31 de mayo de 2008

El cuidado de la hacienda


La vacada en el pueblo burgalés de San Mamés de Abar

LA VACADA

Las vacas salían a toque de campana: repiqueteo y tres campanadas, si iban para arriba; repiqueteo y dos campanadas, para abajo; repiqueteo sin campanadas si se dirigían al rastrojo... cada sonido indicaba el lugar del pasto del día, a La Veiga, a Ayoó Pequeñino, a La Corte, a las Eras...
Uno de los más destacados campaneros que ha habido en Ayoó es Guillermo Alonso, cuyos toques de campana, tanto los de la hacienda como los de citas sociales (nacimientos, muertes, fuegos) están recogidos en la página del Gremi de Campaners Valencians.


La vacada salía por la mañana, sobre las diez y volvía a casa al sol puesto, sobre las seis. Los vaqueros eran los vecinos del pueblo, que iban en grupos de cinco o seis, por turnos, un día por vaca. Cada uno le iba dando la vez a un vecino, cada uno de un barrio. Además de la vacada normal, había otro grupo llamado la vacada pequeña, con los jatos, los animales de menos de tres años que se iban a dedicar al trabajo en el campo pero que todavía eran pequeños, que estaban criándose. Funcionaba de forma parecida a la vacada mayor, pero iban menos vaqueros, unos tres o cuatro solamente. Solían ir a La Veiga o a Requeijo.


LA YEGUADA

Se reunían los caballos y las yeguas del pueblo y se sacaban a pastar, con un encargado, un pastor, al que se le pagaba un jornal por ello. Se recuerda en el puesto a Peruco, el Ti Agapito y a Antonio Cristo (así le reconoce todo el mundo y además, sabemos que no le molesta que se le llame con su apodo). Se reunía a los animales con un toque de campana, como con la vacada. Hubo yeguada hasta mediados los años sesenta. En los buenos tiempos se llegó a reunir un rebaño de hasta 80 caballerías.


LA CABREADA

Las cabras de los vecinos salían de las casas sobre las 9 o 10 de la mañana a toque de chifla y volvían al anochecer, sobre las 9 o las 10 de la noche. Un cabrero llevaba el rebaño y luego le acompañaban, por turno, los vecinos que tenían chivos. Se usaba una expresión, tropar los chivos, que quería decir que había que estar al tanto para que los ejemplares jóvenes no se quedaran rezagados. La cabreada solía ir a la zona del Cañaveral y de Valdomengo. Cabreros famosos de Ayoó: Kiko, Manolo y Angel con su rebaño.


2 comentarios:

Triceratops dijo...

Hola joven, tal y como prometí aqui estoy.
Creo que ya había leido algo sobre esto en los foros de Ayoó pero me ha gustado volverlo a leer y recordar (yo mucho menos que otros) los días en que los animales de 4 patas paseaban por las calles de Ayoó.
Este tipo de "artículos" son muy importantes, sobretodo para aquellas personas que no vivieron estas experiencias, espero que te animes a escribir sobre más asuntos de este tipo.
Aprovecho también para hacer un par de comentarios a las fotos de la iglesia que tienes colgadas. La foto titulada como "no puerta" es muy simpática pero hay que decir, por ejemplo, que esa no puerta tenía en su día un uso: unos piensan que se utilizaba para salir a las huertas del antigüo monasterio, otros creen que comunicaba la iglesia con el "palacio" y otros que era la entrada al coro de la iglesia situado en una planta superior. Finalmente, una corrección (ya sabes que soy muy tikismikis), en la foto de la Ti Menta posando sobre el "pilar" de la Iglesia, coñe eso no es un pilaaaaaaar es un contrafuerte.
Muchos saludos y abrazos

Anónimo dijo...

Trice, muchas gracias por tu aportación... pero eso de "yo mucho menos que otros" no ira con coña no? ;) ja ja...

sobre las puntualizaciones... voy rauda y veloz a corregir y por supuesto, bienvenida sean... anda, que confundir un pilar con un contrafuerte despues de tener la asignatura de "historia del arte"!!!!

Muchas gracias por la aportación. Seguiré "sajando" a mis fuentes para que me den más información!!!!

Besos

IRM