6 de julio de 2013

La siega (2): Los aperos


Hoces que encontré curioseando en la antigua casa de Santiago Jalones,
a la entrada del pueblo.
 
Cuando hablamos de siega nos viene a la mente su apero estrella: la hoz, ese instrumento cargado de significado, que nos remite al trabajo, al esfuerzo, representante de la gente de la tierra, del campesino.
Segadores de Centelles (Barcelona), 1922.
 
En Ayoó la siega se hizo de forma manual, con la hoz, hasta no hace demasiados años, conviviendo durante algún tiempo con las máquinas segadoras tiradas por caballerías. Después ya se impusieron los tractores y hoy, con poco terreno sembrado, la cosechadora despacha la tarea en un par de días.

Hoces y zoquetas. Web de Espinosa de Cerrato (Palencia)
La hoz es un apero usado para segar cereales, hierba, matojos. Tiene una hoja acerada curva, muy afilada, con mango de madera.

Así se cuenta como eran las hoces en la web del pueblo riojano de Soto de Cameros:

Las hoces se llevaban forradas con tiras de trapo para protegerlas y protegerse de ellas. Eran de dos tipos: la hoz de dientes para los pequeños y las mujeres y la hoz gallega para los hombres. Los chavales querían pasar cuanto antes a la de los hombres porque había que afilarla de vez en cuando y eso suponía un ratito de descanso. Una vez en la pieza, se les quitaba la protección y se protegía la mano izquierda con la zoqueta: de madera, se metían en ella los dedos meñique, corazón y anular y quedaban fuera el índice y el pulgar. La zoqueta se ataba a la muñeca y protegía. Porque al final había que desecharlas y comprar otras debido a los agujeros que se les abrían a consecuencia de los cortes. Así, -en una mano la hoz y en otra la zoqueta- manojo a manojo se iban dejando en el suelo las gavillas que luego formarían los haces.


Zoqueta (Web Todocolección). Se metía toda la mano en ella y tenía unos cordeles para atar a la muñeca.

Dediles (Web de Malva, Zamora).
 Lo que está debajo de los dediles es un cuerno de vaca
para guardar la piedra de la guadaña.
 
Además de la zoqueta, que era para toda la mano, se usaban los dediles. Mi padre explica lo que eran: Se metían los dedos para la mano izquierda para no cortarse con la hoz. Eran de material, de cuero y defendían mucho. Y la explicación de mi madre: “los dediles iban amarrados con una correa que hacía el zapatero, se ponían en la mano izquierda, de la mitad del dedo para adelante.
Poco a poco fue llegando la maquinaria que ayudó en la tarea de la siega, las segadoras.
Web de Pedrosa del Rey (Valladolid)
En la web de Espinosa de Cerrato, Palencia, se hace un repaso de los aperos del campo y se presenta así la segadora: Fue poco a poco en los años cuarenta, quizás algo antes, sustituyendo a la hoz. Tirada por un yunta de machos o caballerías supuso un adelanto tremendo en las labores del campo. Con las gavillas que tiraba con uno de los rastros que daban vueltas se hacían las morenas, que permanecían en la tierras hasta que eran acarreadas a la era para su trilla.
Museo Virtual 20 minutos
Segadora tirada por caballerías en Valdecañas de Cerrato (Palencia)


Y aquí, la segadora tirada por la pareja de vacas en Santana (Palencia).
 
En Ayoó, no soy experta, pero yo diría que las primeras segadoras llegaron bastante más tarde y nunca sustituyeron al trabajo de doblar el espinazo con la hoz.

1 de julio de 2013

La siega (1)


Siega en Santa Cruz del Sil, León.



En junio comenzaba una de las tareas que más identifican al trabajo del campo: la siega, ya lo dice el refrán, “en junio, la hoz al puño”.

El verano en el pueblo se identificaba con esas mañanas al sol donde hombres y mujeres pasaban horas doblados en los campos de centeno, trigo y cebada, cortando las mieses.



Segar tenía su técnica y así era como se hacía según me contaban mis padres: “Se hacían gavilleras, puñados en montoncitos desde donde estabas segando. Una vez engavillada la tierra, se cogían 3 o 4 y se hacía un manojo que se ataba con la misma paja, con lo que se llamaba la garañuela. Se ataba y se amontonaba, se ponían un montón de 15 o 20 o más manojos. Se colocaba la espiga contra la espiga, 4 manojos con 4 luego 3 encima y después 2 y luego 1. Como si fuera una cabaña, que es lo que llamábamos morena. Se hacía así para que no se estropease el grano en caso de que lloviese, la espiga quedaba protegida, para dentro.”



Esta foto y las dos anteriores recogen una reconstrucción de la siega
 que se hizo en el pueblo leonés de San Román de la Vega en el año 2011.
Tomado de la web faceira.org
 
 
 
Esta morena y las otras dos imágenes anteriores, también son de una reconstrucción
de cómo se hacía la siega.Esta se hizo en otro pueblo leonés, en Santa Cruz del Sil, en El Bierzo.
En el enlace de la página web, aquí, hay un completo reportaje fotográfico.
 
 Una vez acarreado el pan y puesto en la era, también se mantenía este sistema en las medas, para evitar daños por la lluvia.


Atando el manojo con la garañuela.
Web de Mahíde (Zamora)
En el blog “Un maragatín na ciudá”, narran así esto mismo que me contaba mi madre: La garañuela yeran 12 o 13 plantas de cereal enteras (espiga y paja), las más largas y más buenas. Si yera trigo, que tien la paja más corta y no da pa atar el manoyo, facíanse velortos o vilortos: de paja del año antes humedecia (de centeno ya mayao), torcias unas con outras pa facer una cordina.

Después facíase una morena, porque si llovía o caía piedra namás dañábase lo d'arriba.

Pa facer la morena poníanse 2 o 3 manoyos cona espiga encima el culo el siguiente, al primeiro se y-ponía unas piedras o un piorno embajo pa que no quedara la espiga no suelo y no la royeran los ratones o ruchara.

Después ponianse los outros manoyos al otro andar encima la espiga de los anteriores, y así muchas filas hasta que yera grande.

Manojo de centeno.


Ya hemos hablado de la garañuela y aquí aparece otro término, el “vilorto” por el que pregunto también a mi madre que me cuenta lo que era: “Como la planta de trigo es corta y no da su paja para agarrar el manojo, se usaban los vilortos o vencejos, que es paja de centeno del año anterior que se metía la noche anterior a remojo, para ablandar y así poder atar los manojos. También se hacía con la cebada. Desde niños nos enseñaban a hacer vencejos, que se usaban también para otras cosas, como para ir al monte a coger leña que se ataba con ellos”.
 
Imagen tomada de la web de Mahíde.


Como indica Gary Justel en la página de Uña de Quintana “cada segador llevaba de trecho tres surcos, lo que se llamaba, la sucada".
En casa así me lo explican: “Se ponía un pie en cada parte de arriba del surco y se cogía desde la derecha a la izquierda, tres surcos, que se llamaba así, la sucada. Había hombres que cogían hasta cuatro surcos, pero era un gran esfuerzo, el cuerpo sufre mucho más”.

Recordando todo este trabajo, mi madre no deja de preguntarse “cómo podríamos aguantar tanto, todo el día agachados, con calor...”.



Notas:

Garañuela: En el pueblo se le llama “garañuela” a la paja que se usa para atar un manojo. En el Diccionario de la Academia no aparece esta palabra si no “grañuela”(Del lat. granĕa, pl. n. de granĕus, de grano). Brazado de mies que el segador mantiene o deposita en tierra.
 
Mies: (Del lat. Messis). 1. f. Cereal de cuya semilla se hace el pan / 2. f. Tiempo de la siega y cosecha de granos.

Pan: El trigo. Segar el pan, recoger el pan, como sinónimo de trigo.

Vencejos: En la página del Museo de Castrocalbón se explican así lo que son "atados de pajas largas de centeno sin grano unidos por las espigas que se destinaban a atar grandes haces de otros cultivos".

25 de junio de 2013

Mi casaaaaaaaaaaaa....

Cual ET traigo hoy al blog "mi casaaaaaaaaa" del pueblo a lo largo de los años (ya más de 30) que lleva hecha. La idea me la ha dado ver un dibujo que había hecho Oier para clase:


 
 
 

23 de junio de 2013

Noche de fuego

Hoy es la noche de San Juan, la noche del fuego, de las sanjuanadas, como se llama por aquí arriba a las hogueras.

 
 
En Ayoó creo que también se ha hecho alguna hoguera aunque creo que no hay gran tradición, así que pongo otros fuegos que me recuerdan al pueblo, unos buenos, otros no.
 
Semana Santa de 2009.


Brasas para las sardinada de Requeijo en las fiestas de 2009.

Bengala en La Audiencia.

Caldero de los cochos sobre el fuego en mi casa.


Preparando la merienda en la cueva.

El fuego de este pasado verano visto desde El Canto.

El mismo fuego visto desde mi casa.

Haciendo salsa de tomate.

 

20 de junio de 2013

Dudas resueltas


Esto de las redes sociales tiene muchas aplicaciones. “Hablas” con gente a la que no tienes cerca, pierdes el tiempo picando de una página a otra, aprendes más sobre tus aficiones y también resuelves dudas. Yo misma he planteado varias y me las han solventado dándome un montón de datos útiles y curiosos. He utilizado el facebok y los grupos tanto de Ayoó como de Santibáñez en los que participo.

Estas son las dudas que me han aclarado:

 
Esta planta de flores amarillas, tan presente en el pueblo, sobretodo en Peñacabras y cuyo nombre no me acababa de salir. Pregunté y me dieron todo tipo de datos: Su nombre, se llama carqueixa (genista tridentatum), aunque también era conocida, por la forma de sus flores como “zapatitos del niño Jesús”. Eran plantas que se usaban para encender la lumbre en invierno y también son muy apreciadas por las abejas para recoger el polen de sus flores.

 
Buscando más información sobre ella, leo otros usos, incluidos los medicinales:


Para encender el fuego o calentar el horno, para conservar los chorizos que tras el ahumado se depositaban sobre carqueixas o en aceite, como abono, estiércol, como alimento del ganado o ya seca, a modo de estropajo, para limpiar potes de hierro y loza de madera.

Como planta medicinal se toma en diversas formas, como jarabe para purificar la sangre y como diurético contra la gota. Sus flores se usan para combatir catarros y bronquitis.


Más sobre la carqueixa:


 



En el foro de Santibáñez recordaban esta pieza en la que el niño andaba de acá para allá y creen que se le llamaba carretón o corretón. También alguno hacia memoria y sabía que estos (los tacataca redondos) los habían visto en su casa, los tacataca sin ruedas.



Gemma Centeno identificó esta silla infantil como un “bricio”. Y las antiguas tronas, una con baño incorporado (el agujero para el culete) y la otra el “cajón” para tener allí al pequeño.



Por cierto, después de haber hecho este artículo encontré una interesante página de los Fondos Etnográficos de Caja España en la que se hacía un repaso a estos muebles infantiles. Se puede ver aquí: http://www.saber.es/web/biblioteca/libros/el-mueble-en-la-tradicion-rural/html/t05.htm


Y la tercera duda era sobre esta planta.

 
 

La encontré en verano junto al puentecillo que hay antes de llegar al cementerio. A mi me parecía una alcachofa gigantesca, no por lo alto, pero si por la flor, que alguna vez mi madre dejó la alcachofa florecer y se hace muy vistosa y alta, con un fuerte color violeta. Pero esta era hasta demasiado grande. Pregunté en el grupo de Ayoó y me dijeron que era un cardo normal, que era un cardo de comer y esta segunda opción parece ser la correcta.



Marian, la hija de Matías y Eufemia, se molestó en ir a verla y hasta preguntó a la dueña del terreno, que por allí andaba. Así me lo contó Marian: “Tuve la suerte de encontrar a los dueños allí, la mujer me explicó que eran otra variedad, me dijo hasta el nombre, pero no lo recuerdo, al parecer la alcachofa es más pequeña, pero las ramas tiernas peladas es lo que se conoce como “cardo”, del de comer”. Así que, por lo visto, es un cardo de comer, de los que típicamente navarros, pero esta vez en Zamora.

Esta es la planta de la alcachofa, muy similar al cardo pero con hojas más estrechas.
Foto Marian (la alcachofa es de su huerta)

Este es el mismo cardo que yo fotografié, pero unos meses después, así que los tallos altos ya se los habían cortado.
Foto Marian

Foto Marian (la Iglesia, su hija Judith y su coche, de fondo).

Aquí, más datos sobre el cardo de comer, cardo de huerta o alcachofilla: http://gerenaviva.blogspot.com.es/2010/07/alcachofilla.html