: Estaba construido de tapial y no era muy grande. De forma cuadrada y con un solo tejado, orientado hacia el este, como casi todos los de la zona. Sobre el tejado unas ventanas pequeñas, a modo de troneras, por donde entraban y salían las palomas, que no eran pocas, cuando el edificio se encontraba en buen estado.



Al otro lado del pueblo hay otro palomar, este no sé si en uso pero al menos en pie y en buen estado. Está revocado y pintado de blanco y tiene una pequeña entrada encima de la puerta.







El último edificio peculiar en pasar por este desfile, es el de la antigua escuela del pueblo, que ya hace bastantes años que está fuera de uso. Está en el camino que va hasta la Iglesia y es una construcción de un solo piso, con su chapa de Escuela Nacional aún encima de la puerta.