7 de abril de 2016

Chocolate

La tradición de los huevos chocolateados de Pascua nos ha llegado a través del cine, los dibujos animados o de personajes infantiles como Winnie Pooh (en mi casa así fue).



En Cataluña es típico que los padrinos le hagan a los niños la "mona", un dulce de chocolate que en los últimos años cada vez se ha sofisticado más y son auténticas obras de arte. 



Monas de Pascua catalanas. Las de arriba son de la familia de mi amiga Susana, las de abajo son de una pastelería del Barrio Gótico de Barcelona.
No es una costumbre de Ayoó, pero no hay que ir muy lejos para ver estas preciosas piezas. Cada Semana Santa vamos hasta La Bañeza y aprovecho para ver los escaparates de algunas de las confiterías de la ciudad con las preciosas piezas de chocolate que exponen en ellos.

Escaparate de la confitería Conrado en 2011.

La otra parte del escaparate.

Huevos en Pastelería Peñín, 


Conrado, este año.

Monos de chocolate, también de Conrado.
Reproducción en chocolate blanco de la Iglesia de Santa María de La Bañeza. La tienen hecha desde hace varias años, me gustaría saber cómo la conservan... Esta foto es del año 2011 y la de abajo, de este año, 2016.



Quizás la tradición de huevos y monas no sea muy nuestra, pero sí lo es el mundo del chocolate, un alimento que siempre ha estado presente en las casas del pueblo, antes como un lujo reservado para días de fiesta, después para momentos de celebración (¿quién no ha culminado una larga noche de fiesta en San Bartolo con un alocado chocolate de madrugada?) y ahora, como uno más de los productos que podemos tener en la despensa. 

Fotaza de mi álbum, chavalada tras el chocolate... comer no sé si comimos, pero pintados de chocolate estamos todos. Post Sanbartolo del año 1986.



Cocinando el chocolate en una fría Semana Santa de hace unos años, después de la larga misa del Sábado Santo.

Un amigo nos hizo y nos puso estas fotos del chocolate de Reyes de hace unos añitos. ¡Qué no falta el chocolate en cualquier celebración!



También está la especialización, que los chocolates se presentan ahora con formas curiosas, con mezclas de sabor, ediciones especiales.


Chocolates de todo tipo de colores y sabores en una tienda de Astorga, tradicional ciudad chocolatera.

En la casa de mis abuelos no faltaba una tableta de chocolate Santocildes, el de Castrocontrigo, la fábrica a la que mi abuelo Teófilo llevaba la harina, como ya conté en este otro post




Y es tradición familiar que todas nuestra visitas a Benavente o a La Bañeza comienze con un buen chocolate con churros!!







1 comentario:

Su dijo...

������ dulce reportaje