25 de enero de 2009
¿Quién es Dios?
Se cuenta que mi abuelo estaba en la Iglesia, repasando el catecismo, con Don Ezequiel, junto a otra gente del pueblo (no solo daban clase los niños, tambien los mayores tenían que que acudiar a estas "clases"). En la puerta, un chaval iba diciendo en voz alta el nombre del que llegaba.
Don Ezequiel preguntó: ¿Quién es Dios?
Y el chaval de la puerta entendió: ¿Quién entró?
Y entonces se oyó, seguido de las risas de los allí presentes: Teófilo Riesco
Y desde entonces, como broma familiar estaba aquello de “¿Quién es Dios? Teófilo Riesco”.
20 de enero de 2009
Vestidos para el frío
Para vestir tenemos el tabardo, prenda de abrigo de paño, tres cuartos, con pelo en el cuello (lástima de foto de mi abuelo con su sempiterno tabardo azul, con pelo oscuro en el cuello, que pesaba un quintal... colgado en las perchas que a falta de armarios, había en las habitaciones de la casa. El tabardo estaba reservado para los domingos y para cuando venía de vacaciones a nuestra casa, en el invierno). Y si queremos algo más ligero, el canadiense.
También era típico ponerse un tapabocas, una manta de rayas, suave, que se ponía por encima de la ropa, un poco al estilo de Curro Jiménez. Solía ser una vestimenta típica de los novios de invierno (en mi casa recuerdan así vestido a Pedro Simonín en su boda).
Las mujeres llevaban mantón, chales finos de vestir, toquillas. Los chales negros, como bordados, con flecos, se usaban como traje de boda. Eran cuadrados, no se llevaban a pico, sino en forma rectangular, como vemos en esta fotografía:

Museo on line Zaleos - Trastos Viejos
17 de enero de 2009
Frío en Ayoó

Me cuentan que ha hecho bastante frío en Ayoó estos días y que ¡¡¡hasta ha nevado!!!! No ha sido mucho, cuatro o cinco centímetros, pero heló encima y se mantuvo bastante bien.
Ya, ya sé que la nieve es bonita, pero peligrosa, pero tiene que estar tan precioso Ayoó de blanco... (para hacerse una idea, he puesto estas fotos de Domingo Cano, colaborador habitual de la página de Ayoó. No son de estos días eh? ya tienen unos añitos)
No es habitual ver la nieve en estos tiempos, a pesar de la altura a la que estamos... el tiempo, el meteorológico, efectivamente, ha ido cambiando y ya no hay aquellas nieves que llegaban por encima del metro, tapaban las calles, atoraban las puertas, y que me contaba mi abuelo... tiempos en los que no había ni calefacción, ni manta eléctrica, ni siquiera bolsas de agua caliente para templar la cama. Entonces lo que se hacía era calentar una piel de oveja al fuego y ponerla después en el lecho, a los pies, para que niños y mayores tuvieran un poco de calor a la hora de ir a dormir. El ingenio de los de antes.

Fotos de Domingo Cano en la Web de Ayoó
11 de enero de 2009
¡¡Dejaila, dejaila!!
Había tres mozas, una con un anillo nuevo, otra con zapatos de estreno y la última con unos pendientes recien comprados. Y para presumir y enseñar lo que llevaba, dijo la primera, estirando bien el dedo con el anillo: ¡¡ay, qué araña, miraila, miraila!!!
Y la del zapato, haciendo lo propio con el pie y la pierna, gritaba: ¡aplastaila, aplastaila!
Y la de los pendientes, para no ser menos, tocaba la cabeza de un lado a otro y exclamaba: ¡No, no, dejaila, dejaila!
6 de enero de 2009
Día de Reyes
“Nuestros regalos de Reyes no eran más que unas nueces o unas castañas cocidas que nos dejaban a los pies de los zapatos que, eso sí, habíamos dejado bien limpios en la ventana. A veces, esos regalos, los llevaban en la faltriquera los mayores, una abuela, un tío, y nos lo daban cuando se acercaba por casa para dar las buenas noches.
“De mayores, el único regalo era algo de ropa que hiciera falta, unas medias, unos calcetines, una camisa si había algo más de dinero...
Añadido:
Esta foto ilustra uno de los comentarios que Doña Felicidad hace en el precioso blog varias veces aquí citado "Recuerdos de la abuela" y precisamente cuenta, entre otras cosas, como cosían las niñas de su época sus propias muñecas. Dejó aquí un pequeño apunte, y si quereis leer el resto, en su blog lo encontrareis:"Haciamos muñecas de trapo que era la ilusión, pues entonces no había como ahora.Yo Felicidad Martinez: aún recuerdo aquellos trapos de costura, que eran una tira estrecha y larga, de tela blanca en la cual, la maestra nos enseñaba a coser con hilo de color hacíamos bastilla , pespunte, cadeneta, punto de escapulario, pasar hilos con hilos de colores, punto de cruz"
5 de enero de 2009
Noche de Reyes
CANTICO DE REYES
1. Chicos mozos somos
los que aquí llegamos
licencia pedimos
los Reyes cantamos (bis).
2. Después de las buenas noches
que a todos les deseamos
con vuestro permiso
esta historia comenzamos (bis)
3. En una noche muy fría
de los más crudos inviernos
un astrónomo de Oriente
examina el firmamento (bis)
4. Una estrella que destella
deslumbra su pensamiento
pues esta es la señal
que anuncia un nacimiento (bis)
5. El astrónomo es un Mago
que se llama Rey Gaspar
y a dar la noticia viene
a Melchor y a Baltasar (bis).
6. Los Soberanos deciden
en Asamblea Real
hacer los preparativos
y al Niño ir a adorar (bis).
7. A lo lejos por un llano
de un inmenso arenal
caminan blancos camellos
hombres con traje oriental (bis).
8. Una estrella en la noche
les guiaba desde el cielo
y en sus coronas de magos
reflejaba su destello (bis).
9. Una brisa juguetona
movía sus ricos mantos
de colores rojo y verde
de los Reyes Soberanos (bis)
10. Esclavos negros guiaban
al pie de la caravana
enterrándose en la arena
sus desgastadas sandalias (bis).
11. Caminaban los camellos
lentos y con pasos cortos
y entre sus flecos de seca
tocan cascabeles de oro (bis).
12. En fila viene el cortejo
y a la ciudad se encamina
preguntando por Herodes
para darle la noticia (bis).
13. El gran Rey asustado
sus adivinos consulta
y estos contestan diciendo
leyendo las Escrituras
(bis).
14. Es en Belén de Judá
el lugar de tal suceso
pues de aquí ha de salir
quien gobernará tu pueblo (bis).
15. Herodes dice a los Magos
con traidores sentimientos
comunicarme a la vuelta
la verdad de tales hechos (bis).
16. Al salir de la ciudad
por una puerta escoltada
se le aparece la estrella
anteriormente ocultada (bis).
17. Les conduce a Belén
y en un establo se para
indicándole el lugar
del Redentor de las Almas (bis).
18. Allí los esclavos negros
a grandes voces gritaban
abrid, abrid el portal
dejadnos libre la entrada (bis).
19. Pero los Reyes le indican
muy bajito y con voz clara
cuidado no despertar
al que nos guía y nos manda (bis).
20. Los esclavos temerosos
a sus camellos agarran
y estos con la pezuña
muy despacito llamaban (bis).
21. Al mismo tiempo la puerta
del viejo y pobre portal
se abre dejando a los Magos
al descubierto el umbral (bis).
22. Viejo y con barba blanca
y una aureola de perlas
con el callado en la mano
un anciano se presenta (bis)
23. Su vestido era azul
bordadito de estrellas
como el cielo de verano
en las noches muy serenas (bis).
24. Al verse en su presencia
los tres Magos de Oriente
al momento se inclinan
y doblan su hermosa frente (bis)
25. El anciano les sonríe
con el encanto de un niño
dejando libre la entrada
pasad buenos Reyes dijo
(bis).
26. Sobre un humilde pesebre
desnudito y tiritando
en unas míseras pajas
hay un niño reclinado (bis).
27. Una admirable mujer
de encantadora belleza
lo contempla entusiasmada
inclinando la cabeza (bis).
28. Desde otras tierras Señora
vienen tres Reyes de Oriente
llenos de amor y de fe
ante el monarca del cielo (bis).
29. El incienso de los dioses
oro y mirra le ofrecemos
a besar sus santos pies
permitidnos que lleguemos (bis).
30. Los tres Reyes se levantan
para salir del portal
pues ya habían adorado
a Dios Rey Celestial (bis).
31. A los camellos ordenan
los pajes arrodillar
para montarse los magos
y a su tierra cabalgar (bis).
32. Decididos sin temor
a sus tierras se encaminan
pero fueron advertidos
por unas voces divinas (bis).
33. Y estas voces misteriosas
de vieja o de rapaza
de la inspiración divina
de esta manera cantaba (bis).
34. Caminad Santos Reyes
por caminos desviados
que por caminos reales
Herodes envió soldados (bis).
35. Y los jóvenes de Ayoó
de veras les deseamos
que esta historia de los Reyes
haya sido de su agrado (bis).
36. Y a los tres Reyes pedimos
que vivamos muchos años
para escucharlos ustedes
nosotros para cantarlos (bis).
Esta es una canción compuesta de treinta y seis estrofas de cuatro versos cada una.
Para cantarla, se cogían dos grupos de mozos de tres o cuatro cada grupo y cantaban, un grupo las estrofas pares y otro las impares.
Al llegar al cuarto verso de cada estrofa, el que se repite, la primera vez la cantaba el grupo que le tocaba y al repetir cantaban los dos grupos a la vez.
Las estrofas 35 y 36 las cantaban los dos grupos a la vez.
Se cantaba la noche de Reyes, lógicamente, y se le cantaba: al médico, al cura, al alcalde, a los maestros y en los bares. Al finalizar el cántico, pasaban el plato para que cada cual colaborará a la fiesta que a continuación se pegaban los mozos.
3 de enero de 2009
Mi padre
La vida de mi padre es un resumen de la de muchos otros: la vida en el campo de niño, la búsqueda de nuevos horizontes saliendo del pueblo cuando apenas era un mozo, la emigración, establecerse en una nueva tierra y fundar allí su familia y con la jubilación, la vuelta al pueblo de una forma más relajada y disfrutada. Vida dura y de trabajo, pero también con compañerismo, trastadas y miles de historias que quien conoce un poco a mi padre, sabe que le gusta contar, que mira que en lo de hablar nos salió bien cucharilla...
Mi padre nació un año antes de la guerra, así que las miserias del conflicto y de los años posteriores le pillaron de lleno. Aún así, no fue de los que peor lo pasaron porque en la casa de sus padres, Teófilo y Clementina, nunca les faltó la comida a él y a sus dos hermanas, Dorinda y Paulina y a muchos niños del pueblo que terminaban en la mesa de mi abuela comiendo un trozo de pan con tocino.
Ya desde niño el destino le cruzó con mi madre, un año más joven. En casa siempre se cuenta como estando mi madre con la suya bajo un carro, pasó mi abuela con mi padre y se dijeron aquello de “estos tienen que acabar casados” como terminó ocurriendo, años después.
Antes de ir a cumplir con el Servicio Militar, mi padre marchó a trabajar en la construcción en Palma de Mallorca. Sus compañeros y él dormían en un barracón dentro de la obra, con un colchón de paja, plagado de pulgas.

Después llegó la mili, que en aquellos años, para muchos jóvenes del campo, suponía la primera salida más allá de los límites del pueblo. La mili en sus años era bien larga, creo que como de año y medio o dos años. Mi padre la hizo en Astorga, como buena parte de los mozos del pueblo de la época, gracias a la mediación de un militar que era familia de alguien del pueblo y que dijo que “a los que le toque Africa no puedo ayudarles, pero a los demás, siempre que pueda, les echaré una mano”. Y la mano era dejarles lo más cerca posible de sus padres.
Historias de la mili tiene mi padre a montones, aunque la que más gracia nos ha hecho en casa siempre fue saber que dejó que los superiores creyeran que era familia directa del Obispo de la época, Angel Riesco Carbajo, lo que le facilitó salidas y permisos. En realidad, solo la casualidad y la coincidencia de apellidos relacionaban al Antonio de Ayoó y al prelado nacido en Bercianos.
Tras la mili llegó la búsqueda de nuevos horizontes fuera del pueblo y del duro trabajo de la tierra. Muchos marcharon a Alemania, otros probaron suerte un poco más cerca. Mi padre recaló en Vizcaya, donde trabajo de barrenador, haciendo carreteras. La jornada era de más de 10 horas al día y le pagaban a 5 pesetas la hora.
En el año 60, en Diciembre, mis padres se casaban y a los nueve meses, nacía mi hermano en la casa de mis abuelos, en la cama de hierro que aún hoy conservamos. Mi padre tenía 26 años y decidió buscar un lugar permanente para él y su familia. Así se vino al País Vasco, uno de los grandes centros de atracción de la emigración de Ayóo, junto a Madrid y Barcelona. Aquí encontramos ayoínos que se han ido asentando en grupos, generalmente, por vínculos familiares: En la margen izquierda, en Santurtzi y Portugalete (en Sestao, por ejemplo, hay medio Congosta), en Bilbao en el Barrio de la Peña, en la zona de Sondika, en Ermua y Eibar, en Vitoria...
Mi padre vivió con sus primas, las hijas de Tía Viviana, repartiéndose una familia en cada habitación y compartiendo cocina. Así, hasta que encontró trabajo, ahorró algo de dinero y dio la entrada para un modesto piso en Santurtzi, en una zona rodeada de campas y que hoy es uno de los más populosos y llenos barrios del pueblo, Kabiezes.
El lugar no era malo, el inicio de la línea de tren de Renfe que cada mañana llevaba a miles de trabajadores a las fábricas de la margen izquierda. Como era la primera estación, si tenía suerte, conseguía sitio para sentarse o, por lo menos, para ir mejor apoyado... Trabajo en jornadas de más de diez horas, seis días a la semana. Y trabajo en el verano, cuando iba al pueblo a ayudar a los abuelos en las tareas de del verano: la siega, la trilla, el acarreo...
Durante casi 30 años mi padre trabajó en una fábrica de laminación donde hacían vigas, hierros y donde compartió horas, comidas y trabajo, haciendo amigos que aún mantiene entre los compañeros, los que cada día se cruzaban con él, los chóferes de los camiones... Con la crisis de los años ochenta la fábrica termina durante unos años en manos de los trabajadores, en una SAL y tras renquear durante un tiempo, llega el cierre y la prejubilación. Termina el trabajo, pero no las ganas de trabajar y mi padre, como otros muchos, se vuelve al pueblo a hacer lo que le gusta: trabajar la tierra, hacer su vino, cultivar sus lechugas, comer sus tomates... y ahí sigue, con su fiel carretillo cerca, su cachava y sus ganas de charlar con todo aquel que se le acerque.
¡¡¡¡Felicidades papi!!!!!