8 de diciembre de 2009

Diccionario de Benavente y Los Valles (3)

Lamber – Lamer. Ej. La vaca “lambió” el “jato”.
Larato – Vago (de Sanabria)
Lariego – Cerdo pequeño, lechón (en sanabrés)
Macar – Golpe en la fruta, patatas, etc, por donde empiezan a pudrir.
Manojo – Haz que se hacía con las mieses separadas.


Manojos en la reconstrucción de la siega que hicieron en Santa Cruz del Sil (León).

Mañizo – Haces que se hacían con los pámpanos de la vid y que se utilizaban para hacer fuego.
Moradal – La paja que no cogía en los pajares se hacía en montones. Del “moradal” se llevaba la paja en sacos para echarle “cama” a las cuadras y pocilgas.
Morceña – Chispas que despide el fuego mientras arde.
Morena – Conjunto de haces que se colocaban uno al lado del otro. Esta tenía una disposición tal que no se mojaban las espigas.


Web de Santa Cruz del Sil


Morrillo – Piedras redondas más o menos grandes que se utilizan para tirar a las personas o animales.
Muelo – Montón que se hacía de cereal después de juntar todo el “peje”. En su parte superior se le hacía una seña en forma de cruz que valía para protegerlo de posibles ladrones.


Barriendo el muelo en la era antes de limpiarlo. Wikimedia Commons

Mundilla – Escoba hecha con ramas verdes para barrer el horno.
Muñica – Excrementos de las vacas.
Muñiquero – Montón de excrementos de las vacas que se hacía mientras duraban las faenas de las eras.
Ñal, Ñial – Nido donde ponen las gallinas los huevos.

7 de diciembre de 2009

Diccionario de Benavente y los Valles (2)

El sobrao – El desván.
Embozar – Cuando el arado se encuentra en su camino estorbos que no le dan para hacer la arada. También cuando una persona lleva la cara casi totalmente tapada con ropa.
Emparvar – Es la faena de hacer la parva.

Encalcar – Una vez trillada la mies y separado el grano de la paja se llevaba a los pajares.“Encalcar” es la acción de apretar todo lo posible la paja en el pajar para que cupiese más.
Encetar – Comenzar algo (normalmente comestible: jamón, chorizo, etc.)
Enciscarse – Ponerse uno sucio con el hollín del fuego.
Engariñido – Aterido. Ej. Tienes las manos “engariñidas” , es decir, no puede ni mover los dedos de lo frías que las tiene.
Esbarrigarse – Acostarse sobre el vientre en el campo para descansar.
Escudrilarse – Dolerle a una persona la zona de los riñones.
Espuela – Punta de acero que se colocaba en la punta de vara que servía como el anterior, para “arrear” a las bestias.
Estontonar – Hacer daño a alguien. Expresión que se utiliza para advertir a una persona por algo que te ha hecho.
Estrébedes – Trébedes
Fato – Persona torpe.
Feije – Haz que se hacía en la “harraña”, la alfalfa, nabos... que se solían llevar al hombro.



Feije de nabos, solo que ahora ya no se llevan a la espalda si no en estos carritos tan cucos que pueblan Ayoó.

Gera – Tener buena relación con una persona. Dícese también de trabajo bien hecho.
Gorrifo – Lechón, cerdo pequeño. Por extensión, también persona sucia, poco cuidada.
Gurrifo – Gorrifo
Hacienda – Conjunto de animales domésticos de una familia.
Harraña – Normalmente centeno verde, también puede ser trigo, que se utiliza para dar de comer al ganado.
Harrañal – Fincas que solían estar cerca de los pueblos, que se utilizaban para sembrar “harraña”
Hormiento . Trozo de masa de pan que se deja para preparar otras masas en días sucesivos. En los pueblos se dejaba el “hormiento” de unos vecinos a otros.
Jato, a – Ternero, cría de vacuno.


Jato con su mamá vaca... aunque no es zamorano, más bien santurzano. Lo encontramos en la subida al monte Serantes, en la fiesta de Cornites de hace tres años.

5 de diciembre de 2009

Diccionario de Benavente y Los Valles (1)

El pasado mes de Julio publiqué el diccionario que un vecino de Congosta había presentado al concurso de la Asociación Furmientu. Ahora traemos otro vocabulario que seguro que tiene mucho que ver con nuestro pueblo. Lo ha hecho Begoña Santos Fernández, natural de Bretó, en el Valle de Valverde y residente en Zamora, y lo presentó al mismo concurso, en 2006, con el título de “Diccionario de Benavente y los Valles”. Alguna palabra quizás no sea como las que se utilizan en el pueblo, pero la inmensa mayoría sí, y por eso está aquí, para enriquecer nuestro Palabrero Ayoíno, nuestra sección de palabras usadas en Ayoó.

Abangar – Ceder algo por el exceso de peso que se ejerce sobre él: un árbol con exceso de fruta, un animal con exceso de carga, una viga por exceso de peso del tejado, etc.
Abazacarse – Comer más de lo necesario, incluso hasta enfermar.
Aburar – Agujeros que se hacen en la ropa por estar muy cerca del fuego.
Acarriar – Transportar las mieses desde las fincas hasta las eras.


Fotografía tomada de la web El País de los Maragatos. Creo que lo que lleva este carro de vacas no es el habitual cereal, más bien parece hierba, pero yo recuerdo los carros en el pueblo tan cargados como este con el trigo, el centeno o la cebada, viniendo de las tierras hacia las eras.

Acocharse – Acostarse.
Adil – Tierra que no se cultiva
Aguantar – Darse prisa

Inciso aquí para contar una anécdota sobre el “aguanta”: Cuando fueron mis amigas de aquí al pueblo, volvíamos un día de la cueva y mi abuela les decía "aguantai, aguantai" y ellas, sí, abuela, que vamos bien, que llegamos al pueblo. La abuela Menta insistía y ellas ya todas mosqueadas, qué sí, que llegamos, tranquila, que no estamos cansadas... hasta que les aclaré que la abuela no estaba preocupada por su cansancio si no que andaba metiéndolas prisa!!!
Ah, y ellas también estaban ya con lío por lo de llamar "cueva" a la bodega... pensaban que teníamos cuevas de las de estalactitas y estalagmitas y no de las de vinacho!!!

Aguardar – Esperar a alguien que viene hacia ti.
Albañal – Canales que se hacían en los corrales para sacar el agua de la lluvia fuera de él.
Alfiletero – Persona que no para de bailar y moverse.
Alipende – Dícese de la persona viva, lista.
Amolarse – Fastidiarse.
Amorenar – Se trata de la faena de hacer morenas.
Apamplao – Dícese de la persona parada, alelada.
Arramar – Extender las mieses en la era para formar la trilla.


La fotografía es de la Web del pueblo leonés de Santa Cruz del Sil, de una reconstrucción de las tareas tradicionales del campo que hicieron en el año 2005 y que podéis ver entera aquí.

Atalancar – Estorbos que te encuentras cuando vas a algún lugar. También cuando quieres coger algo y no puedes hacerlo porque algo te lo impide.
Atropos – Montones de ropa o de cosas amontonadas que no tienen valor.
Atruchar – Pasar un río, laguna o charco por el agua.
Azancar – Saltar para salvar un obstáculo
Bausán – Tonto (de Aliste)
Busquero – Varilla de acero curvado que se coloca en la nariz de las vacas uncidas, que atado a los “cordeles” sirve para dirigir las vacas en las faenas de labranza.



Este es un "busquero" que recordaba haber visto en la foto que Delibes publicó en la web de Ayoó. La foto está recortada para que se pueda apreciar mejor, pero la podeis ver entera aquí, donde se publicó esta preciosa imagen.

Cabijales – Agujeros que se hacen en la lanza del arado donde se coloca la “cabija” y que sirven para profundizar más o menos en la arada.


Dibujo recogido de la Web de Sahugo (Salamanca) donde Félix Esteban González explica las partes del arado, incluidos los cabijales y su situación en el apero.

Caganetas – Excrementos de las ovejas y cabras.
Carajones – Excrementos de los burros.
Chacollar – Agitar un líquido dentro de un recipiente.
Chancarse – A subir a una caballería, colocar una pierna por un lado del lomo y la otra por el otro. También ponerse uno en su sitio y no variar la posición.
Chivinea – Chimenea
Cisca – Aire que se cuela por las ventanas o las puertas.
Cordeles – Soga fina que atada a los “busqueros” y cogida de la mano dirige a los animales.
Costalada – Caerse de espaladas al suelo.

29 de noviembre de 2009

Cubiertas

Hace unos días publicaba en el blog un artículo sobre el origen de las cubiertas que llevaban las vacas cuando iban uncidas al carro (Mataperros). Hoy, revisando unas fotos que me pasó mi tía Paulina este verano, he encontrado una imagen preciosa de mi hermano Jesi y mis primos Manolo y Domingo en la calle, junto a la casa de mis abuelos. Allí están ellos jugando y, al fondo, junto a la Iglesia, un carro de vacas y ellas, sobre la cabeza, llevan la famosa cubierta de piel de perro. El carro, me informa mi tía, era el de Delfín, nuestro primo y vecino. La foto será como de hace cuarentaytantos años, de finales de los sesenta, con el suelo como estaba entonces, con las piedras, el polvo, la hierba y las zarzas. Espero que os guste.


Detalle de la cabeza de las vacas:

25 de noviembre de 2009

El apagón analógico en Ayoó



Escabechina de teles en Ayoó... ¿por el famoso apagón analógico de la señal televisiva o que nos ha tocado la lotería a todos y hemos cambiado los tochos de tubo por el estilizado LCD...?

22 de noviembre de 2009

El lino: Los hiladeros

Pero además de la parte técnica, trabajosa, del lino, hay alrededor de él unas costumbres, una forma de relacionarse en los pueblos, única y hoy perdida. La primera característica que llama la atención es que era un trabajo de mujeres. Como me cuentan en casa, mujeres grandes y pequeñas, adultas y niñas, eran las que cargaban con este duro trabajo. Dice mi padre que recuerda muy buenas hilanderas: Pilar la de Alberto y su madre, Conce la de la Ti Leonor, mi tía Paulina, Leonor, la madre de Antonio, tenía una gran fuerza...”.


Así se recoge también en un amplio documento sobre el lino en el pueblo zamorano de Lanseros de la Revista de Folklore de la Fundación Joaquín Díaz:

Las niñas aprendían a hilar casi desde que se tenían en pie, a los diez años eran ya perfectas hilanderas. A veces se hilaba a la par que se hacían otras faenas, hilaban las pastoras mientras guardaban el ganado y también llevaban el huso y la rueca para amenizar la marcha cuando había que desplazarse a alguna aldea cercana.

(El cultivo del Lino en Lanseros (Zamora). Fundación Joaquín Díaz)


La otra gran peculiaridad del trabajo con el lino era que se convirtió ese momento en uno de los principales puntos de relación social de los pueblos, también de Ayoó, por supuesto, como me contaba mi padre: “A la hora de ir a espadar el lino, se solía acudir a una casa y allí se estaba trabajando a la luz de los candiles de carburo o de petróleo, pero también de charla. Se cenaba al sol puesto y se iba después. Muchas veces, terminaban bailando y tocando el pandero. Los novios aprovechaban el momento para acompañar a las chicas a su casa y estar un rato con ellas a solas”.


Mujeres de Peñaparda (Salamanca) trabajando el lino. En este pequeño pueblo hay un Museo dedicado al lino, instalado en las antiguas escuelas del lugar. Si pinchais aquí podéis ver su página web.



Era lo que aquí se llaman “los hiladeros” y que recibe nombres diferentes según las zonas, aunque similares, como se cuenta en la historia del pueblo de
Lanseros:
A la reunión nocturna que surge alrededor de la rueca se le nombra de formas tan distintas como distintos son los lugares donde se da este hecho. Desde el filandón asturiano a la fiada gallega, pasando por la jila de Cantabria, el hilorio búrgales o el madrileño hilandero. Los seranos eran en Lanseros ni más ni menos que estas reuniones rurales, la voz serano se corresponde con la portuguesa serao, que nosotros aplicamos como sarao para las reuniones aristocráticas del siglo XVI.

Se seranaba después de cenar, cuando ya el ganado había entrado en casa. Durante las largas noches de invierno, las gentes labradoras, apenas pueden hacer nada en el campo, y como es lógico no permanecían catorce horas en la cama; normalmente empleaban la velada en hilar, que es oficio de mujeres, el serano eran las Cortes del lugar, el Parlamento, el Casino, el punto donde se reunía la juventud vigilada y presidida por las canas de la vejez. Se realizaban siempre en alguna cocina anchurosa, bien siempre en el mismo lugar, en cuyo caso se indemnizaba a la dueña escotando para sufragar la grasa del alumbrado, o hilando un día semanal en su provecho; o bien cambiando de cocina según un determinado turno.

Las mujeres acudían con sus hijas casaderas y aún más jóvenes, armadas todas de rueca, huso y canastilla donde se transportaban los cerros de lino, o los copos de lana a hilar durante la noche. A veces acudían también los padres, ya por cumplir un deber, ya por conveniencia propia.

Más tarde llegaban los mozos entonando canciones y, por respeto a los amos, se detenían en la puerta, hasta que poco a poco se iban sentando en los escaños de madera, apretándose unos contra otros para hacer sitio. Las mujeres hilaban de pie.

Allí se hablaba de la paz y de la guerra y de otras cosas más menudas, se contaban cuentos, se proponían acertijos y otras muestras del antiguo saber. Se ejercitaba la vena creadora del pueblo componiendo los ramos que se ofrecían a los novios, o a los patronos del lugar en acción de gracias por algún favor concedido; o se ensayaban las logas -claro está, loas- que con ocasión de algún suceso sonado cantaba un grupo de mozas del pueblo.

Además de todo esto se concertaban matrimonios, se ensayaban comedias, sin que por nada de todo ello dejaran de hilar las mujeres. Cuando hablaban sentenciosos los ancianos, callaban los jóvenes, mientras la leña seca chisporroteaba en el hogar repartiendo su calor benéfico sobre la concurrencia que se apiñaba en derredor.

A veces, un mozo vivaracho cogía disimuladamente un tizón encendido con las tenazas y lo aproximaba al cerro que está hilando su vecina, pero ella, siguiendo la broma, lejos de asustarse, tira de rueca y aplica la llamarada a la cabellera del mozo.

El serano era, en fin, la cátedra donde se estudiaban con mayor o menor aprovechamiento todas las disciplinas tradicionales, todo lo que necesitaban saber los hombres y las mujeres para desenvolverse en aquel tiempo y en aquel espacio.



Más sobre el lino: El cultivo y Sacando el hilo.

21 de noviembre de 2009

El lino: Sacando el hilo

Las plantas recolectadas se llevaban a Felechares, por donde pasa el Eria y con quien se tenía un convenio para que los de Ayoó pudieran ir a remojar el lino durante 21 días. El citado tratado es una Escritura de Concordia entre los Concejos de Ayoó y Lugar de Felechares, datada en 1770 y está transcrita y recogida en la página dedicada al pueblo leonés vecino. Algún día lo transcribiré entero pero de momento dejo solo las líneas que hablan de este acuerdo: Que los vecinos de Ayoó puedan dar agua en el río de la Valdería que está en término de Felechares, y los de él lo puedan hacer en el reguero de Vildivanas, término de Ayoo, libremente sin que en tiempo alguno por dichos concejos se ponga el uno al otro óbice alguno para hacerse en recompensa; y así se ha de observar sin cosa en contrario y en cuanto a dar agua así los unos como los otros se entienda habrá de ser con sus ganados mayores, amen. (Escritura de Concordia entre los concejos de Ayoó y lugar de Felechares. Transcripción recogida de la página web de Felechares)

Pasado ese tiempo, los 21 días en el agua, se sacaba por la mañana, se secaba al sol y luego se ponía en el carro. Una vez en el pueblo se ponía al sol, bien en las casas, bien en la calle. Luego se majaba y se espadaba en las piedras que había junto a las casas de Ayoó (más información sobre ello, aquí, en el artículo
"La piedra") y quedaba en una caja. Después se llevaba en fardelas que se vendían a 15 o 20 pesetas el kilo.

Y este es un viejo cardador de lino que guardamos en casa (y al que creo que no estaría de más hacerle un lavado de cara)

Todo este proceso de elaboración del lino lo explica muy bien Gumaro en su blog Tierras de Aliste:


El lino se elaboraba con gran trabajo, después de arrancarlo en el mes de junio, se sacaba la linaza, luego allá a finales de agosto se llevaba a curtir: se tenía unos 21 días tapado de agua en el río, después se sacaba y se dejaba secar bien, a finales de octubre se mayaba, que consistía en machacarlo encima de una piedra (poyo) para romper el tallo de la hebra dándole golpes con una mayadera Luego se espadaba que consistía en darle golpes, cociéndolo en manadas y poniéndolo encima de una tabla clavada de punta en un madero (fitera) y dándole con la espadilla, (forma de cuchillo grande de madera). Con ésta operación se separaba el tallo de la hebra, la hebra quedaba en la mano y el tallo caía al suelo (tascos). En ésta operación ya nos quedaba solo la hebra, después venia el rastrillo, se peinaba la hebra con un artilugio de madera con púas de hierro en el centro y conseguíamos una hebra aún más fina, de ésta hebra ya se hacían los cerros, que era lo que se iba. Luego ya se ponía el cerro en la rueca y se hilaba.
 

Añadir leyenda
Esta era la fitera en la que trabajaba el lino mi abuela Menta. La descubrí este verano en el desván, colgada sobre una viga y con telarañas, pero seguro que con muchas historias dentro.

Dice mi padre que “el lino quitó mucha hambre en Ayoó. Se vendía en La Bañeza, en la zona de la Valduerna”.
Con el lino ya hilado se hacían sábanas gordas, alforjas, cuerdas, sábana para tapar la masera donde se hacía el pan,...

Había tanta necesidad que se usaban los tallos que se cortaban del lino, los tascos, para rellenar los chancros para tener los pies calientes y metidos en las angorras de los pastores.También se usaban estos restos para hacer lumbre (los pastores llevaban un puñado en el bolsillo cuando llovía y estaba la leña mojada para hacer el fuego, para usarlo como yesca) y en Uña servían para hacer unas bastas cuerdas.

Para terminar este nuevo capítulo dedicado al lino, retomo las palabras de Gumaro:

Yo trabajé en una fábrica de tejidos, y cuando elaborábamos lino se dejaba el tejido con un 10% de humedad, de ahí que cuando nuestras madres o abuelas hilaban el lino tenían que ir mojando el hilo con saliva tal como se iba empezando a hacer el hilo para que éste quedara más suave. Una vez hilado se hacían las madejas con la naspa, (aspa) que era un artilugio de madera con cuatro aspas y una manivela que dando vueltas se hacían las madejas. Hechas ya las madejas se cocían éstas en potes grandes con ceniza de fresno para que quedaran más blancas, después de cocidas con otro artilugio llamado argadillo se hacían los duvillos (ovillos) y ya quedaba el lino a punto para ir al telar. Los telares que han existido en ésta comarca son primitivos, hoy ya son piezas de museo, en Lober todavía se conservan varios de éstos telares, igual que en la mayor parte de la comarca. Para confeccionar las prendas de éste tejido que éstos telares hacían, había las llamadas costureras, mujeres que se dedicaban a coser por las casas, en una casa cosían un día , en otra una semana, dependiendo siempre de las prendas que tuvieran que hacer, pero siempre cosido a mano, más tarde ya había máquinas de coser y cada mujer se hacía sus prendas.


 

Museo do tecido de Allariz (Orense), en O Fiadeiro, Parque Etnografico do Rio Arnoia. Fotografía de Bob Fisher


Más sobre el lino: Cultivo y Los hiladeros.