1 de marzo de 2022

La Iglesia de Pumarejo de Tera (1): nacida de una facendera

Hace unos años, buscando información para hacer una entrada sobre la costumbre de la Facendera, que se hace tal día como hoy, martes de Carnaval, encontré la historia de cómo los vecinos de Pumarejo de Tera habían construido, o reconstruido, con trabajo comunal, la iglesia del pueblo. La dirección de la obra la puso un reconocido arquitecto, urbanista y pintor manchego, Miguel Fisac Serna. Y ahora que por fin tengo fotos del templo, vuelvo a esta preciosa historia para traerla al blog y completarla con la información que he recogido sobre ella.


Antes de seguir, hay que destacar la labor del arquitecto Fermín González Blanco, que es un gran seguidor y estudioso de la obra de Miguel Fisac y que se ha detenido especialmente en lo que ocurrió en Pumarejo, recopilando trabajo que allí se hizo y que se ha recogido en conferencias, en una exposición fotográfica, un libro y la consecución del título de Bien de Interés Cultural (BIC) para la iglesia. Todo ello se pude ver en su web, aquí.

Así lo cuenta el propio Fermín González Blanco en su página web:

En 1985 se inaugura en Zamora una nueva iglesia. Sustituye a un antiguo templo que forma parte del camino de Santiago, situado en un paisaje presidido por el río Tera que da vida y nombre a toda la comarca.

La iglesia parroquial de Pumarejo de Tera es obra del reconocido arquitecto Miguel Fisac Serna. De cómo llegó allí y se dejó seducir por sus gentes es una curiosa historia que merece la pena ser rescatada.

La construcción de la iglesia destapa una peripecia digna de reconocer y poner en valor. La huella que ha dejado es aún palpable en la comarca y por este motivo se ha planteado una investigación mezcla de arquitectura y etnografía encuadrada bajo el título común de “Arquitectura enTera”.

 Arquitectura En Tera se detiene en la historia de la construcción pero especialmente en el carácter humano y social que hizo posible esta obra. De cómo un pueblo seduce a un arquitecto de prestigio para realizar de modo altruista un proyecto de iglesia y dirección de obra. Sin mediar empresa constructora ni licencia urbanística de ningún tipo, son los propios vecinos quienes acometen la obra organizados en cuadrillas trabajando de sol a sol para levantar el templo en 73 días.





En la página hay un video (aquí el enlace, aunque se puede ver desde la página web antes apuntada) en el que el propio Fisac cuenta como terminó en Pumarejo. 

Es un vídeo muy interesante: se había caído la iglesia, que está en el camino portugués de Santiago, y a través de una fundación cultural se pusieron en contacto con el arquitecto y le pidieron que hiciera la iglesia. Le recibieron con las ropas tradicionales, le hicieron una fiesta y le contaron sus planes. Le resultó tan agradable y tantas ganas vio en el pueblo, capitaneado por su alcalde, Isaías Galende, que aceptó trabajar allí y hacerlo sin cobrar una peseta, la moneda de entonces.

 «Sin mediar empresa constructora ni licencias urbanísticas de ningún tipo, son los propios vecinos quienes acometen la obra organizados en cuadrillas trabajando de sol a sol para levantar el templo en 73 días», explican Blanco y Del Río en la noticia de La Opinión de Zamora.




En otra noticia sobre esta gran facendera recogida también en La Opinión, se narra así como fue el trabajo: De lunes a sábado se organizaba una yera para construir el templo. Participaron 68 vecinos. «Los abuelos amasaban el cemento, las mujeres acarretaban cubos de agua, piedras y material, los más fuertes sacaban tacos de cuarcita al pie de la obra y los colocaban en los muros de fachada guiados por dos canteros de la zona conocedores de la construcción de piedra. Se organizaron cuadrillas diarias de al menos quince personas que de modo gratuito levantaron el templo en 73 días. Todo ello en días de estío cuando más falta hace la mano de obra en el campo».

Fotografías de la reconstrucción de la iglesia recopiladas por Fermín González Blanco



En el año 2011 y gracias a la tenacidad del seguidor de Fisac, Fermín González Blanco, la Junta de Castilla y León otorga el título de Bien de interés Cultural (BIC) a la iglesia de Pumarejo.

Buscando información sobre el tema, me encuentro, eso sí, con una noticia de 2014 (aquí) en la que se cuenta que la iglesia es pasto de la humedad. Los bellos muros de piedra sin revocar pasan factura y el agua se cuela hasta en el habitáculo del sagrario.

Cuando yo estuve en Pumarejo pude hacer fotos del exterior, pero no estaba abierto el templo para poder ver cómo era por dentro (¡una verdadera pena!) así que tuve que buscar fotografías del interior. Estas son las imágenes.

Fotografía de Laura Alaiz en Facebook

Fotografía de Laura Alaiz en Facebook

Fotografía de Alex del Río en la página web de Fermín González Blanco

Fotografía de Alex del Río en la página web de Fermín González Blanco

También encontré unas preciosas que no he recogido porque están protegidas por derechos de autor, así que os invito a visitarlas en la página de Flickr (aquí) de La Magia de la luz. En ella, además, se describe técnicamente la Iglesia:

La Iglesia de Pumarejo de Tera (Zamora, España), consagrada a Santiago Apóstol, fue construida en 1985, en 73 días, por los vecinos del pueblo organizados en cuadrillas siguiendo el proyecto del prestigioso arquitecto Miguel Fisac. El templo se asienta en el emplazamiento del anterior, y conserva su espadaña de traza románica. Es de una sola nave trapezoidal, todos los muros son de cuarcita vista a dos caras con tonos ocres y amarillentos, el de cabecera se curva enlazando con el del costado del evangelio, y en el pie se sitúan dos arqueados en ángulo. La cubierta es a dos aguas y se sustenta por cinco vigas de celosía tridimensionales de tubo de acero colocadas en sentido longitudinal de la nave, encauzando la atención hacia el altar. Dos vidrieras de la altura de los muros, una junto al presbiterio y otra entre las dos paredes posteriores, proporcionan una iluminación indirecta que favorece el recogimiento. En el interior destaca el viejo retablo barroco, la pila bautismal que se sitúa en el presbiterio, varias imágenes veneradas en el templo anterior, y otra de José del Amo del Amo nacido en Pumarejo y canonizado recientemente. La portada románica del templo anterior se ha trasladado a la entrada del cementerio contiguo.


En la Revista Brigecio, que recoge estudios sobre Benavente y comarca, hay un artículo donde se habla con gran detalle de todo esto que he contado en el artículo: cómo se gestó la construcción o reparación de la Iglesia de Pumarejo, como terminó el arquitecto en el pueblo zamorano, como se organizó la tarea, características técnicas de la construcción y detalles personales del arquitecto Fisac. El artículo, escrito por el Doctor en Historia y profesor universitario Rafael Angel García Lozano, se puede consultar en esta página de Dialnet, aquí, que nos lleva al PDF del artículo.



Como tengo bastantes fotografías y por no hacerlo muy largo, las presento en varios entradas, quedando así la de la recopilación de información y la narración de la historia de cómo se construyó la Iglesia de Pumarejo.

1 de Marzo, del ángel custodio a las culebras

En tiempos pasados, el día 1 de marzo se recordaba a los Ángeles de la Guardia, los llamados Ángeles custodios. Una tradición  de la Iglesia que se acompañaba de otra, digamos, más pagana: se quemaba un cuerno de borrego para ahuyentar a las serpientes y que no entrasen en la casa ni en las cuadras. Curiosa combinación de celebraciones...

Lámina del ángel custodio vigilando a los niños que juegan a la gallinita ciega, muy habitual en las casas del pueblo de hace años. Hablamos de él, aquí.

La palabra angel viene del griego y significa "mensajero". Los Angeles de la Guardía son un ente que Dios nos otorga para guiar y proteger a la persona a lo largo de su vida en la tierra, según la tradición católica. 

La fiesta fue instituida por el Papa Clemente X en el siglo XVII, si bien mucho antes había una fiesta similar en Inglaterra que se fue extendiendo por toda Europa.  En principio, el Papa dispuso la celebración para el 2 de octubre, pero entre los años 1927 y 1973 se trasladó al 1 de marzo, volviendo después al 2 de octubre.

 A pesar del cambio, muchos pueblos siguen celebrando la fiesta en la fecha de marzo que es cuando en mi casa recuerdan que se hacía.


Fotografías de carneros de los rebaños con los que trabaja Dlana, una empresa que comercializa lana para tejer de productores locales españoles, una iniciativa muy interesante.

No sé qué vínculo tiene lo de la quema del cuerno con los ángeles que nos resguardan. Supongo que como siempre se le tiene tanto temor a las culebras (aunque en el pueblo no haya serpientes venenosas) se une una costumbre popular al tema de custodiar y guardar, la tarea de los ángeles. 

Los cuernos, todos los cuernos, queman y el de borrego, el macho de la oveja, también y como todas las excrecencias que nos crecen en el cuerpo (pelo, uñas, cuernos, lana) a nosotros o a los animales, tienen queratina, que presenta un gran componente de azufre. Cuando se quema sale un olor muy fuerte que en este caso cumpliría su fin, ahuyentar de la casa a las culebras y que humanos y hacienda estuvieran libres de su presencia. Se supone que de aquí, de este fuerte olor a azufre, sale la expresión, muy dicha en mi casa, por cierto, de "huele a cuerno quemado".

(datos recogidos de esta página, spanish.stackexchange.com, sobre etimología y expresiones del castellano, aquí)


22 de febrero de 2022

Cocina vintage

Una casa de vacaciones en el pueblo que se precie, tiene que estar amueblada, decorada y servida con los restos de lo que había en tu casa habitual. Muebles, sillas, toallas, platos y cazuelas que ya has dejado a usar en tu día a día pero que te da pena tirar y que viven en el pueblo una plácida jubilación.

Rebuscando en la cocina de mi casa, he encontrado alguna de estas joyitas y aquí empiezan a desfilar (hay más, ya irán pasando).

La tartera

La tartera es una cazuela metálica con varios platos que se llevaba a las excursiones o, mi padre, que tenía que llevar almuerzo cuando trabajaba, también la usaba. En el pueblo tenemos está roja y azul, un clásico, que aún usamos cuando hacemos alguna merienda, antes en la cueva, ahora en Requeijo. De hecho, en las fotos sale con "contenido", unas croquetas de una meriendita con los amigos que espero podamos repetir este año.





Los vasos

Típicos vasos con decoración de frutitas, muy setenta-ochenteros. No me suena de haberlos usado mucho en mi casa habitual así que lo mismo fueron comprados para Ayoó directamente.


El palillero

Este si que es un clásico, el vasito de los palillos. Los había en varios colores.



El molinillo

Aquí si que va con el aparato una buena carga de memoria infantil: cuando mi madre cogía el molinillo y ponía el café y yo le decía, le doy, le doy... y hacía ese ruidito tan característico y ese olor a café molido... mmmmmm... El caso es que no me gusta el café, pero ese olor... ¡¡es genial!!! 

Este es de la marca Moulinex y puede tener, sin problema, 50 años.





10 de febrero de 2022

Bancos y asientos

Si hay  una cosa que caracteriza a los pueblos es que siempre encontrarás un asiento a mano... Si no lo hay "oficial" lo habrá "oficioso", unos ladrillos y una madera encima, un tocón o un banco de madera que antes tendría otro uso... cualquier cosa vale. Ya os he sacado en alguna otra ocasión (aquí, aquí, o aquí) y tenemos ahora un nuevo capítulo.

Piedra para descansar junto a la fuente de Trapeñacabras.

Banco improvisado en el lateral de la ermita de San Isidro en Quintanilla de Urz.

Calle Peñacabras. A buscar al gato que hay en la foto...

Banco junto a la casa de Alejandro en la calle Casillas.

Banco visto en una calle de Cubo.

Hibrido tocón silla, visto en la zona de las cuevas de Morales de Rey

Gato junto a un banco en Quintanilla de Urz.


7 de febrero de 2022

El Ti Santiago Lobo de Fuente Encalada

Antaño, entre pueblos, había grandes amistades entre habitantes de unos y otros lugares. La relación podía venir por vínculos familiares, por haber tenido que trabajar juntos en alguna labor o por dar con esa persona con la que te entiendes y hacer una relación de favores mutuos. 

Este es el caso de un señor de Fuente Encalada al que conocían como Santiago Lobo (Lobo el sobrenombre, claro). Tuvo una gran relación con mi abuelo Teófilo, eran amigos, se ayudaban en la época de la vendimia (mis abuelos compraron una viña en este pueblo vecino, la mejor de todas las que tenían) y mi padre recuerda varias anécdotas protagonizadas por este hombre que paso a relatar.

En la primera de ellas tiene que ver la familia de mi amiga Adela. Su abuelo, Polo, de San Pedro, no tenía hacienda, ni siquiera caballería. El se dedicaba a lo que podía, hacía de picapleitos, arreglaba papeles, contratos, repartía el correo (actividad que ha corrido por las venas de esta familia...). También vendía pulpo de media cura (aquí hablamos en su día de él) y un día mandó a buscar un fardo de pulpo a Gerardo, el padre de Adela, que era casi un crío. Lo mandó con la bicicleta, tenía que ir hasta Fuente Encalada y se puso un día horrible, lloviendo. Lo vio el Ti Santiago Lobo, que le dijo, pero hombre, cómo te manda tu padre venir así, con este día. Le invitó a entrar en su casa  y le sacó una burra muy alta que tenía. Puso el fardo a caballo y le buscó también una capa enorme que le cubría entero y le dijo que fuera por El Portillo. "Luego me traes la burra y la capa y ya vuelves en bici por el campo". Así lo hizo el chaval que nunca olvidó aquel detalle del vecino. Años después le decía Gerardo a Saturnino, el hijo del hombre que le ayudó, como tu padre había pocos. 

Fuente Encalada

El Ti Santiago también fue protagonista de otra historia, la de la cabra gemela.

Una cabra preñada de mi abuelo había dado a luz un cabrito muerto. Un señor del pueblo que era cabrero, coincidió en el monte con uno de Fuente Encalada y le comentó la desventura. Este le contó que el ti  Santiago había tenido todo lo contrario, una cabra que había tenido unos cabritos gemelos. El de Ayoó se lo contó a mi abuelo que ya no pudo ni dormir por la noche. 

Cabra con gemelos. Foto de Pikist, fotos libres de derechos para diseñadores.

No había amanecido cuando mi abuelo cogió la caballería y fue hasta su casa. Aún ni habían desayunado cuando se presentó y le pidió, por favor, que le vendiese el cabritillo (que realmente era cabritilla). El ti Santiago le dijo que en cuestiones del ganado él no podía decir nada porque eso lo llevaba su cuñada, Josefa. Una mujer que había estado unos años en un convento pero no le acabó de convencer esa vida y volvió al pueblo. No casó y vivió con su hermana Inocencia y su cuñado y ella se hacía cargo de todo lo que tenía que ver con la hacienda. La llamaban “la monja”, por cierto.

Josefa dijo que de acuerdo, que le daban la cabra a mi abuelo, pero Santiago Lobo no se la quería vender, se la quería regalar. Mi abuelo dijo que de eso nada, que le daba 100 pesetas por ella. y así quedó el acuerdo.

La cabra se hizo grande, daba muchísima leche y todo el mundo la conocía en el rebaño como  la cabra de Fuente Encalada. Fue una gran criadora y mejoró el rebaño. Según mi padre era de mucha mejor raza que las que había entonces en Ayoó.

Como la ayuda tiene que ser mutua, en otra ocasión fueron mis abuelos quienes les echaron una mano a ellos. El ti Santiago Lobo tenía dos hijos, Saturnino y Pedro, y siendo jóvenes, fueron a ver una comedia a Ayoó y al terminar les pilló una tormenta y no podían salir con las bicicletas de debajo del tejado de la iglesia. A uno de ellos se le ocurrió pedir refugio en casa de mis abuelos, que les recibieron y les dijeron que se acostaran en una habitación que tenían y allí pasaron la noche. Volvieron con las bicis a su pueblo al día siguiente.

 Era el mundo sin móvil.

25 de diciembre de 2021

Dichos de mi casa

Para terminar el año, un repaso a algunas palabras, dichos, giros, expresiones que se usan en Ayoó... o al menos, en mi casa.

Comenzamos con uno de mi tío Agustín, hermano de mi abuelo Téofilo (el que vivía en la casa que estaba donde ahora está el Ayuntamiento del pueblo). Le gustaba mucho el vino, yo siempre le recuerdo bebiendo unas sopas de vino, pan mojado en una taza de porcelana. Y tenía un dicho un tanto irreverente que decía: Más vale vino maldito que agua bendita. 

También tenía una frase versión propia de la famosa canción de "el agua para la ranas y pa los peces que nadan bien" y que era "el agua estropea los caminos y los estómagos".


En los días locos del otoño, cuando tan pronto llueve como sale el sol, se suele llamar a eso "sol de brujas" que parece que se queda el día estupendo y de repente, otro chaparrón sobre la cabeza. En casa me contaron un dicho sobre esos días metereológicamente locos: Cuando llueve y hace sol es la gala del pastor. Cuando llueve y hace frío, es la gala del judío. 


Un día que mi padre me estaba contando historias del pueblo y me contaba sobre alguien a quién le gustaba jugar dinero, se acordó de un refrán sobre este tema: La bolsa del jugador no necesita atador.


Sobre aparejos para atar, otro refrán: El que lleva la cuerda al rastro tarde o temprano la pisa.


De la vida misma es este otro que también me recordaron en casa: el cariño verdadero entra por el meadero. Más claro, ¡¡el agua que estropea los caminos!!!


Y termino con un dicho de sabiduría popular: No hay mucho que no se acabe y poco que no llegue. 

8 de diciembre de 2021

El día del derrite

El día de la Inmaculada, tal como hoy, era lo que se conocía en el pueblo como el día del derrite. 

Ya se había hecho la matanza y hoy era el día en el que se cogía toda la grasa del cerdo y se preparaba para poder usarla en la cocina durante el resto del año. 

Aquí se ve un cerdo sacrificado ya en una matanza tradicional y observamos como le cuelga toda la grasa que después se transformará en manteca. La fotografía forma parte de un artículo publicado en la página de Riofrío de Aliste (muy recomendable) y está firmada por Víctor Pérez, que la hizo en la casa de sus abuelos. Aquí en enlace.


Una vecina sacando la grasa del cerdo. Foto recogida de la página de Facebook de Riofrío de Aliste.

Recordemos que entonces no había aceite, o si se podía conseguir, era casi artículo de lujo, cara y que se usaba con mucho cuidado. Lo que se usaba era la manteca, que se guardaba en una puchera de barro y que se usaba para freír y para hacer la comida.

La puchera, ya salió en este blog, en el Palabrero Ayoíno 11.

Como me han contado en casa, este era el día que medio trabajo y medio fiesta -como todo en el pueblo- se preparaba la manteca para la casa. Se limpiaba bien toda la grasa del cerdo que habían sacrificado y se ponía en un caldero de cobre sobre la lumbre. 

Caldera de cobre. Antiguedades Zumadia.

Se iba derritiendo poco a poco. Era costumbre echar al caldero los riñones del cerdo (desconozco para qué) y también se echaba en el caldero “la pajarina”, una parte del cerdo que mis padres creen que puede ser el bazo (y lo es, como lo he visto recogido en varias páginas).

La manteca en el caldero de cobre. Fotografía de la página web de Riofrío de Aliste, aquí.

Como decimos, la grasa se va deshaciendo poco a poco, con todas estas cosas que hemos dicho y cuando está líquida se colocaba un paño limpio sobre la puchera, atado con una cuerda, que hacía las veces de colador. Así se iba colando la manteca líquida, limpia de cualquier impureza.

En el caldero quedaban partes de la grasa que ya no se deshacían y que se cocinaban, se freían y gustaban mucho. Eran los llamados “torrites”.

También, mientras se calentaba la grasa, se echaban dentro manzanas, peras y cebollas, que se iban cocinando. Al terminar, la fruta se tomaba troceada en un plato, con azúcar por encima. Un manjar, recuerdan en casa.


Y así es como mis padres me han descubierto otra parte de la matanza que no conocía, la del día del derrite en la Inmaculada. Lo que sí conocía era la manteca. Recuerdo cuando era pequeña, que en la parte de abajo del armario de la cocina había una puchera de barro con manteca. Mi madre ya cocinaba con el aceite, pero a los guisos le echaba una buena cucharada "para dar sabor a pueblo". También recuerdo perfectamente, las patatas fritas que nuestra abuela Menta nos hacía en la lumbre, con manteca. ¡¡Nunca volveré a probar unas patatas fritas tan ricas!!!


Pdt.- Buscando información sobre este tema, he encontrado la receta para hacer manteca en casa en el blog La cocina de Fabrisa. Me ha parecido muy interesante porque es una forma "moderna" de conseguir la manteca de antaño. 

Foto del blog La cocina de Fabrisa.