Con la llegada de la primavera las campas se llenan de esas
flores amarillas que podemos encontrar en todos lugares, también en Ayoó. Su
nombre oficial es Taraxacum officinale pero se la conoce con otros muchos nombres,
el más habitual “diente de león” y el que yo usaba cuando era pequeña
“meacamas” y en el pueblo se la llamaba también “meona”.
Son esas flores
amarillas con pequeños pétalos que cuando se va secando termina convertida en
los abuelitos que soplábamos mientras pedíamos un deseo.
La forma digamos, erudita o especializada, de describirla,
es la siguiente:
Planta herbácea, perenne, casi glabra, con látex. Raíz
gruesa, leñosa, oscura. Hojas 5-40 cm, dispuestas en roseta basal, desde casi
enteras a muy divididas, con los lóbulos más o menos triangulares y el último
más grande, o runcinadas; peciolo con frecuencia alado. Tallos floríferos o
escapos de 5-40 cm, sin hojas, huecos, erectos o ascendentes. Inflorescencia en
capítulo solitario, de 2,5-6 cm de diámetro, con todas las florecillas
liguladas, largas, estrechas y amarillas, generalmente con una franja color
verde pardo por debajo; rodeadas por un involucro de brácteas
lanceolado-lineares, verdosas, erectas y curvadas. Fruto en aquenio de 2,5-3,5
mm, rugoso, con pico de 7-13 mm, color pardoverdoso, con vilano de pelos
blancos de 5-7 mm.
No es una planta especialmente bonita, o a mi no me lo
parece, pero es una de las más completas y aprovechable: las hojas se consumen
como alimento humano, tanto cocidas como crudas y aunque son un poco amargas,
dejándolas un tiempo en agua fría, se quita algo ese sabor. Con sus raíces se
obtiene un sucedáneo del café, similar a la achicoria. De hecho, en muchos
sitios se conoce como “achicoria blanca”.
A los animales también se les daba como planta forrajera y
también es buena planta melífera, para las abejas.
Pero su mayor aprovechamiento son sus usos medicinales: Se
considera una planta depurativa, para limpiar el hígado, el riñón, la vesícula,
tiene efecto diurético y depurativo (evita la aparición de piedras en el riñón,
despeja resacas de alcohol y mejora el estreñimiento).
También se considera que
sus principios activos con agentes antibacterianos, favorecen el tratamiento
del acné, verrugas, espinillas y urticaria.
Se puede
tomar en forma de tisanas, desecando las raíces o comprando compuestos de
extracto de diente de león en herboristerías.
Se recomienda
precaución en caso de problemas de hígado y de acidez de estómago y hay que
tener en cuenta que puede interaccionar con ciertos medicamentos, así que antes
de tomar nada, consultar con un médico o farmacéutico.
Cuando yo era
pequeña, nuestra sabiduría infantil o lo que nos habían contado en casa, decía
que no había que cortarlas porque si no te meabas en la cama por la noche. A
saber de dónde venía esta creencia, tal vez tenga que ver con esa capacidad diurética
de la planta, vamos, que favorece que se mee más.
Otra
característica de esta flor es su tallo, que al romperse tiene una sustancia
lechosa, parecida a la de las higueras (por eso tampoco me gusta a mi la flor,
me daba un poco de asquito, ja ja).
De
este líquido se hicieron hace un siglo, experimentos para fabricar caucho a
partir del látex de la planta y esa experimentación llegó hasta una finca en La
Bañeza donde se plantaron dientes de león para estudiar su rendimiento en la extracción
de látex. Incluso se fabricaron una cubiertas con el caucho de esta plantación,
hecho recogido en prensa y todo. Pero todo esto coincidió con la extensión y
fabricación de caucho sintético, en los años 60 y toda esta experimentación
quedó en nada.
Todo esto lo
leí aquí, en un blog que acabo de descubrir, de temas leoneses y en general, sobre
entorno rural y que me ha parecido muy interesante. Se llama La nuestra tierra y os lo recomiendo.
Otra de las
características del diente de león, la más romántica y de las más conocidas, es
la apariencia de la flor cuando llega a su madurez. De hecho, los abuelitos son
los frutos de la flor y lo que llevan son sus semillas. Los pelitos se llaman
vilanos y llevan enganchad el fruto, la semilla, formando una esfera que vemos
por las campas y que tanto nos gusta soplar (ayudando así a la expansión de la
planta).
Yo siempre los he llamado “abuelitos” aunque en algunos lugares le
llaman “panaderos” (en inglés, “dandelion”) y lo que se decía es que había que pensar
un deseo, soplar y si, como en las velas de cumpleaños, se van todos los
pelitos y no queda ninguno, el deseo se cumple.
Como se ve,
la humilde meacamas es una planta con muchos valores y con muchísimas historias
asociadas a ella. Es una de las flores que más gusta para tatuar e incluso en
bordados se ve mucho. Una planta corriente con muchos valores.
Información sobre el diente de león:
- Leyendas en torno al diente de león, blog Nosabesnada