3 de febrero de 2019

Cigüeñas


Día 3 de febrero, día de San Blas y nos sale solo el dicho: “por San Blas la cigüeña verás… y si no la vieres, año de nieves”. Pero ya hace muchos años que no hace falta esperar a estas fechas para verla. En Ayoó tenemos una pareja que desde hace años anida en la zona de la derecha del camino según subimos a Requeijo. Allí se puso hace años un nido artificial y desde hace tiempo hay una pareja con nido en un árbol de la zona.

Las nuestras son cigüeñas blancas (Ciconia ciconia), la más abundante y extendida en la zona occidental de la península.


Antaño estas aves se iban hasta Africa, a la zona subsahariana y del Sahel en busca de mejores temperaturas y sobretodo, de comida (se ponían hasta arriba con las plagas de langosta) pero ahora, con más calor en el continente y comida a mano (vertederos, arrozales...), muchas no realizan la migración.
Foto que colgó en Facebook Joaquín Menéndez Alonso, con la pareja en el campanario de la Iglesia.

Las cigüeñas son carnívoras. Comen insectos -sobretodo saltamontes, escarabajos, langostas y grillos- lombrices, lagartijas, ranas y hasta pequeños mamíferos como ratones o topos. También son capaces de comer crías y huevos de otras aves, peces, moluscos, crustáceos y hasta escorpiones. Ahora una buena parte de su dieta son los cangrejos americanos que han invadido los cursos de agua de muchos lugares.

Cazan por el día, tragando enteras las piezas pequeñas y matando y partiendo las piezas mayores.

Esta es una sucesión de fotos que hice con el móvil (de ahí su baja calidad, mi aparato no es el acabose). Estaba un vecino bimando y las cigüeñas se colocan cerca para aprovechar los gusanillos e insectos que salen al remover. Luego levantaron el vuelo y se fueron hasta el nido.




Una de las razones de que ahora se queden en la península fueron los vertederos, porque en ellos encontraron una fuente de comida fácil y a mano. Pero también tiene sus problemas, ya que muchas veces ingieren plásticos confundiéndolos con gusanos u otros bichos y mueren.



Las cigüeñas son aves que estuvieron bajo protección por el descenso de su número en toda Europa a mediados del siglo pasado pero en los últimos años ha vuelto a repuntar su número. El último censo internacional que se hizo fue en 2004, no se ha vuelto a repetir por falta de fondos y porque se ha preferido investigar en aves que están más amenazadas que la cigüeña. Los datos referidos a Zamora, en aquel informe de hace ya quince años, son los siguientes:

Se obtuvo un tamaño de población de 1.581 parejas. Está presente en casi todo el territorio zamorano, alcanzando las mayores densidades en la comarca de Sayago (suroeste de Zamora) y en las de Benavente, Los Valles y Vidriales (norte de la provincia). Es abundante en el entorno del cauce del río Duero (dehesa de San Pelayo en Coreses, Zamora capital y Toro), así como en la subcuenca del río Aliste y del Valderaduey. Está ausente en el sector noroccidental de la provincia, aproximadamente por encima de los 1.000 m de altitud.

Cigüeña en la Iglesia de San Esteban de la capital zamorana. Allí estaba en pleno agosto, cuando hice la foto.
Hacen sus nidos en árboles pero también en construcciones humanas, como los campanarios de las iglesias, chimeneas, silos, torres eléctricas y ahora, cada vez más, las torres de telefonía. Tambien se acostumbran a hacerlos en los postes con nidos preparados.

Campanario de la Iglesia de Cunquilla.




Ayoó.
Los nidos están hechos de un poco de todo: ramas, palos, raíces, tierra, estiércol, hierba... y también plásticos, papel y un poco de todo lo que encuentran. Tienen entre 40 y 100 cm de altura y entre 80 y metro y media de diámetro, todo de media porque los hay más grandes. Lo fabrican ambos miembros de la pareja, aunque el que acarrea el material es el macho.

Campanario de la Iglesia de Brime de Urz.
Campanario con doble nido en la Iglesia de San Martino de Tardemézar.
Antiguo nido en el Tiar, en un árbol seco. La foto es de 2011, ya no está.


Estas aves son monógamas, se emparejan de por vida y suelen frecuentar el mismo nido para fundar su familia. Suelen poner cuatro huevos que van eclosionando en diferentes momentos. Padre y madre se encargan de incubar y de cuidar a los polluelos.Si se encuentran con problemas para conseguir comida, los padres matan a los polluelos más débiles para asegurar la subsistencia de los otros.


El sonido más característico de la cigüeña es una especie de castañeteo que hace con el pico. Se llama “crotoreo” y lo hace como saludo a su pareja.

Vuela con las alas y las patas bien estiradas. Bate las alas lentamente planeando y aprovechando las corrientes de aire alcanzando una gran altura.





Las cigüeñas siempre han vivido cerca de las personas, cerca de sus pueblos y ciudades, son animales que "caen bien" y que están presentes en historias y cuentos y son las encargadas de "traer a los niños". Además, su nombre es precioso, con la diéresis en la ü, que ya pocas palabras la conservan.

Ver una cigüeña de cerca, tan grandes, tan majestuosas, es todo un espectáculo. En esta época es fácil encontrarla detrás de los tractores que van arando las fincas, buscando bichos entre la tierra volteada.

Colaboremos para que sigan a nuestro lado, conociéndolas, respetándolas y ayudándolas.



Más información sobre cigüeñas: 

Informe de Seo-Birdlife sobre el animal




Noticias sobre la cigüeña en La Opinión de Zamora y en la Agencia Efe

Cigüeña en Wikipedia.

27 de enero de 2019

Pilos de otros pueblos (2)

 La recuperación de los lavaderos de los pueblos y ciudades como forma de preservar las huellas de nuestro pasado más reciente, se va haciendo realidad. En paseos y visitas he ido encontrando pilos variados que se han remozado, unos grandes, otros más modestos.. alguno más esperando su turno… Estos son algunos de ellos, de mi “turismo de lavadero” (en la parte final pongo enlaces para ampliar información sobre algunos de ellos, lo que he encontrado):

Empiezo por mi otro pueblo, Santurtzi. Aquí había varios lugares destinados a lavadero pero todos los que estaban en el centro del pueblo se fueron echando abajo para dejar sitio a nuevas construcciones. Hace un par de años un grupo de entusiastas de la historia del lugar con el apoyo económico del Ayuntamiento, consiguieron rehabilitar un pequeño pilo que se encuentra en las afueras del pueblo, en la ladera del monte Serantes, llamado Lavadero de Ontanillas.



El lavadero antes de ser arreglado.
Y después.
En la zona minera, en La Arboleda, en Parkotxa-Barrionuevo, encontramos otro pilo remozado. Está cubierto, tiene una fuente con un pequeño abrevadero y el pilo al lado cuenta con dos piletas. Se construyó en 1898 y se remozó hace unos años, aunque ya tiene la señal de los típicos gamberros y está lleno de pintadas.


Cartel lleno de pintadas que indicaba que el agua de la fuente es agua no clorada.








En el mismo municipio, en Trapagaran, hay otro lavadero pequeñito, en el barrio de Escontrilla Alta. También se le ha hecho una cubierta al pequeño pilo dividido en varias piletas pequeñas que se nutren del agua de una fuente.



Lavadero de Iturriaga en el barrio de San Pedro Goikuria, en Sodupe. El pilo está en un pequeño alto y se ha tapado con un tejadillo de madera. 





A este pilo llegamos al final de una ruta que hicimos por los montes de esta zona, partiendo del arroyo Grazal. En lo alto de este pequeño curso de agua, que parece un lugar encantado, encontramos un viejo lavadero de piedra, lleno de vegetación y medio enterrado.


En Muskiz se están recuperando lavaderos en varios barrios del municipio, pero yo solo he visto el de Pobeña, una localidad que está junto a la playa de la Arena. Allí, en julio, hacen una recreación de cómo era la vida en 1890. Todos los vecinos de este pequeño lugar se visten, transforman sus casas en antiguas tiendas, hacen labores de antaño, desde uncir un carro de vacas a varear un colchón de lana,… Hace un par de años estuvimos viéndolo y en el lavadero del pueblo, reconstruido, las mujeres estuvieron lavando como se hacía entonces, como se ha hecho en tantos y tantos pueblos durante años.



Detrás de la fuente con abrevadero está el lavadero.
En Zierbena, otra localidad costera, hay un pequeño barrio llamado Cardeo (oficialmente es Cardedo, pero se conoce con el otro nombre, acortado). Allí también se ha recuperado el lavadero. Una construcción de piedra con un tejado inclinado guarda un lavadero de doble pila. Por fuera tiene un abrevadero que lo rodea. El lugar está en el bidegorri, camino ciclable y coincide con la ruta jacobea, el camino del norte.





También pasé por un pequeño pueblo riojano, Enciso, que está atravesado por el Cidados. Allí, muy cerquita de la entrada del Barranco Perdido, un parque de aventuras centrado en los dinosaurios, encontré un lavadero bastante dejado pero con encanto. El agua supongo que llegará desde el río, que estaba muy cerquita, a las piletas largas de las de lavar de rodillas.




En Santillana del Mar, Cantabria. El lavadero está en el centro del pueblo, con vistas a la Colegiata, un marco precioso. Según leo en alguna publicación, data del s.XVI. Está cubierto y al lado tiene un largo abrevadero que cuando yo fui desbordaba agua y parece ser que es lo habitual. Dejo mis fotos y otra antigua que he visto en el blogs Lavaderos Públicos.





Lavadero y Colegiata (Foto Philippe Pottier. años 50). Tomada del blog Lavaderos Públicos.
Pero el lavadero más espectacular de todos los que he visto es el de Azpeitia. Lo fotografíe hace bastante años, en el 2007. Es un gran edificio mandado construir en 1842 por José Javier Olazabal y rehabilitado en los años 80. Está en la calle Santiago y es una construcción muy grande, conocida en el pueblo como La alberca porque tiene un patio con una gran piscina en medio de donde se surtían los grifos que daban agua a las pilas que la rodeaban. Está ahora un poco dejado este edificio, que se ha llegado a utilizar para criar truchas (sí, de criadero de truchas) y al que no se le acaba de encontrar un uso que permita darle la vida que ataño si tuvo.








Estos restos supongo que serán del criadero de truchas.
Este es mi pequeño repaso de lavaderos, todos curiosos y dignos de una visita.

Más información: