16 de mayo de 2021

Fotografías de Báez Mezquita: el trabajo

Segundo repaso detallado a las fotografías de Juan Manuel Báez Mezquita. Hoy son imágenes del trabajo, de la tierra y de los animales que, la verdad, casi es un monográfico de vacas. Vacas con el carro, vacas arando, vacas en la vacada, vacas, vacas, vacas!!!! 


Como en el post anterior, debajo de la foto están las explicaciones, unas veces, las entrecomilladas, del propio autor  o bien de gente que la comenta en el grupo de facebook, aquí y en otras, aportaciones mías. 



Ceadea, Zamora. 1980.

No soy yo una experta, pero creo que es un carro con pernillas, que se ponían cuando se acarreaba, para aumentar la capacidad de carga del carro. Luego se ataban los manojos con los dogales, las sogas, para asegurarlos y que no cayeran por el camino.


Pino del Oro. 1977.

Al ver mi interés por su trabajo, el hombre mayor se ofreció a arar él mismo, de forma que así yo pudiera hacerle unas fotografías. Aún recuerdo su maestría y dominio absoluto de la labor, su total control del arado que dirigía con mano firme, en la que no flaqueaban las fuerzas y de la que fluía el movimiento con una armonía natural, resultado de toda una vida de dedicación y amor por su trabajo. Una verdadera lección de destreza sin necesidad de fuerza física, basada en la experiencia, el conocimiento acumulado y la comprensión del comportamiento de los animales de los que se servía.
 


San Salvador de Palazuelo. 1978.

"Una vez uncidas las vacas, la ida y el regreso del lugar de laboreo se hace con la reja del arado apoyada sobre el yugo, y la esteva sobresaliendo entre las cabezas de los animales a modo de vela o mástil. Mientras, la lanza arrastra por el suelo sobre su lado cortado en bisel, como se aprecia en la fotografía, en la que se vislumbra el rastro que la lanza va dejando en la tierra, que se superpone a otros surcos marcados por las yuntas del resto de la comunidad".

Pregunté en el grupo del pueblo y me dijeron que aquí se decía,  jubo por yugo, la manjera y los cabijales.


El Señor Angel con el carro. Sotillo de Sanabria. 1981.

Pareja con las cubiertas sobre la testuz. De las cubiertas hablamos aquí. Y el señor Angel con la ijada.


Sr. José y Sra. María. San Martín de Castañeda. 1978.

Arando con la pareja.


La Sra. Adoración, San Salvador de Palazuelo. 1978.

La señora va con su pareja y con el arrodador, que es un instrumento de madera y creo que piezas metálicas por dabajo, que se pasaba con la persona puesta encima de él y que servía para moler los terrones que quedaban en la tierra tras arar. Las vacas llevan puestas las "melenas" de las que hablamos aquí


Señora Aquilina en San Salvador de Palazuelo. 1977.

Preciosa imagen desde arriba de una mujer bregando en la tierra con su pareja de vacas.



Señora Pepa en San Salvador de Palazuelo. 1978.

Mujer en plena tarea de arar.


Sr. José María, "El Aloriano", Fermoselle. 1980.

La caballería era básica en la vida de hace unos años en los pueblos. Como ayuda en el trabajo y, sobretodo, como medio de transporte, para moverse y para trasladar mercancías. Este creo que es un mulo o un macho, parecido al que llevaba mi abuelo. Y también muy similar es la albarda que lleva puesta. Además se le ve un collarón y un bozal que no lleva puesto.




Señor Baldomero. San Justo. 1981.
Cargando mañizos para las vacas.




Señora Evelia. San Salvador de Palazuelo. 1978

La señora con la cerda de la familia en el corral. El cerdo fue el gran quitahambre de lugares como el pueblo, parte se consumía en la casa durante el año, en forma de chorizo, cecinas, tocino, grasa, jamón,... y en parte se vendía parte para sacar efectivo para otros gastos.


"La señora María de Carbellino de Sayago es una de las alfareras que hacía demostraciones de su trabajo en las ferias de San Pedro de Zamora del año 1975. Sentada en una pequeña silla trabajaba en el torno bajo, al que iba girando según modelaba el cacharro, en vez de hacerlo rotar vertiginosamente". 




15 de mayo de 2021

Fotografías de Báez Mezquita: retratos.

En el post pasado presentaba esta colección de fotografías realizadas por el arquitecto y artista Juan Manuel Báez Mezquita y decía que esas caras se ven en las imágenes nos llevan a las de nuestro abuelo, nuestra tía, nuestro primo, nuestra vecina... a esas gentes que hemos conocido a lo largo de los años. En los pañuelos negros, en las camisas de cuadros, las boinas, los mandiles... todo se nos hace reconocible. 
Estos son algunos de los retratos: 


El melonero en la Feria de la Carballeda, en Rionegro. Año 1978.


Ramón y Pepa, hermanos de San Salvador de Palazuelo. 1978.

"Después de hablar con ellos y de realizar las fotos, me ofrecieron de la comida que llevaban como refrigerio en su trabajo. Yo nunca había comido tocino antes ni lo he hecho después de aquella ocasión, pero me lo ofrecieron con tanto afecto y tanta verdad, que ¡¿cómo rechazarlo?! Lo comí con gusto y pasados tantos años recuerdo ese instante con la misma intensidad y cariño de entonces".


Señor Julio Prada, gaitero de Ungilde. 

"En 1978 me encontraba en San Salvador de Palazuelo con un amigo, éste tenía que ir a Ungilde a hablar con el gaitero Sr. Julio Prada, pues debía concertar con él una actuación en el pueblo. Lo acompañé a la gestión; cuando llegamos, lo encontramos trabajando al fondo del pajar y salió para atendernos; es el momento en el que realicé la instantánea. Aquí aparece en ropa de faena, escuchando atentamente la propuesta con la cabeza baja y seguramente pensando en su disponibilidad para atender la petición".


Pastor en Los Pisones. 1977. 

"En las fotos están presentes las nubes sobre sus cabezas como enormes bóvedas envolventes, los cielos encapotados, amenazantes de tormenta, o los grises plomizos, que les hace salir siempre provistos de paraguas para afrontar las inclemencias del largo día que tienen por delante. Siempre acompañados de sus inseparables perros, ofrecen imágenes muy pintorescas".


Señor Antonio Parra, "el tío Aire", de Ribadelago. 1975.


El Sr. Paco, el pastor. Villaveza de Valverde. 1978.


Señora Cancionila, en su casa de Arrabalde. 1982.


Señora Manuela en Carbajales de Alba. 1978. 

"El rostro de la Sra. Manuela demuestra el daño que causan en la piel el duro trabajo y la vida al aire libre, aunque acaban por aumentar la expresividad y la emoción que transmite su semblante. La pose, que ella misma adopta para el retrato, tiene un porte clásico y gran dignidad, donde las manos, con su posición lateral, crean variedad a la rígida simetría del conjunto; además, son el contrapunto imprescindible para la cara y la densa mirada de ojos acuosos".


Mujer en Santiago de la Requejada. 1978.



Señor Amador. Carrascal. 1977.



Señor Emilio en Losilla de Alba. 2004.

Una alta ventana que daba sobre el corral iluminaba con luz diagonal descendente el amplio espacio; en el punto donde la luz llegaba con más intensidad a la parte inferior estaba el banco de trabajo: ni más cerca de la ventana ni más alejado. Allí posó orgulloso con una de sus obras en las manos, y con sus ordenadísimas herramientas al fondo; iluminado por la intensísima luz diagonal. En la foto nos demuestra que el orden, la disciplina y el amor por lo que se hace son la base de cualquier trabajo



Señor Francisco con su burro en San Salvador de Palazuelo. 1978.



Señor Salvador y Señora María, en Sotillo de Sanabria. 1984.

 "El hombre tenía una minusvalía en una pierna, que seguramente le había impedido el trabajo en el campo y obligado a desarrollar otras habilidades. Por ello, en la foto se ve su bastón en primer plano. Se veía que era un hombre dotado de una especial inteligencia, que en aquel momento estaba fabricando unas botas, que ya habían adquirido mucha forma; mientras tanto, a su lado, la mujer pelaba unas patatas. Siempre he recordado la imagen de equilibrio que trasmitían y la fina vivacidad que reflejaban sus rostros". 


El Señor Angel González

"El Tío París de Moveros era el tamborilero que recorría las calles zamoranas en ferias, amenizándolas con su música. Este interprete había sido protagonista del cartel de las fiestas del año 1971, con una fotografía de estudio realizada, creo, por el gran fotógrafo Ángel Quintas. Yo me acordaba perfectamente de él, por eso, en 1975 con mi recién estrenada cámara fotográfica fui directamente a retratarlo, luchando con el gentío que siempre lo rodeaba en su deambular por las calles. Creo que fue mi primer carrete con la Yashica Electro 35, un gran recuerdo".

Todas las explicaciones que van bajo las fotos y entre comillas son las que el propio autor ha puesto en el grupo de facebook.


14 de mayo de 2021

Fotografías de Báez Mezquita

No todo en las redes sociales es malo. A través del facebook he descubiero unas fotografías de la Zamora de hace unos años que nos llevan a esos recuerdos que tenemos guardados, de nuestros abuelos, tíos, primos, de las casas de barro o piedra, de los animales, del trabajo... Eso es lo que sentí yo cuando vi estas fotografías que no eran de Ayoó pero si igualmente reconocibles. Toda una grata sorpresa.


El autor de estas fotografías es Juan Manuel Báez Mezquita, doctor en Arquitectura, profesor de universidad, combina su pasión por el dibujo y por la arquitectura en libros, bocetos y fotografías. Ha escrito varios libros sobre arquitectura en León, en Sanabria, en Alba y Aliste. También ha expuesto trabajos de arquitectura en acuarela. En definitiva, que mezcla el ojo del experto con el ojo del artista. Su página personal es esta, aquí y su grupo de facebook, este otro.


Allí tiene fotografias de los años 70 y 80 que son un precioso retrato de las gentes y las labores de aquellos años. Así lo presenta él mismo: 

"En los años 1976, 1977 y 1978, yo era un joven estudiante de arquitectura de entre veintiún y veintitrés años, que me escapaba a los pueblos siempre que podía por mi temprano interés por la arquitectura tradicional, pero que, cuando veía personas trabajando, me paraba a charlar con ellas, y si accedían, les hacía unas fotos. La razón que me empuja a ir publicando ahora alguna de estas fotografías es el hecho de que considero una obligación hacerlo, creo que se lo debo a las personas que un día me posaron para ellas. Muchas de las personas que protagonizan estas imágenes tenían una edad avanzada en aquel momento, de manera que, dado el tiempo transcurrido, es razonable pensar que ya han fallecido. En las fotos ellas están absolutamente presentes, sonríen, miran a la cámara con intensidad o realizan sus trabajos y tareas domésticas, en instantes que la fotografía detiene e inmortaliza. Vivieron, y estas fotografías recogen una parte de su recorrido vital, que no puede ser silenciado, sino que debe ser compartido".

La verdad es que razón ha tenido porque al ver las fotografías, muchos familiares  o vecinos han reconocido y puesto nombre a las gentes que desfilan por estas imágenes. Una delicia verlas y leer los comentarios, saber si era una amiga de la familia que estaba echando una mano, si era un buen contador de chistes, si era mañosa hilando la lana... esas pequeñas características que cada uno tenemos y que se reflejan ahí a través de los comentarios de quienes han reconocido las imágenes.









Como son muchas las fotografías, voy a repartirlas en varios artículos. Aún así, quien quiera verlas, puede pasarse por el mencionado grupo de facebook, aquí

También quiero agradecer al señor Báez Mezquita su amabilidad para dejarme poner aquí su trabajo, que es todo un placer, la verdad.

1 de mayo de 2021

Ramón Rubial y mi padre

Hoy, 1º de mayo, Día de los trabajadores, es un buen momento para traer aquí a Ramón Rubial, conocido por su labor de sindicalista y político, en la UGT y en el PSOE. 

Escultura de homenaje a Ramón Rubial en Santurtzi, en el parque que lleva su nombre, junto al Hotel Oriol, que se ve al fondo.



Nacido en Erandio, desde muy joven estuvo metido en actividades políticas y sindicales. Juzgado, encarcelado, amnistiado, capturado en la Guerra Civil, condenado a muerte, encarcelado nuevamente... así hasta la llegada de la democracia, cuando siguió su actividad política en el Congreso, el Senado y en el germen de los que sería el Gobierno Vasco, siendo el presidente del Consejo General Vasco. Todo esto se puede consultar en cualquier página de información, pero mi padre siempre me ha contado otras cosas de Rubial. 


Mi padre lo conoció porque trabajaba en una fábrica de laminación de hierro que tenía parte de sus instalaciones en la zona de la Ribera de Deusto, entonces plagada de fábricas y talleres. Allí trabajaba Rubial en un pequeña empresa de un amigo desde que salió de la cárcel en 1956. Trabajaba a la vez que seguía en secreto y de forma clandestina su actividad política. Y en la Ribera lo conoció mi padre.



Ramón Rubial se formó como tornero en la Escuela de Artes y Oficios de Bilbao.  Disfrutaba enseñando a los chavales los secretos de su oficio, que practicaba hasta cuando estaba en la cárcel (El último penal fue La Colonia penitenciaria de El Dueso, donde trabajó como tornero durante nueve años. Tomado de la página de la Real Academia de la Historia). Según me cuenta mi padre, tenía mucha paciencia con ello y disfrutaba enseñándoles el uso de las máquinas. 


Estatua homenaje a Rubial en Bilbao, cerca del Guggenheim, en la zona conocida como La Campa de los Ingleses. Foto Bilbao turismo.net

Mi padre lo conoció en su faceta de trabajador, de currante, pero también algo en la política: "nos contaba que cada primero de mayo, unos días antes, venía la policía y le decían, Ramón, ya sabes lo que te toca", y para que no estuviese organizando nada, se lo llevaban fuera durante esa fecha señalada. "Se lo solían llevar a Extremadura y nos contaba que allí pasaba los días que le tenían, jugando la partida con los policías en el bar del pueblo".


Otro busto de Rubial, este en el Jardín Botánico que lleva su nombre, en Barakaldo.


Mi padre le recuerda como un hombre trabajador y atento. En una ocasión, ya en la democracia, daba un mitín cerca de nuestra casa y mi padre se acercó y preguntó por él. No le dejaban pasar, pero Ramón pasó justo por allí, le vio y enseguida se acercó a saludar a su conocido de la Ribera.  Así que hoy, Primero de mayo, es un buen día para recordar a alguien que tanto luchó por celebrar este día.



25 de abril de 2021

De comer, lagarto

Un día que paseaba con mi padre por el parque, vimos una lagartija y me dijo, anda, como esa pero en grande, nos los comíamos en el pueblo. Y mira que me ha contado historias pero la verdad que esta de los lagartos, yo no la conocía. Y debo ser de las pocas en el pueblo. Decidí preguntar en el grupo de facebook de Ayoó si alguien sabía algo de esto… ¡¡y todo el mundo sabía!!! Los que no lo habían probado ellos mismos, lo habían escuchado contar. 

Fotografía tomada del blog Zamora biodiversa, aquí el enlace.

Mi padre me contó que cuando era rapaz e iba a la vacada era típico que unos cuantos, los mayores, fueran a cazar los lagartos. Lo hacían con una especie de lanza y también con la ayuda de los perros. “Recuerdo que teníamos una perra, la Ligera, que era una fiera con los lagartos. Se subía detrás de ellos por los árboles y los cazaba. Pero luego no era capaz de bajar de la rama, había que ayudarla”. Además de subir a los árboles, estos animales también se metían en las madrigueras de los conejos, los llamados “vivales”. “En Valseco había muchos”. 


Mis padres me contaban que los lagartos eran bastante grandes. Una vez muertos, se les cortaba la cola, la cabeza, se desollaban y se hacían en una sartén o a las brasas. Quienes lo han probado lo describen como de carne blanca, suave, de un sabor que va entre el pollo o las ancas de rana.

Fotografía del lagarto tomada del blog Zamora biodiversa.



También alguien comenta que cuando se sienten en peligro “llegan a atacar, saltando sobre la persona o mordiendo”. Pero vaya, que es una forma de defensa, no son venosos ni atacan sin más, como cualquier otro ser vivo que se ve en peligro, intenta defenderse. Al igual que las lagartijas, pueden perder parte de su cola como forma de distracción para los enemigos.

Fotografía de Carlos Sainz, tomada del blog Fauna Ibérica, aquí.

Los lagartos ocelados se encuentran ahora protegidos. Antes había muchos, se encontraban fácilmente. Yo nunca he visto uno, tal vez no he sabido buscar. Me dicen que gustan de los terrenos pedregosos, soleados y cercanos al agua. En la zona del pilo de Peñacabras, por ejemplo. Este verano nos toca hacer “avistamiento de lagarto”. 

Fotografía tomada de la página Wikifauna, aquí.

El nombre científico del lagarto ocelado es Timon lepidus. Es de color verde o terroso y tiene unas manchas (los ocelos) azuladas en los lados. Los machos, más grandes, pueden llegar a tener una longitud total, incluída la cola, de 70 centímetros. Se encuentra en la zona sureste de Europa y su número ha ido disminuyendo en los últimos años por lo que se encuentra en la categoría de "casi amenazado".

Fotografía tomada del blog Zamora Biodiversa.

Las parejas permanecen unidas casi todo el año y son muy territoriales. Los machos pelean su posición, sobretodo en primavera. Entre abril y junio, las hembras excavan un hueco y pone los huevos, hasta una veintena, que eclosionan entre tres y cinco meses después.

Estos lagartos comen de todo, escarabajos, arañas, saltamontes.... pero si hay hambre, también se meriendas a otros pequeños mamíferos, gusanos o huevos de otras especies.

Hibernan de de noviembre a enero.


Para saber más datos sobre este animal: 

- Zamora Biodiversa, de donde he sacado las fotografías que acompañan este artículo. 

- Enciclopedia virtual de los vertebrados españoles  

- En este video del blog Ecocarrión, se pueden ver dos lagartos en vivo.

18 de abril de 2021

Patas de cerdo en salsa

Hace mucho que no traigo una receta al blog. Este sábado estuve haciendo, bajo la supervisión de mi madre, unas patas de cerdo, un plato de estos en los que terminas como tal, como un gorrino, con una salsa mojable y pegajosa. Así que aproveché para  hacer unas fotos y poner la receta tal cual la hace mi madre en casa. No tiene mucho misterio y si te gustan este tipo de platos, aquí tienes el paso a paso.

Nosotros compramos cuatro patas de cerdo que nos trocearon en la carnicería en otros cuatro trozos. Primero hay que cocer bien las patas, para que se queden ablandadas. Mi madre las hizo como 40 minutos en la olla a presión, con agua, que guardaremos cuando las dejemos enfriar, porque ahí está la gelatina que sueltan, fundamental para ligar la salsa.

Primero sofreímos ajos troceados y cebolla, también picadita y que dejaremos pochar lentamente.

Después echamos una buena cucharada de harina, bien colmada y también la sofreímos. 

Cuando esté incorpara la harina, echamos un bote de salsa de tomate (la nuestra casera) y vino blanco, abundante. También incorporamos el agua de la cocción de las patas que hemos reservado y echamos una punta de pimentón y guindilla. 

Dejamos hervir como 15 o 20 minutos y ya está.


Es muy sencilla la elaboración y está requetebuena. Por supuesto, como otro tipo de recetas similares, mejor se deja de un día para otro porque la receta gana con el reposo. Y preparar mucho pan, porque es un plato de mucho mojar. Las patas hay que rechupetearlas, pero mucho bocao no tienen.


¡Buen provecho!