20 de diciembre de 2008

Ayoó visto por dos estudiantes del pueblo


Hace un tiempo, en otra de esas búsquedas por el mundo virtual, fui a dar con un blog que publica el Instituto de Enseñanza Secundaria (IES) Los Valles, en Camarzana, es decir, el centro al que van a estudiar la secundaria los chavales del Valle, incluidos los de Ayoó. Dos de ellos, de ellas, mejor dicho, han hecho este trabajo sobre la historia del pueblo, curiosidades, datos estadísticos... una pequeña presentación de lo que es Ayoó. Y como me ha parecido muy interesante, aquí lo traslado, dando las gracias a Iris e Irene por su trabajo. Además de la de Ayoó, también hay presentaciones de casi todos los pueblos de los alrededores, seguro que mejor que lo que podemos encontrar en algunas guías turísticas!!!!


Ayoó de Vidriales en el Blog de los Valles

Ayoó de Vidriales está situado al noroeste de Zamora a unos 40 km de Benavente y a más de 800 metros de altitud.El ayuntamiento de Ayoó comprende tres pueblos: Ayoó, otro llamado Congosta de Vidriales y otro Carracedo de Vidriales. Tiene 426 habitantes con una superficie de 60,02 km cuadrados y una densidad de 7,10 hab/km cuadrado. En invierno suele hacer frío y llover y en verano hace calor.

Los primeros habitantes fueron un asentamiento de cazadores – recolectores anterior a la dominación árabe.Este asentamiento fue destruido por los árabes cuando dominaron esta región. Una comunidad de monjes se instala sobre este antiguo monasterio y construye un monasterio. Dedicarán el monasterio a “Agio”, santo en lengua griega, y se conocerá como monasterio de Ageo. Agio, derivará en la palabra Ayoó, que da nombre al pueblo. Este monasterio vivía bajo la regla de San Benito. En él existía una biblioteca que contaba con las obras de San Valerio y en las que se exaltaba la vida de San Fructuoso. En este monasterio se formaron varios religiosos de gran valía; el más importante es San Genadio, que vive en el monasterio en los últimos lustros del siglo IX en la época en la que Arandiselo era abad del monasterio de Ageo. La historia cuenta que cada monje cultivaba una huerta que todavía existen.

El primer documento escrito que hace referencia a Ayoó es el testamento de San Genadio en el año 915 y nos indica que ya existía el monasterio en la segunda mitad del siglo IX. En el año 1015 el obispo Gimeno hace la permuta de la villa de Mayorales, que pertenecía a los monjes de Ayoó por otra villa. La incursión árabe realizada por Almanzor alcanzó el valle de Vidriales destruyendo el monasterio de Ageo. Sus monjes fueron dispersados y una vez que desapareció la amenaza de los musulmanes se volvieron a instalar allí. La orden del Temple, que era muy influyente en la región, llega al monasterio, expulsa a sus monjes y se instala allí. Éstos recurren al obispo de Astorga, pero los templarios no abandonarán Ageo y los benedictinos no volverán.

En Ayoó existe una construcción defensiva a la que se llama castillo y que más que castillo es una torre levantada por los templarios, que permanecieron como señores de Ayoó hasta que en 1308 se produce el proceso contra los templarios de Castilla. El rey Fernando IV tomó sus bienes y no los restituyó jamás. Ayoó permaneció en manos de la Corona hasta 1371, volverá a pasar a manos de Francisco Enríquez en 1504, junto con la villa de Alcañices, y pertenecerá al marqués hasta el siglo XIX. También se cuenta que Jordi Doménech pasó por Ayoó siguiendo las huellas de Antonio Machado en sus dieciocho años por tierras Castellanas.

En este pueblo existen palabras que se hablan en el pueblo y que no creo que se hablen en la ciudad. Por ejemplo:

Ajeijar: Quitar la hierba al trigo o al centeno cuando es pequeño.

Talegaño: Cesto o talega vieja que se deja a las gallinas para poner huevos.

Chucha: Llamada o grito común para atraer a las cabras.

Apulguera: Planta muy abundante en los regueros.

Una curiosidad es que en Ayoó nace el Arroyo Almucera. Los habitantes de Congosta dicen que nace en su pueblo y los de Ayoó decimos que nace en el nuestro. La verdad es que nace en un lugar llamado Ayoó Pequeñino que linda con Congosta y Ayoó.

En Ayoó hay lugares como la presa de Requeijo en la que te puedes bañar y dar un paseo por sus alrededores. Saliendo del pueblo a un kilómetro aproximadamente se encuentra la ermita de San Mamés e incluso se pueden visitar bastantes molinos de agua. Un dato a poner es que en Ayoó hay muchas fuentes como la de la Iglesia y manatiales como el del coito.

Su gastronomía se basa en alimentos de la tierra como los de la matanza (chorizo, salchichón, tocino, etc.), animales criados en casa (pollos, pavos, etc.), la gente que tiene ganado (cordero, cabrito) y los alimentos de la huerta (lechuga, tomates, pimientos, patatas, etc.)

Entre su flora destacan el tomillo y matorral, la jara, los pinares, el roble, la encina, la chopera, los castaños y entre su fauna podemos hacer tres grupos: Mamíferos como el jabalí, el ciervo, el corzo, el zorro, los conejos, los ratones, etc. Aves como las águilas, las pegas, las palomas, las trigueras, los halcones, las lechuzas, etc. Reptiles como la culebra, los lagartos, las lagartijas y peces como las carpas, truchas, tencas y escallos.

Los servicios que tiene Ayoó son la tienda de Carmen, la panadería Lomar y el bar de Toña. Las fiestas de este bonito pueblo son el 6 y 7 de Agosto (las fiestas de San Mamés) y el 22, 23, 24 y 25 de Agosto (las de San Bartolo).

Lo peor es el invierno, que es frío, con muchas heladas y si nieva se corta la carretera. Las expectativas de futuro tampoco son muy atractivas pues te puedes dedicar a la agricultura o a la ganadería, aunque siempre se puede hacer autónomo y poner una empresa de construcción, fontanería, etc. Ayoó está a mucha distancia de los hospitales, de los bomberos, de los colegios y de los organismos públicos; por eso nos cuesta mucho vivir con comodidad en el pueblo.La poca gente en edad de trabajar da al pueblo una imagen de antiguo y de poco industrial, el turismo es escaso, y los pocos establecimientos de ocio acentúan más el problema de la despoblación. La emigración a las ciudades ha dejado el pueblo casi vacío y solamente en verano tiene buen ambiente.

Lo mejor son las fiestas de El Salvador, San Mamés y San Bartolo; los baños en la presa y las actividades deportivas, entre las que destacan la “calva”, antiguo juego autóctono que consiste en darle con una piedra o madera de forma cilíndrica a un trozo de madera en forma de “v” abierta a varios metros de distancia.

En fin, nos encanta nuestro pueblo, sobre todo nos gusta por las fiestas, la gente y el ambiente.

Irene García Carbajo e Iris Pérez de Paz, 3º A ESO

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gracias, Irene, Iris, por vuestro documentado informe sobre Ayoó. Hay en él cabeza y corazón. Felicidades por haber tenido la sensibilidad de interesados por vuestras raíces, que son las mías y por eso lo agradezco doblemente, como ayolino y como estudioso de la repoblación del reino astur-leonés, en la que el Monasterio de Ageo juega un papel clave..-Antonio Casado.