11 de marzo de 2009

El estraperlo

Desde siempre, en mi casa, se habló de que mi abuelo se dedicaba al estraperlo y yo siempre lo interpreté como que fue una forma de buscarse la vida y de sacar adelante a su familia en aquellos años tan difíciles, tras la guerra.

Estraperlo es una palabra de origen curioso, un acrónimo (vocablo formado por la unión de elementos de dos o más palabras) derivado de los nombres de Strauss, Perel y Lowann, apellidos de los implicados en un escándalo en el juego de la ruleta eléctrica, durante la Segunda República. De aquél chanchullo quedó la palabra, que se ha usado como equivalente a comercio ilegal de artículos intervenidos por el Estado o sujetos a Tasa (Real Academia de la Lengua), es decir, el comercio con productos al margen de tasas, cartillas de recionamiento y cupos, de los que hablaremos próximamente.
En esta página del foro del periódico asturiano de La Nueva España he encontrado un completo y apasionante relato de aquella época de buscarse la vida con el estraperlo.

Pero en los medios de comunicación, en programas de la tele, en libros, se referían a los estraperlistas como usureros que le sacaban el último real a la gente que no tenía. Tengo claro que mi abuelo no era así, que él trabajó y muy duro, para encontrar una forma de ganar unas pesetas. A mi abuelo no le gustaba trabajar la tierra, lo hacía, pero no le gustaba. Lo suyo era ir de acá para allá, hablar con unos y con otros, negociar, buscar mercancía, comprarla, venderla... Y esto era lo que hacía, con las patatas, las alubias, la harina, el chocolate... Nunca les faltó comida y nunca falto tampoco la oportunidad de compartirla con aquellos que lo estaban pasando peor en el pueblo. En su casa siempre tenían una cazuela de leche y pan y el que lo necesitaba, entraba y comía para quitar el hambre. Y doy fe, porque me lo han dicho, que aún hoy aquella gente se acuerda del gesto y de cómo llenaron el estómago en casa de mis abuelos.

Por envidias y rencores, mi abuelo fue denunciado por dos personas del pueblo. Fueron a Nogarejas, al cuartel de la Guardia Civil y los guardias, que conocían a mi abuelo, le dijeron que no tenían más remedio que actuar, que si no se la cargaban ellos. Así fue como le interceptaron camino de Castro y le quitaron los diez sacos de harina que llevaba, por valor de unas 5.000 pesetas de las de entonces. Mi abuelo tuvo que ir hasta León para comparecer y junto a él fueron, para apoyarle, Don Emilio, capellán del Ejército y un policía de la Secreta de Jiménez. Al final le quitaron la multa y tampoco le fue confiscado el carro que llevaba, como podían haber hecho. Se quedó sin la mercancía, eso sí, y con la rabia dentro de saber que había sido denunciado por gente del pueblo, algo que nunca olvidó, en toda su vida.

4 comentarios:

M i K e L dijo...

Mi abuelo riojano creo que también era estraperlista y has descrito muy bien lo que pasaba en su casa, es decir, bien surtidos los suyos pero con la solidaridad por bandera y siempre dispuesto a compartir.

Me contaron una anécdota que no sé si será verdad pero tiene su aquel. Venía de un pueblo de Burgos pegado al pueblo de mi ama y él y unos amigos llevaban media cántara (unos 8 litros) de vinagre conseguida de aquella manera, amén de otras viandas comestibles. Ya cerca del pueblo vieron a la pareja de la guardia civil que estaba justo por donde tenían que pasar, así que se ocultaron y tuvieron claro lo que tenían que hacer. Se comieron lo que llevaban y a falta de otro líquido elemento, ¡¡¡se bebieron el garrafón de vinagre entre todos!!! por no desperdiciarlo, claro. He de aclarar que el vinagre riojano no es acético puro como el que viene en nuestras botellitas sino que tiene su punto, y de hecho he visto peleas al acabar la ensalada por añadirle un poco de agua a la vinagreta que queda, para bebérsela ávidamente. El estraperlo era pues una medida para repartir y compartir mientras no se convirtiera en usura, claro.

Un abrazo!

Triceratops dijo...

Pues yo ya lo estoy viendo, "Atención, próximamente en todos los cines, Premio Internacional de la Crítica, el nuevo film de Amenabar con Javier Bardem como protagonista y Penelope Cruz en el papel estelar de su carrera (la Ti Menta), TIOFILO EL ESTRAPERLISTA, no se la pueden perder".
¿A que tendría su punto?

Un saludo

IRM dijo...

Pero Bardem debería cambiar su look: ponerse lentillas muy azules y pelo, supongo que rubio (yo siempre le conocí con el pelo blanco blanco)... y la Pe con el pañuelico negro en la cabeza, vaaaaaaaaaamosssssssssss... ¡¡y habrá casting para el macho, jaja!!!!

Mikel, un saludo. Ya veo que las historias de tu pueblo de la rioja y la del nuestro de Zamora no son muy lejanas. Gracias por pasarte!!!!

Anónimo dijo...

POr los años 40 mi padre se dedicó al estraperlo, años en los que en mas o menos en todas las casas andaban mas bien con la barriga vacía que llena.

Dado que nuestro pueblo está tocando a la raya portuguesa, pues pasaban la frontera para comprar telas, jabón, aceite y café entre otras cosas. De esta manerta mi padre a duras penas podía llevar algo a casa para cubrir las primers necesidades.
No eran muchas las ganancias, dado que perseguidos por la guardía civíl, muchas veces perdian la carga, y a parte la multa que ello conllevava. Muchas noches sin dormir, y por el día con el ojo abierto, unos días lloviedo, otros días con frío, y lo peor, otros dias también con hambre.

Yo en aquellos años no había nacido, y nada sé, pero muchas anécdotas tengo para contar de él, y lo peor que ninguna era buena. quizá la mas penosa fuera la que un día le pasó por las cercanías del Puente la Estrella, que perseguido por la guardía civíl, tuvo que abandonar la carga y la burra que llevava, la guardía civíl a tiros a él, y perdio las albarcas que llevava estando a unos 80 klm de casa, cuando llegó a casa sin burra, sin carga, sin dinero, y encima descalzo, y para mas desesperación mi madre y mis hermanas esperaban en casa que llegara con una saca de harina para poder amasar. Una pena todos aquellos años, y ahora decimos que hay crisisssssss.

Buenas tardes y un saludo.
Gumaro