11 de septiembre de 2019

El huevo y la gallina, la gallina y el huevo...




Las gallinas están de moda. Las gallinas y sus huevos. Un grupo de activistes veganes (la e es adrede, así escriben elles todos sus textos, con e, que las as Y las os son capitalistas y heteropatriarcales!!!) del grupo Almas Veganas han publicado un video en el que estrellan huevos contra el suelo y afirman que son productos de la explotación de las gallinas y de la violación por parte de los gallos. Aquí el video: 


En fin, cada loco con su tema, pero esto ha vuelto a hacernos hablar del huevo, uno de los alimentos más completos (y ricos) que hay y también de los más desconocidos, porque no sabemos muy bien como salen del cuerpo de las gallinas.

Como muy bien dice un amigo del pueblo, así un poco a lo burro, el huevo es la menstruación de la gallina. Ya, ya, suena un poco burro, pero así es. El huevo se forma a partir de un óvulo del animal que se recubre de material nutritivo y de protección (clara y cáscara) antes de la puesta.


La gallina ovula cada 20-26 horas aproximadamente, es decir, casi un huevo al día, aunque varía de unas gallinas a otras, claro.

Y una cosa importante: la gallina no necesita ser fecundada para producir huevos. Si el gallo la monta, la fecunda y entonces en ese huevo si se empezaría formar un pollito. Es decir, y siguiendo con el lenguaje así un poco a lo burro, el huevo no es, como mucha gente piensa, un aborto de pollito. El huevo es el óvulo que no ha sido fecundado y sale del cuerpo de la gallina. Para que haya pollito el gallo debe gallar (así se dice en el pueblo) a la gallina. Y sí, es un poco burro al hacerlo, como en otros muchos animales, la agarra por la cresta o las plumas del cuello, la inmoviliza y le introduce el pene y el saco con su espermas. Es así, no hay que verlo con los ojos de los humanos, son animales y así llevan haciéndolo años y años y años y siglos.




La gallina es ponedora desde más o menos las 20 semanas de vida. Normalmente en el pueblo se compran jóvenes, lo que se llamaN “pollas”. Al principio ponen huevos de vez en cuando y pequeñitos, hasta que ya van madurando.




Junto a las gallinas solía tenerse algunos gallos pero su función no era tanto la reproductora como la cría para carne. Es decir, cebar los gallos para después matarlos y comer un buen pollo casero. En mi casa, por cierto, también tienen mucho éxito las crestas de gallo, una delicatessen de casquería que tienen una similitud a los callos (mi madre las hace con una salsa similar y son también gelatinosas).

Estas crestas tan ricas no son de casa, las comimos de tapa en el Bar El Canto, de la mano de Antonia, muy buena cocinera.

Este si es un pollo casero guisado en mi casa, por mi madre.
Sigamos con las pitas. Cuando la gallina es fecundada supongo que se despierta su instinto maternal y tras poner el huevo, se pone encima de él para incubarlo. El huevo no será viable si no está con una temperatura adecuada durante cierto tiempo y para lograrlo, se sienta encima. Es lo que en Ayoó se llama “güarar”.

Si se tenían en la casa las gallinas suficientes, no se las dejaba hacerlo y había que andar detrás de ellas para que no incubasen. A veces se las metía durante unos días en un talegón puesto del revés (y me cuenta mi madre que alguna, pobre, murió de hambre porque se olvidaron que estaba allí!!!!) o se las mojaba.



Y aquí aprovecho para contar una anécdota que aún sigue provocando las carcajadas en casa cuando se cuenta: Mis abuelos tenían varias gallinas güaronas y les dijeron a mis primos y hermano, Domingo, Manolo y Jesi, entonces niños, que las llevasen al pilo y las remojasen, para que se les pasaran las ganas de encubar. ¡¡Para que quieres más, niños, gallinas y agua!!! Mi hermano recuerda la juerga que se llevaron tirando a las gallinas al agua a ver si sabían nadar y cuando se pasaron, fue cuando probaron cuánto tiempo aguantaba una gallina bajo el agua. Murió. Murió esa que a la ahogaron, pobre, y murió alguna otra que debió coger frío con tanto remojón. Dudo que mi abuela volviera a hacerles el encargo de mojar a las güaronas.



En la casa de mis abuelos las gallinas ponían los huevos en unos talegones que estaban arriba, en un corredor encima de la cuadra. Teníamos que subir por unas escaleras de piedra para llegar allí, era uno de mis trabajos cuando estaba en el pueblo. 

En general, las gallinas suelen respetar los lugares que se le habilitan para la puesta, siempre un poquito apartados del alboroto general del corral, aunque alguna que otra se acostumbraba a poner fuera de estos lugares y hay que andar buscando los huevos. Eso le pasaba a mi padre en el gallinero de nuestra casa del pueblo, que una le ponía entre las urces que estaban al lado.


Este verano ha sido el primero en el que estábamos en casa sin gallinas ¡y vaya si se ha notado! Producíamos muchísima basura que tenía que ir al contenedor, claro, y que antes dábamos a las gallinas. Todos los restos de comida, de fruta y de verduras, los apartábamos, los troceábamos si eran muy grandes y se las dábamos a las pitas, que daban buena cuenta de ellos.



Información sobre el huevo y su formación, cogida en la web elhuevo.org (y como el enlace a esta no funcionaba, lo tomé directamente de esta otra, Transformando el infierno).

Los datos sobre la cría de gallina, además de lo que he visto en casa, claro, los saqué de la web Experto animal.







21 de julio de 2019

A la peña San Mamés

Este pasado verano hicimos un paseo hasta la Peña San Mamés, hasta el punto geodésico. Desde allí hay vistas alrededor todo lo que dan los ojos y es hasta recomendable llevarse prismáticos porque se ve muuuuuuucho, una gozada, vaya.

Ya os he hablado en otra ocasión sobre vértices geodésicos, aquí la entrada. Allí ponía la indicación de cómo llegar que venía en la información oficial de los Vértices, pero ahora os voy a poner otra forma de llegar más sencilla, al menos en la explicación.


Para ir se sale por el camino del cementerio y se coge para la derecha, hacia el Requejino creo que se llama esa zona. Se toma el primer camino que sale a la derecha, tiras para adelante y vuelta a coger el primer camino que sale a la derecha.






Otra vez tiras para adelante, cuesta arriba, hasta coger un cortafuegos que va a la derecha (antes ha salido un camino a la izquierda que obviamos). 




Se pueden coger otros muchos caminos similares, si veis el mapa hay un montón y nos lleva al mismo sitio, al cortafuego de la peña. 

Llegamos hasta arriba. A un lado tenemos la zona de pinos de la peña, al otro el monte bajo y ya veremos el vértice. 



Ahora hay mucho pino nuevo saliendo y hay que ir un poco a rompemata, mejor llevar pantalón largo, pero vamos, sin problema.



Ya digo que la vista es espectacular, se ve toda la contorna, San Pedro, Carracedo, Santibáñez, los molinos de Villajeriz... Una pasada auténtica. Os dejo unas fotos y un pequeño video y os animo a dar un paseo hasta allí.












Para bajar, las opciones, de más sencilla a más complicada es o dar la vuelta por alguno de estos caminos o tirar desde el vértice hacia abajo y encontrar el cortafuegos que rodea la peña y que nos llevará hasta la carretera (cuidado, antes de la última bajada hay colmenas, pasar con mucho cuidado, dos veces he pasado, dos veces nos han picado). También queda la opción de bajar por la zona más cercana a los pinos. LLegamos a una zona de peñas y por allí está el dolmen de Ayoó. Os lo conté aquí.

Para terminar, un pequeño video que grabamos desde arriba, preciosas vistas, ya os digo. Animaos a subir y las veréis en directo :)


18 de julio de 2019

Otoño en verano (2)

Segunda tanda de las imágenes que hice cuando estuvimos en Ayoó en el puente de Noviembre... por esas cosas de la acumulación gráfica se me quedaron arrinconadas y ahora, con el verano ya dando de plano, apetece ver estos paisajes más verdes tirando ya a amarronados. Ahí va la segunda tanda...