19 de octubre de 2011

El taller de Elpidio




Entre los vecinos de Ayoó se esconden unos cuantos artistas. Hombres y mujeres que ocupan su tiempo libre haciendo labores y trabajos bien curiosos que les entretienen a ellos y nos asombran a los que tenemos la suerte de verlos. En esta ocasión el protagonista es Elpidio Uña, el marido de Antonia la de Benjamín. Una mañana me lo encontré en la calle y le comenté que mi padre me había dicho que tenía cosas que enseñar y amablemente me invitó a pasar a su casa. Allí me mostró un poco de todo porque este hombre no para: aperos restaurados, piezas de caza, miniaturas... Toda una sorpresa que comparto en estas fotos (algunas, por cierto, un poco borrosas... desastre que es una!!!):


Aperos recuperados

Una foto general de los aperos que Elpidio tiene en el portal de su casa (el extintor no cuenta eh?).

Guadaña (o guadaño, en masculino, como se suele decir en Ayoó).

Calabazas de las que se usaban para llevar el agua.

Yugos de vaca el de abajo y de caballerías el de arriba. A los lados, las biendas.

Una tornadera de madera, un cuerno de alce o similar y una pala de madera de las usadas para el grano.

A la izquierda, un biendo. A la derecha, la tornadera de madera y el cuerno.

Miniaturas. Además de los aperos originales recuperados, Elpidio ha copiado, en miniatura, muchos de las herramientas de labor del campo:

Los yugos que están en el portal tienen su réplica en miniatura.
Arriba, una cornamenta de caza, también en pequeñito.

Otra cornamenta y un pequeño arado.


A la izquierda, calamón; en el centro, bienda y al lado, un rastrillo de madera.

Un detalle del calamón.

Arado de reja en miniatura.

Bienda.
El rastrillo y la pala de madera, ambos como los grandes, pero en diminuto.
Un carro de varas.


Cornamentas (Elpidio es un gran aficionado a la caza):





Y en la última foto, el lugar de los hechos, el rincón de Elpidio, su taller con las herramientas perfectamente ordenadas.



La mayoría de estos aperos están recogidos y explicados en este blog, en el artículo titulado Palabrero Ayoíno (15).

17 de octubre de 2011

Cultivos: Uvas

Foto: Txus
Con la vendimia bien reciente, repasamos las variedades de uva que se recogen (o recogían) en Ayoó:

Foto: Gaby


Foto: Gaby


Uvas:

  • Abadalejo
  • Verdejo: Para vino. Da poco mosto pero muy bueno.
  • Garnacha
  • Tintorera
  • Jérez: Para comer.
  • Picota
  • Bermejo, una que se pudre rápidamente
  • Muslo de dama: Muy vistosa pero de poco sabor.
  • Tempranillo: Para vino y para comer.
  • Moscatel
  • Cirolillo: Son grandes y de buen aspecto pero que no gustan.
  • Juan El Herrero: Un tipo de uva que piden mucho los gallegos.

Foto: Txus


Gracias a Gaby y a Txus que en cuanto se las pedí, me pasaron las fotos que acompañan este artículo (¡es que ellos han estado en más vendimias que yo!)

15 de octubre de 2011

La novilla, el yugo y las flechas


Imagen tomada del blog Sociales4c
Otra de las anécdotas de mi padre:

Estaba uno de Rosinos preparando el carro y sacó una novilla nueva a la que tenía que enseñar a llevar el carro. La acercó a los aperos y cuando la fue a uñir, la novilla reculó y escapó y así le dijo el paisano: “anda, mira, como corres al ver el yugo y eso que todavía no te he enseñado las flechas”.







Uñir: La forma ayoína (y de otros muchos lugares) de decir uncir, es decir “atar o sujetar al yugo bueyes, mulas u otras bestias”, tal y como se recoge en el Diccionario de la Academia.

La forma Uñir, también se encuentra en el Diccionario de la Rae:
(Del lat. Iungĕre). 1. tr. León, Sal., Vall., Zam., Arg. y Ur. Uncir. 2. tr. ant. Unir, juntar.
MORF. conjug. actual c. mullir.

13 de octubre de 2011

Historia de una fotografía

El pasado mes de Diciembre publiqué en el blog una referencia a Vasallo y María (aquí está el post). Ambos eran del cercano pueblo leonés de San Esteban de Nogales.



El era invidente y venía por los pueblos cantando coplas de ciego, que era como se ganaba la vida. Para ilustrar el post y como, por supuesto, no tenía ninguna foto de ellos, busqué y puse una que me pareció apropiada, que había salido en un blog dedicado a las Tierras Altas de Galicia. Lo cierto es que cuando mi madre vio la foto me comentó, "anda, pués así eran ellos, como estos que has puesto en la foto" y me alegró la coincidencia y haber puesto algo que le iba al tema. Pero mi sorpresa fue mayúscula cuando hace unas semanas recibo un par de comentarios en este artículo de familiares de Joaquín Vasallo, diciéndome que la fotografía, efectivamente, es de él. Como no he tenido forma de ponerme en contacto con ellos para poder ampliar los datos que me dieron, reproduzco sus palabras y les pido que, si leen esto, se pongan en contacto conmigo, pués me gustaría que me contasen más cosas para poder publicarlas.

Rosa María Ferrero es bisnieta de Vasallo y comentó lo siguiente:

"Qué grata sorpresa ver una fotografía de mi bisabuelo joaquin, muchísimas gracias, precioso blog. Solo una pequeña matización, Maria no era su esposa, era su hija.Un saludo de una bisnieta, Rosa Maria Ferrero."

Otro bisnieto, Benito Pérez Ferrero, ampliaba y corregía la información que yo había puesto en el artículo:

"He conocido a mi bisabuelo Joaquín -el ciego- a través de esta foto.Muchas gracias por ello. Siempre me han hablado de él, de su vitalidad, de su buen humor,de su creatividad y sus andanzas..., pero nunca había visto su cara. Es parecida a la que me imaginaba, parecida a la de esa mujer que está a su lado tocando el violín, mirando al suelo o mirando hacia ningún sitio.
Esa es mi tía María, bueno,la tía de mi madre, pero mi tía.
A ella sí la conocí. Y la quise mucho, porque me enseño a quererla mi tía Femi.
La tía María no era la esposa de ese magnífico ciego sino su hija, que siempre lo acompañaba.
La esposa de Joaquín no salía de lazarilla por los pueblos con él. Se quedaba en Esteban de Nogales y se llamaba Benigna."


Yo, terca, aún pensaba que se estaba confundiendo, que habían mezclado el texto que hablaba de su familiar con la foto que, ya digo, había sacado de un blog dedicado a costumbres gallegas.  Y como así se lo puse a los familiares, Benito volvió a contestarme y ha asegurar que la foto, fijo, era de su bisabuelo y de su tía:

"No resultaría extraño que, ya en tierras gallegas o portuguesas, alguien le hubiera hecho una foto como ésa a Vasallo. A veces pasaba meses de pueblo en pueblo, por la Maragatería, el Bierzo, Galicia. Si tiraba para Portugal, volvía por tierras de campos, Salamanca, Zamora...
Quien le conoció bien - y a tía María también- no tienen ninguna duda: Los dos son, como bien se comenta en su texto, Joaquín y María y la foto está hecha en San Esteban. Detrás de ellos vemos a Manuel Campano, músico de San Esteban, y a Eusebio Fernández que fue mi padrino.
Cómo llegó esa foto a la página gallega es otra historia, por ahora desconocida."


De momento, la historia de la foto queda, efectivamente, en el misterio. Normalmente, si cojo una imagen de otro blog procuro ponerme en contacto con el autor para pedírsela (¡y la de amigos cibernéticos que estoy haciendo de este modo!). También lo hice en esta ocasión, aunque nunca me llegaron a contestar y de hecho, ahora mismo, la página está bloqueada y no se puede acceder a ella, así que no he podido indagar en cómo tienen esa foto, de dónde salió y otras circunstancias sobre ella. Pero lo importante es que la foto si es de Joaquín Vasallo y de María, su hija, que no su esposa.

Gracias tanto a Rosa como a Benito por su interés y por sus palabras y me alegro muchísimo de que el azar les haya llevado a ver en foto a su bisabuelo a través de un blog dedicado a Ayoó de Vidriales.

10 de octubre de 2011

Imágenes del verano

Aunque ya estamos en otoño, aquí tenéis alguna de las imágenes que he tomado este verano en el pueblo. Hay algunas que no puedo evitar sacar año tras año: cielos, Peñacabras... mi gata y a mi niño zacho en mano!!! Aquí pongo unas poquitas y si queréis ver el resto, las podeis encontrar en la colección de Picassa, pincha aquí. ¡Espero que os gusten!

Eusebio, Laudelino y Pilar estaban mirando cómo derribaban el transformador cuando les pedí posar para una foto. "Hala, hala, sácanos que luego nos ven los hijos por el internete ese!", me dijeron.

Antonio, sus ovejas y sus perros... El pastoreando; nosotros nos íbamos a bañar a Requeijo.

Mozas y mayor... Izaskun, Andrea e Irene comparten banco en la Audiencia con Evelio.

Venta ambulante en la Audiencia. El zapatero de La Bañeza atiende a las clientas: Consuelo, Adonina, Marina...

Rélax en la playa del lago de Sanabria.

Piedras en un viejo trillo.

Orinal (María, la de Ibias, te lo dedico, aunque al final no te lo cogí!)

Pasales en un corral de las ovejas de Peñacabras.

Moto tuneada al modo Ayoó: caja de frutas portaobjetos y bolsito en el manillar, que hay que llevar muchas cosas!!

En la casa de Toña y Pepe, la que suelen alquilar frente a la suya, tenían la puerta de la cochera llenita de tiestos y flores. Un rincón precioso.

¿Cómo no va a salir buena la salsa de tomate de mi madre?

Nudo de cadenas en el remolque de Antonio y Avelina.

Y el arcoiris se posó sobre Ayoó.

Torre eléctrica sobre el cielo azul.

Golondrinas sobre el cable de la luz en la trasera del bar de Pepe y Toña.

Viejo cubeto de Aurelio.

Zapatillas al sol.

5 de octubre de 2011

Epazote


Hace unos días una amiga mexicana (de origen vasco) comentaba en su muro de facebok que estaba comiendo esquites. Yo, ignorante de la cocina de su país, pregunté que era y otro amigo suyo, cocinero, me explicó que eran granos de maíz que se cocían con unas hierbas y era lo que allí se conocía como esquites de elote. Yo seguía sin enterarme de nada, así que me aclararon que esquites son los granos de maíz (el elote), mazorcas desgranadas. Mi amiga me dio la receta, esta:

Esquites

Ingredientes para 6 personas:

6 elotes tiernos


1/2 barra de mantequilal
1 rama de epazote
3 limones
Chile piquín molido para espolvorear
Sal al gusto

Preparación:

1- Desgrana los elotes
2- En una cacerola derrite la mantequilla y agrega los granos de elote
3- Deja cocer a fuego muy lento, agregando un poco de agua, la sal y el epazote
4- Para servir, espolvorea chile piquín y rocía el jugo de los limones
5- Hay quien tambien le pone mayonesa y queso (nosotros los comemos asi)


Y aquí seguía sin saber que era el “epazote” y ¡¡¡sorpresa, sorpresa!!! Al mirar las imágenes que el buscador me saca veo esto...



¡¡esta planta mexicana y nuestro te del pueblo son lo mismo!!!



Mira por donde, la planta que desde siempre tenemos en casa para aquellos días en los que tenemos la tripa revuelta, resulta que en tierras mexicanas se emplea para casi todo, según me contaba mi amiga:

Usos medicinales del epazote

- La esencia de esta planta es utilizada eficazmente contra los parásitos intestinales
- Ayuda a la digestión
- En la antigüedad se usaba para calmar la histeria, las alteraciones nerviosas y algunas enfermedades del pecho y de las vías respiratorias, por lo que era muy apreciada por las personas que trabajaban en las minas
- Las hojas trituradas se utilizan sobre la piel para bajar la hinchazón en las erupciones causadas por picaduras de insectos y para calmar la irritación
- Asimismo se aplica en cataplasmas para suavizar el cutis



Buscando en mi memoria, recuerdo una charla que tuvimos en el foro de Ayoó, donde mi amigo Triceratops ya me avanzó algo de esto y donde yo misma había comprobado como Yoli, la hija de Loli y Agapito, en su trabajo sobre etnobotánica de Ayoó, ya lo mencionaba (era la planta número 25 de su estudio y esto decía de ella:

Usos, fresco o seco se utilizaba para hacer infusiones que servían para ayudar en la digestión (Ayoó de Vidriales). Las hojas frescas se utilizan para hacer infusiones para mejorar las digestiones).

Mata de te junto a la casa del Ti Valeriano


Pero mi disco duro (el de la cabeza, no el de los cables) lo borró y tuve que volver a llegar, a través del comentario de mi amiga Marijo, a la conclusión de que té del pueblo = epazote.



Te del pueblo = Epazote (Chenopodium ambrosioides)

Chenopodium ambrosioides, comúnmente llamada epazote o paico en paises como Chile, es una planta vivaz aromática, que se usa como condimento y como planta medicinal en México y muchos otros países de Latinoamérca y en el sur de los Estados Unidos.

Es originaria de América, y ya era conocida y utilizada por los aztecas en el actual México bajo el nombre náhuatl de epazotl, de donde proviene el nombre actual utilizado en ese país. Crece en suelos arenosos y la planta alcanza mayor tamaño en las riberas de los rios y lagos.

Se cree que fue introducida en Europa en 1577 por Francisco Hernández, quien fue también médico del rey Felipe II. De él proviene la primera mención que se conoce en el Viejo Mundo sobre el epazotl, y donde también se citan por primera vez las virtudes medicinales que ya le otorgaban los nativos de México, quienes la utilizaban como antihelmíntico, es decir, ayuda a eliminar los parásitos intestinales. También es utilizada como antiespasmódico.

Comúnmente se cree que previene la flatulencia causada por el consumo de judías, por eso se utiliza para aromatizarlas. También se utiliza en tratamientos de amenorrea, dismenorrea, malaria, corea, histeria, catarros y asma.

Está contraindicado en el embarazo e insuficiencia renal. El aceite esencial puede producir cefaleas, vértidos, náuseas, vómitos sanguinolentos, temblor de pies y de manos. A dosis elevadas, el aceite esencial, puede originar irritación del parénquima renal e incluso la muerte por parálisis de los centros respiratorios bulbares. Se recomienda no prescribir el aceite esencial por vía interna.

Esta planta ya era usada en la época precolombina por los nativos de América, según se desprende de los escritos de los primeros conquistadores.

El Dr. Nicolás Monardes (1493-1588), el primer hombre que se ocupó de las plantas medicinales americanas, publicó en 1554 la "Historia Medicinal de las Cosas que se Traen de Nuestras Indias Occidentales, que Sirven en Medicina", (1580:85) en cuya III edición se encuentra mencionada esta especie.

Como figura más arriba, habría llegado a Europa en 1577 llevada por el Dr. Francisco Hernández, médico de cámara de Felipe II. Ha sido cultivada en Europa desde principios del siglo XVII para utilizarla como té, en donde se propagó, especialmente, por la región mediterránea.

Ya se mencionó que figura en la Materia Médica Misionera escrita en 1710.

También se han ocupado de ella Gaspar Bahuino 1761:138) quien la llamó Botrys ambrosioides mexicana, Juan Bahuino y Cherler (1651:398), Boerhave (1720:90), Linneo (1753:219), Blackwell (1760:314), etc.

Otro autor que la menciona es Antonio José Pernetty un benedictino que participó de la expedición del capitán Bougainville a las Islas Malvinas en 1763, en su libro "Histoire de un voyage aux Isles Malouines. Fait en 1763-1764 avec des observations sur le Detroit de Magellan et su les Patagons...", capítulo XII, pp. 304-324 trata de la Historia Natural de Montevideo, citando entre otras al "paico" (Roubieva v. Chenopodium)

También Bernardino López en su "Descripción Histórica y Geográfica de la ciudad de San Juan de la Vera de las Siete Corrientes", escrito en 1764, al describir las plantas que se pueden encontrar dentro de su jurisdicción, menciona a la "Yerba de Santa María" (Chenopodium ambrosioides)

Es decir que se trata de un medicamento que los conquistadores encontraron al arribar a este suelo.

Actualmente, y como resultado de innumerables casos de intoxicación por causa de automedicación con este vegetal, existe una disposición de la autoridad sanitaria Argentina por la cual está prohibido su expendio.

Textos extraídos de Wikipedia y de Herbotecnia, página argentina de plantas medicinales. 

1 de octubre de 2011

...que te quiero verde






















Foto 1ª Puerta en Trascastillo. Foto 2ª Té de Ayoó. Foto 3ª Peces en el pilo de la Iglesia. Foto 4ª Placa de la calle Palomares. Foto 5ª Gatera tapada en El Canto. Foto 6ª Cerradura y chapas. Foto 7ª Arbolito. Foto 8ª Tableta del chocolate Santocildes. Foto 9ª Puerta en Peñacabras. Foto 10ª Silla en la puerta de Alejandro. Foto 11ª Aldaba con cruz. Foto 12ª Algas en la fuente de Trapeñacabras. Foto 13ª Arado en los huertos del Caño. Foto 14ª Chapa de identificación de remolque. Foto 15ª Tractor John Deere. Foto 16ª Asiento de remolque. Foto 17ª Planta en un tiesto. Foto 18ª Pequeña acacia en la ermita de San Mamés. Foto 19ª Puerta de la casa de Felicitas.
Foto 20ª Mi BH verde de toda la vida.