20 de mayo de 2012

El geijo de la mina

Cuando hablamos de las explotaciones de cuarzo en Ayoó, en el grupo de Facebook descubrimos que sobre el geijo y su provecho para Ayoó, había gente que sabía mucho del tema. Uno fue Isaac Zapatero, que además de haber trabajado en el última explotación que se hizo, sabía muchas cosas sobre este mineral que se encuentra en el suelo ayoíno. Y ha tenido la deferencia de colgarnos un buen número de fotos con geijos de su colección y del que aún podemos encontrar en muchas partes del pueblo. Estas son las fotografías:














Fotos de Isaac Zapatero, que contaba en Facebook cómo conseguir alguno de estos minerales:
En principio buscándolos en el terreno, o enseñártelos cualquiera que los tengamos, o sacándolos tu mismo. En la roca están siempre en el interior, hay que romperla para conseguirlos. Se formaron dentro de una especie de burbuja dentro de la cual hay cristales sueltos con multitud de formas o en forma de piramide como continuación de la roca hacia el centro de la burbuja, siempre más puro el cristal en la cúspide que es la base donde parece fundida con el cuarzo, los más transparentes son las láminas sueltas dentro de los huecos.








8 de mayo de 2012

"El zapatero filósofo" en Ayoó

El decorado representa una portería de una casa de vecindad del Madrid de primeros de siglo. El señor Sidonio acaba de ser acostao en un mísero camastro por la Señá Nicasia, “su costilla”, debido a que ha vuelto a su casa con una “tranca”, más grande de lo habitual, acrecentada si cabe, por las fiestas navideñas.

Este es el comienzo de “El zapatero filósofo o año nuevo, vida nueva”, un sainete de Carlos Arniches que protagonizó la jornada del domingo, Día de la Madre, en Ayoó. El grupo de jubilados del pueblo organizó, como es habitual, una comida popular y en esta ocasión, se animaron a hacer un teatrillo. En esta parte estuvieron ayudados por la Asociación Cultural Perafondo.




Tina Alvárez interpretó a la Señá Nicasia, Luis Cano a Señor Melanio y mi madre, Emilia Martínez, hacía del borracho Señor Sidonio... tan metida en su papel, con bigote y todo, que los fingidos traspies parecían que iban a terminar con ella/él en el suelo. “El protagonista masculino (aunque mujer) con una “curda” de las que hacen época, que por momentos pensaba (yo) que se iba a caer de verdad, quitándose gorra, chaleco, zapatos.....¡y pantalones! ¡que se quedó en Marianos! (calzoncillos de pata larga). En dos palabras im-presionante”. Así me lo contaba Marian, la hija de Matías y Eufemia, quién tuvo la suerte de acudir a la cita y amablemente me ha hecho llegar las fotos del acto. Unas cuantas ilustran este texto, el resto las podeis encontrar en este álbum dePicassa. Citar también entre los que pusieron en pie el teatro a Tomás el de Ursula, que ofició de apuntador, y a David, concejal y presidente de la Asociación Perafondo e Inés la de Joaquín, que les ayudó a preparar la obra y en los ensayos.






Y para los curiosos, el texto completo de la obra de teatro se puede encontrar aquí, en esta página web.




El teatro fue el postre de la comida de los jubilados, que degustaron una paella cocinada por Aurelio Calvete. ¡Qué bien se lo sabe pasar esta gente!




Por cierto, ¿qué tenía la botella, que todos la querían?




Teneis más fotos tanto de la obra de teatro como de la comida en este enlace https://picasaweb.google.com/116369493950955754225/SaineteElZapateroFilosofo06052012# de Pedro Gabriel Cortés, Gaby, el hijo de Pedro y Visi. Entre otras cosas hay un video de la obra de teatro que merece la pena ver para que nos hagamos una idea de cómo fue la cosa aquellos que no pudimos estar.
Añado a este texto que ya estaba publicado sobre el sainete un par de cosas que acaban de llegarme. Lo primero son unas bonitas y sentidas palabras de Inés Martínez, que como comentaba, les había echado una mano a los comediantes. Esto es lo que me ha enviado:


"Soy una gran aficionada al teatro y por esas casualidades de la vida, he podido presenciar tres ensayos y la puesta en escena final del sainete: El zapatero filósofo en la sobremesa de la comida que hacen "los jubilados". He quedado sorprendida y admirada como Emilia, Tina y Luis con una gran motivación porque todo saliera bien, admitían con gran interés todo aquello que se les insinuaba.
Cuando el día de la representación me colé entre bastidores, allí vi como Emilia se transformaba en un zapatero alcohólico después de una larga jornada de trabajo. Desde las nueve de la mañana había contribuido a que la comida de los "jubilados" saliera bien...mirando su dulce carita y sus ojos traviesos se notaba el cansancio y me pregunté:¿Cómo puede aguantar?. Claro que aguantó. Nos hicieron reír, todos aplaudían, todos pedían más, a todos les pareció corto...¿por qué no hacéis más al año? comentaban.
Bravo por estos  tres actores "comediantes" como se dice en Ayoó y el apuntador, Tomás, sin olvidar a David pendiente de todo lo que hiciera falta. No perdáis esa ilusión y muchos, muchos os lo agradecerán".



Y hoy (jueves 10 de mayo) aparece la reseña de la representación en La Opinión de Zamora, con foto y todo. Este es el texto del artículo escrito por Miguel Angel Casqueiro:



Un sainete de Carlos Arniches encandila a los vecinos de Ayoó

La Asociación local Perafondo pone en escena con mucho éxito el entremés con tres actores aficionados.


Tres vecinos de Ayoó de Vidriales, Luis Cano, Emilia Martínez y Valentina Álvarez Blanco, han sido quienes han encarnado a los personajes de la «señá Nicasia», «el señor Sidonio» y «el señor Melanio» en el sainete de Carlos Arniches. El entremés de «El zapatero filósofo o año nuevo vida nueva» logró encandilar en la tarde del domingo a los vecinos de Ayoó de Vidriales. El juguete cómico cuenta con tres personajes sacados de la pluma de Carlos Arniches y están inspirados en el Madrid castizo, el Madrid de los sainetes y las zarzuelas, el Madrid de la Cava, las Vistillas, la Arganzuela, de los chotis y de las verbenas.


La asociación cultural «Perafondo» logró reunir a un nutrido grupo de vecinos en una paellada y a los postres aplaudieron las cómicas y burlonas interpretaciones de tres vecinos aficionados a la representación escénica. Con un decorado representando una portería de una casa de vecindad del Madrid de primeros de siglo, el señor Sidonio acaba de ser acostao en un mísero camastro por la señá Nicasia , «su costilla», debido a que ha vuelto a su casa con una «tranca», más grande de lo habitual, acrecentada si cabe, por las fiestas navideñas.


Mac se nos ha liado un poco con las asociaciones que intervinieron, que son la Asociación de Jubilados organizando la comida y la Asociación Cultural Perafondo ayudando en el teatro... ayoínos todos al fin y al cabo, no?

5 de mayo de 2012

Valseco

Valseco es un valle cercano al núcleo habitado de Ayoó bien conocido por los vecinos, ya que es una enorme pradera que durante años y años se usó de pasto para la ganadería, ya fuera para la vacada, para la yeguada o para las cabras y ovejas.

La pradera de Valseco en pleno mes de agosto.


Jesi el excursionista con hierbas tan altas
como él.






Se encuentra, según recogí en Avantales en el Diccionario de Topónimos “entre El Jaralico y Los Barrancones, hacía el Camino a Felechares, el Camino a La Bañeza y el Camino a Pinilla”. Yo fui hasta allí con mi hermano, que me guió. Fuimos en bici por los caminos de concentración, bastante rompepiernas, con muchas piedras, sube y bajas... pero no queda lejos. Al llegar nos encontramos con una gran pradera que tenía hierbas más grandes que nosotros. Fuimos hace dos veranos y aquella primavera fue bastante húmeda y dado que ahora no hay animales que coman el pasto, se había formado un enorme hierbal dificil de pasar.



En Valseco hay varias fuentes, la de Los Trigales en la parte de arriba, la Fuente del Jaralico, ambas rayando ya con Felechares y la de Juan Torres, a la que llegamos nosotros.





La fuente tiene una construcción triangular similar a la del Caño, pero más pequeña y casi metida ya en la tierra.






De un pequeño tubo metálico sigue cayendo un chorro majo de agua, pero la hierba tiene cercada la fuente y sus alrededores. De hecho, el abrevadero que situado al lado, casi está camuflado perfectamente por el verde, apenas se distingue.




Al lado de Valseco pasa el antiguo camino a La Bañeza, tantas veces transitado en el pasado y que aún hoy es usado por algunos conductores.

Tras pasar por Valseco nos acercamos a la zona de la gravera, de donde se cogieron piedras para poner de fondo en los caminos de la concentración.





Allí hay unos grandes bloques de cemento y unos pozos que, con el tiempo, se han llenado de agua, vegetación y animales, con un montón de ranas, incluidas las pequeñas ranas de San Antonio, antaño muy numerosas en Ayoó.


Ranita de San Antonio, la pequeñita verde de la izquierda, mucho más pequeña que la otra que está en el agua.


Los montes cercanos estaban absolutamente impenetrables... no hay forma de pasar ahora entre las enormes jaras, encinas, robles, urces... que crecen sin problema y sin animales que hagan una cierta limpieza.


Tanto un lugar como el otro están relativamente cerca del pueblo y es un agradable paseo. Buscaos a alguien que sepa llegar y a ver Valseco!!!!

2 de mayo de 2012

El baile

Baile en el pueblo de Hacinas, Burgos. (Web de Hacinas)

Una de las formas de diversión más disfrutada a mediados del siglo pasado en Ayoó era el baile. No fallaba durante casi todo el año. Recuerda mi padre que “si había comedia, la pagaban ellos, los de la comedia y si no los mozos.

Vecinos con los músicos en el pueblo leonés de Llombera
(Web de Llombera)


Ajustábamos los bailes a Benigno, Guillermo, Graciliano, que eran los músicos. Si habían faltado un domingo porque tenían que ir a tocar a la fiesta de otro pueblo o a una boda, el que era alcalde de los mozos, llevaba la cuenta y tenían que recuperarlo y tocarlo más adelante”.



Estos no son Benigno y Guillermo
pero seguro que eran similares.
Es un cuadro de una pareja de
músicos de Arrabalde.
(Web de Arrabalde)




"Los músicos llevaban la dulzaina y el tambor. Luego Guillermo compró un bombo y más tarde Benigno se hizo con un saxofón y ya tocaba con él. Tocaban abajo, junto a los que bailaban, pero después ya les pusimos un carro para que se subiesen en él"







“El baile se hacía en la Audiencia, en el Canto o incluso en Peñacabras, junto al pozo donde había una zona que nunca hacía barro, aunque hubiera llovido”, enumera mi padre. También se hizo algún baile en la báscula y, por supuesto, el baile de San Bartolo que antaño se hacía en las campas de Canrredondo.

Orquesta Los Faraones tocando en el pueblo burgalés de Sordillos de Treviño, en 1955
(Web de Sordillos de Treviño)

Al baile iban los solteros, las solteras y los casados nuevos aún jóvenes. “Me acuerdo de una vez que estaban Adonina, Celestina, Carmelina... todas ya casadas y andaban bailando juntas y vinieron los mozos de la Valdería y las querían sacar a bailar y ellas, anda, decidles que somos casadas y nosotros, que sí, que dejailas en paz, que están casadas y no bailan con otros mozos...”.

Orquesta en Villar de las Traviesas (León)

29 de abril de 2012

La chaqueta

Más de una vez os he hablado e invitado al grupo de Ayoó en Facebok. Allí charlamos un ratito, nos vacilamos, recordamos y de vez en cuando, alguien se descuelga con alguna joya en forma de foto antigua. Una de las más comentadas (en el facebok, pero también en el pueblo, fotocopia en mano) ha sido esta preciosidad de imagen, la de la maestra Doña Tránsito con un grupo de alumnas a finales de los años 40.

Fila de arriba, de izq. a dch.: Eufemia (la de Matías); Avelina Cano (la madre de Domingo) ; Isabel (la de Manolo); Tránsito (la de Sebastián); Josefa;  Manuela (la de Máximo); Carmina; Martina (la de Gerardo); Inés (la mujer de Arcadio).
Fila de abajo: Irene (hija del Ti Bernardo); Benigna (la madre de Luis Miguel); María (hija del Ti Agustín); Antonia (la de Justi); la maestra, Doña Tránsito; Pilar (madre de Michel); la siguiente no está identificada; Cándida ( la de Francisco) y Antonia (la de Manolo).


Cuando fui al pueblo se la enseñé a mi madre y me contó una anécdota tierna y triste que puedo poner aquí tras haber conseguido su permiso (aunque a regañadientes).


“Mira, ves la chaqueta que lleva Antonia? Pues fue mía durante un día”. Resulta que Antonia y su madre habían comprado la chaqueta en Santibáñez. Y mi madre bajó al pueblo vecino con su padrastro y la compró también. Se la puso el día de Pascua, toda chula que iba Emilia con su chaqueta de cuadros, cuando la madre de Antonia la llamó y le preguntó a ver de dónde la había sacado... Mi madre, llorosa, se lo contó a su padrastro, este fue a hablar con la madre de Antonia y juntos bajaron hasta Santibáñez. Resulta que la culpa de todo el malentendido fue del vendedor que, muy cuco él, había vendido la prenda dos veces: la primera a Antonia y madre, que se la dejaron olvidada allí. En vez de recogerla para devolverla, la vendió de nuevo, esta vez a mi madre, que llegó detrás. Antonia recuperó su chaqueta de cuadros y mi madre se quedó sin ella y con el disgusto.