8 de febrero de 2021

Ribera Santibañesa del Tera (2)

Seguimos nuestro camino por el paseo de la Ribera Santibañesa del Tera. Tras dejar atrás la zona de los árboles pintados, el Bosque Encantado, seguimos el sendero admirando los paisajes del río a nuestra derecha y pasamos también por un viejo puente de madera hasta llegar al molino que data del s.XIX.






El molino está en ruinas, pero se puede observar bastante bien lo que fue su estructura y yo creo que entre los arcos se ve hasta una de las ruedas de molienda. Esta es la historia que se puede leer en el cartel informativo: 




El molino data de mediados del siglo XIX y viene a dar el servicio que en su día dieron otros cuatro molinos en la zona: El Molinico, Las Peñas, Las Fuentes y El Soto y se encontró con la disputa de otro molino que se hayaba en la otra margen del río, el molino de la Cañada, una disputa que llegó a los tribunales porque denunciaban que hacer otra construcción similar "les ocasionaría el sangrado del río ya que las aguas embalsadas en la Presa de Miguelón tenderían ir hacía el nuevo molino y no hacía el suyo". Finalmente se le da el visto bueno en enero de 1855. 



El molino estuvo en marcha hasta la década de 1960, 100 años de labor.



Según se cuenta en el cartel informativo, el molino contaba, tras la explanada de acceso, con una entrada con almacén y cuadras, una sala molinera con tres muelas y a continuación, un dormitorio y una cocina que daba acceso a la explanada  posterior.




Tras dejar atrás el molino entramos en la zona que fue la más difícil de sortear, no por nada, es que estaba llena de agua y por un momento no sabíamos si podríamos seguir por donde nos indicaban las flechas o si íbamos a tener que vadear por el agua. Al final saltando un poco de piedra a tronco, conseguimos pasar sin mojarnos los pies. 





En el lugar encontramos el banco de arriba, por lo que leo en alguna publicación, se llama zona de La Hoya Sabina.




La zona es espectacular, con mucho árbol y por tanto, cerrada y enmarañada, con el sol por fuera le daba una luz muy especial y parecía que estábamos en la selva. Las fotos son testigos de lo especial del lugar.
Hasta aquí llegamos en esta segunda etapa (que andando son unos minutos, no demasiado tiempo).

3 de febrero de 2021

Ribera santibañesa del Tera (1)



Este pasado mes de julio, cuando estuvimos de vacaciones en Ayoó, nos acercamos a Santibáñez de Tera a hacer una ruta que rodea las orillas del Tera. Es uno de los paseos más bonitos que he hecho últimamente. Sencillo, prácticamente plano (la única dificultad es una parte que se encontraba encharcada), por senderos que se internan entre árboles bellísimos, pasando por un molino, una cascada, un pequeña central hidroeléctrica, los campos de girasoles... una gozada vaya. Oficialmente se llama Ruta santibañesa del Tera y es una ruta reconocida y marcada como la SL - ZA 6.

Además de por su belleza, este paseo destaca porque lo han puesto en marcha un grupo de vecinos del pueblo, trabajando tanto en lo físico (limpiando y desbrozando, acondicionando, pintando, colocando asientos...) como en lo burocrático (conseguir ayudas, reconocimiento oficial de la ruta,...).


Realmente quedé encantada del paseo me pareció precioso y es por ello que lo iré desgranando a través de varios artículos, porque es mucha la información y muchas las fotos que fui haciendo ese día. 


El camino comienza yendo hacía las tierras de labor que están a la derecha del pueblo, paralelo a la carretera. Allí, desde un sendero muy cercano al puente sobre el Tera se entra ya en un frescor de árboles y plantas. 


El Puente de cinco arcos escarzanos (escarzano es un tipo de arco en arquitectura, un arco menor que la circunferencia del mismo radio), nos mira desde el Tera mientras bajamos por escaleras excavadas en el barro y pasamos después un puentecillo de madera. 




Un gran árbol nos recibe con un cartel en su tronco que nos anima a abrazarlo. Allí vamos por un sendero precioso con árboles retorcidos que nos salen al encuentro y otros que se lanzan sobre el Tera.






En esta zona encontramos el segundo cartel de la ruta, en el que se nos indica que por allí estuvo, en tiempos, la Barca del concejo que desde el medievo hasta mediados del s.XIX unía las dos orillas del río. Se arrendaban cada año al mejor postor y servían para pasar personas, animales e incluso carros.


También se cuenta que por esa lugar terminó haciéndose un puente de madera, pero con las crecidas, se lo llevaban las aguas. Así, entre Santibáñez y Sitrama acordaron hacer un puente más fuerte, con pilares de piedra y para ello se contrató a un maestro constructor gallego. 

En la zona nos encontramos también con un manantial en esta zona llamada Las Pozas, uno de los muchos que había antaño y donde las mujeres iban a lavar la ropa. 



El siguiente tramo al que llegamos es la zona en la que han decorado los árboles, pintando escenas del pueblo, personajes, animales o simplemente colores.