Tras unas señoras vacaciones al viejo estilo, casi mes y medio en Ayoó, me traigo un montón de historias de fotos y de ideas para ir sacándo por esta ventana. Pero lo primero es lo primero, un clásico: el resumen (personal) del verano.
Las copiosas lluvias y el mal tiempo que tuvo Ayoó durante el invierno y la primavera se han traducido en retraso a la hora de la cosecha casera, de huerta. Patatas, pocas, porque se pudrían apenas sembradas; tomates que ahora empiezan; pimientos también escasos... y por contra, el monte a reventar de jaras, de urces, de monte bajo... como se echan en falta las cabras y las ovejas pastando!!!! Lo que sí teníamos, hasta hartarnos, era hierba por todos lados... hasta un bando de alcaldía instaba a los vecinos a segar las zonas cercanas a las casas para evitar peligro de incendio...
Mar de hierba en El Coito. Arriba, "pista" de hierba en los columpios (resbalaba como si fuera nieve!!); en el medio, el camino de entrada; abajo, la fuente del Coito absolutamente oculta entre las altas hierbas.
En la foto, un momento del arreglo del depósito.
Con mi madre, antes de salir de casa
De izquierda a derecha: yo misma (el burro está ahí, así que tengo que ponerme la primera), Mª Antonia, Paola, Judith y Maribel. En San Mamés se nos unieron Agustina y su hija Tania.
La vuelta desde la ermita.
Estas primeras celebraciones se resumieron en la misa, la procesión, discoteca móvil el primer día (¡¡¡¡y qué bien nos lo pasamos, cuánto bailamos!!!!) y orquesta el segundo. Y punto. Que no hay dinero para más y para San Bartolo temiendo que la cosa fuera también escasa. Pero algo más se hizo:
Las peñas pagaron las música del primer día, precedida de su habitual pasacalles.
Los cazadores cotizaron la del segundo y se encargaron de la parrillada en Requeijo del día de la víspera.
Sardinas, chorizo y panceta, acompañados de un buen vaso de vino y muy bien organizado, con un pasillito de entrada y salida y “vigilancia anti-cuelo” (ese Justi que no dejó pasar ni una!!!).
Una calva antes de la merienda...
Y ellas, probando suerte con los morrillos (y pasándoselo en grande).
Charla y merienda
Ah, se me olvidaba: los quintos sesentones (entre los años 1949 y 1954, si la memoria no me falla) se prepararon su propia fiesta, una cena con charanga al terminar en la que, me cuentan, se lo pasaron muy bien. Han prometido enviarme fotos del evento. Las espero.
Continuará...
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