22 de noviembre de 2013

El paseo del dolmen (1)

Este post no iba a llevar este título... supongo que lo habría llamado "Paseo por la Peña San Mamés" sin más... pero resulta que ayer estaba viendo el blog de Joaquín en el que escribía sobre San Genadio, aquí, y mira por donde que lo termina con unas cuantas fotos de, como él dice, "dolmen, menhir, muralla, tótem, restos de asentamiento y entorno". Y entre las fotos, encuentro la de una de una construcción en piedra con la que nos topamos en uno de esos paseos que damos por los alrededores del pueblo los días que afloja el calor veraniego.



Cuando lo vimos realmente alucinamos, ¡¡¡un dolmen!!! ¿¿¿un dolmen en Ayoó???? y a través de Joaquín me informo de que sí, de que se puede considerar un dolmen y que ha sido registrado por historiadores locales, concretamente de La Bañeza.

Cito a Joaquín en su blog:

"(...)La publicación del descubrimiento en la revista Lirva, en los números 13 y 14 del mes de abril del año 1988. Editada por el Instituto Comarcal de Estudios Bañezanos, ICEB, en la página 44, bajo el título de noticiario cultural, se muestra una vista general del hallazgo y la descripción que recojo textualmente. La consulta a dicha revista se ha realizado gracias a Dori y al Museo Arqueológico y Etnográfico de Castrocalbón (...):
"D. Isidoro Lobato San Juan, decorador, vecino de Jiménez de Jamuz, asiduo lector y entusiasta de nuestra revista, en su cotidiano trabajo y por las zamoranas tierras de Vidriales, gusta de salir por el campo a realizar la también necesaria tarea del almuerzo, en días luminosos, entre matojos, roquedales o pinos. Este amante de la Naturaleza y de la Historia, en este septiembre observó, en un cerro rocoso rodeado de pinos, una gran losa, con varios cientos de kilogramos de peso, que a forma de horizontal mesa estaba situada encima de otras piedras hincadas en el suelo. En seguida le pareció interesante su descubrimiento y púsose en contacto con el Jefe del Departamento de Investigación del ICEB, Maximino Descosido Fuertes, quien de inmediato visitó el lugar, llamándole fuertemente la atención y observando que la piedra fue colocada, como que también en la zona del suelo por ella cobijado se acumule tierra fina, de la que está exenta la ladera rocosa que la alberga, y por todo lo expuesto crée un túmulo u otro tipo de monumento funerario prehistórico que pudiera constituir importantísimo descubrimiento arqueológico en nuestra Comunidad Autónoma. El ICEB va a hacer gestiones para que, con la mayor urgencia, expertos de la Universidad Leonesa auxilien a nuestro Departamento en el estudio y catalogación del hallazgo y, esperamos, en nuestro próximo número, poder ofrecer un estudio riguroso y pericial del mismo."
"Departamento de Investigación."
 
 
- Blog El Ti Joaquín:
 
 
 

16 de noviembre de 2013

Castrocalbón (3)

Desde la parte de arriba del pueblo nos encontramos con la parroquia del pueblo, que está un poco escondida desde la carretera y que domina toda la vega que se abre ante ella. La iglesia está, como la de Ayoó, dedicada a El Salvador. Así se habla de ella en la página del Museo de Castrocalbón:
 
A los pies de la meseta de "El Palacio", ya en la vega, se halla la iglesia que Gómez Moreno describe así:" Debajo del castillo, a la solana, está la iglesia del Salvador, edificio bien conservado, cuya cabecera es de albañilería morisca, y las naves una obra ruda posterior, como del siglo XIII..."
 






En internet se encuentra de todo y así hallé este texto, extracto de un libro, en el que el profesor  Maximino Descosido, impulsor del estudio de la zona y en concreto, alma mater del Museo de la localidad, explicaba la reconstrucción de la Iglesia. Un documento que se puede ver pinchando en este pdf, aquí.



Dominando Castrocalbón están las ruinas de lo que yo pensaba que era un castillo pero no, era un palacio. Así se presenta en la página del Museo:
 
En la misma meseta aún se conservan las ruinas de lo que fuera un suntuoso palacio construido a finales del siglo XIV o primeros del XV: en la fachada sur un sobrio arco de los tres que conformaban ésta, y en la parte norte un enorme "paredón" de tierra apisonada. Estos restos constituyen la imagen más genuina de la Villa. Fue declarado Bien de Interés Cultural el 22-04-1949.
 

Paredón que se encuentra en la misma zona que la ruina del palacio. Ignoro si pertenece a la misma construcción o era otra cosa.

Hace no demasiado tiempo (por el aspecto que tiene) se procedió al arreglo de la ruina de la puerta del palacio... para mi gusto, excesivamente arreglada, no me gustan nada los ladrillos que le han puesto en la parte superior... una cosa es evitar que se caiga a trozos y otra dejarla como recién salida de la paleta del albañil... En la foto de arriba veis cómo está ahora (la foto es del verano de 2012) y abajo, como estaba hace unos años, en una foto que recogí en una galería de Flickr. 
 
Foto de Vega en Flickr

 Y el último elemento que hay en esta explanada desde la que se domina todo el pueblo, es la ermita de Nuestra Señora del Castro.
 







Foto del Diario de León.
 
Sobre Castrocalbón y sobre toda la Valdería, sobre su historia, sus misterios, ha investigado y escrito Saúl Cenador, ingeniero industrial y, mira tú por donde, sobrino de nuestro Rafa de Ayoó (que es de Castrocalbón), el marido de Pura. El me habló del libro, presentado este pasado verano en su pueblo. Aquí un par de reseñas sobre el libro, "El secreto del Palacio" en El adelanto bañezano y en el blog de Joaquín.


14 de noviembre de 2013

Castrocalbón (2)

Más imágenes de mi paseo por Castrocalbón.
 

Bodegas en la zona alta del pueblo... más parecen mazmorras, son muy curiosas.


Construcción en barro.


Mis cerraduras y aldabas que no falten.


Tallas que encontré en la parte de arriba de una puerta de madera, en la viga que la sujeta, en el dintel.
Webs de Castrocalbón:

- Ayuntamiento
- Facebook
- Museo de Castrocalbón

 

12 de noviembre de 2013

Castrocalbón (1)

 
Castrocalbón es uno de mis sitios favoritos en los alrededores de Ayoó. Está cerca, tiene una estupenda piscina, un parque enorme, un interesantísimo museo del que ya he hablado en el blog. Este verano, además, aprovechamos para dar una vuelta por el pueblo y así encontrarnos con unos cuantos interesantes rincones. 
 
Curiosa casa-colección en la que todo tipo de objetos, aperos y cachivaches llenan paredes, suelo, tejados y hasta la acera.

Pote, herradura, collarones, candados...

Piedras de moler.




Estas dos grandes ruedas de tractor adornaban otra casa vecina.






 

10 de noviembre de 2013

Labores del campo: Noviembre


Momento de la matanza del cerdo. Web de Arrabalde.
Noviembre es el mes de la matanza del cerdo, cuando se decía aquello de “En San Martino mata el pobre su cochino y por San Andrés mata el rico tres”. Y es que sí, estos meses ya de frío eran los que se aprovechaban para dar matarile al cocho que se había estado cebando durante el resto del año y del que se sacará buen provecho.

En otro momento hablaré con detalle de este acto, ¡pero es que no se puede mencionar noviembre sin hablar de la matanza!


Noviembre era un mes bastante tranquilo, entre otras cosas se aprovechaba para ir al monte a apañar piedra para las paredes de las fincas, para las casas...

Pared de piedra en la calle Trascastillo.


Y antes y ahora era momento también de visita del monte para recoger tanto castañas como los níscalos, una de las setas más populares.


Níscalos recogidos hace unos días por Emilio Pérez Rodríguez,
en su pueblo de Lober, en Aliste. Blog Tierras de Aliste.


Cestas de níscalos. Web Pueblos de España -Quiruelas.
Recientemente, el Ayuntamiento ha promulgado una orden para regularla recogida tanto de unas como de otros: hay que registrarse y pagar una cuota y se insta a respetar el fruto, no estropear las setas, no coger las más jóvenes, dejar las viejas para que se propaguen, no pisotear la zona de recogida entre la pinocha, las hojas caídas del pino que tapiza el suelo. En las castañas, se autoriza a recoger el fruto de las plantaciones del Ayuntamiento pero solo de aquellas que estén caídas, sin varear el árbol.



En noviembre, diciembre y enero las vacas estaban más en casa que en la calle. La yeguada sí salía salvo cuando había nieve. No comían mucho pero se las llevaba fuera y aprovechaban los juncos en las llamas. Se les dejaba el pelo largo para aguantar el frío.

7 de noviembre de 2013

El cementerio



En estos días se visita especialmente el cementerio, ahí, detrás de Prapalacio, cerca de lo que un día fueron los prados del Rejo... pero no siempre ha estado en este lugar.

El cementerio de Ayoó estaba anteriormente en las tierras que están enfrente de la chopa de la Iglesia, en la zona de Las Morales. Este lugar se vendió, lo compró el padre de Ascensión, la de Delfín, que tuvo que quitar todas las paredes de piedra ya que estaba todo caído.

Detrás de la mimosa, esa era la zona en la que estaba el antiguo cementerio.
De este anterior cementerio mi padre recuerda que había una piedra redonda como de un metro de diámetro, con un agujero en medio, que decían que era de un obispo. También me cuenta una historia que le contó el Ti Joaquín Barrio, carpintero que vivía en la misma calle de mis abuelos, en la calle de la Iglesia. “Era carpintero y tenía una tablilla de abecedario y aún recuerdo como siendo ya mayor me contaba que en la tablilla ponía “Cementerio Municipal” y que don Ezequiel, el cura de entonces, se lo mandó cambiar y poner “Cementerio Eclesiástico”. Esto pasó en tiempos del Ti Arturo Pontejo como alcalde, justo después de la guerra.

También rememora mi padre que “cuando íbamos al cementerio, en un entierro o lo que fuera, siempre se paraba allí don Ezequiel a dar un paternoster -padrenuestro-. Además al cura le gustaba mucho ir de paseo, iba todo el año por el camino Fuentencalada, con una gorra y una capa y al pasar por ahí siempre se santiguaba”.

Hablando con Alberto Alonso, también él recuerda la ubicación del antiguo camposanto, qué estaba en una hondonada que se enlodaba con facilidad. “Estaba muy bajo y llovía mucho entonces, se hacía poza y estaba lleno de agua. Tenían que ir las familias a sacar el agua con calderos”.


El nuevo cementerio, el de ahora, tiene una parte civil y una parte eclesiástica (de la Iglesia), según me contaba Alberto. “La zona de los panteones es la eclesiástica, hay un pasillo y luego se pasa a otros panteones y donde están los nichos, que están en la parte civil”. También me dice que cuando se hizo la concentración se exigía un cementerio municipal a más de 300 metros de la última vivienda.







Según mi padre, el nuevo cementerio lo compró el pueblo de Ayoó, aunque Alberto me contó que la tierra para hacerlo la dio el abuelo de Lucas, que había estado de emigrante en Cuba. El cementerio se amplió hace unos años y ahora hay un terreno bastante grande aún sin usar, tras las últimas tumbas, así como otra puerta trasera.






Pero aún hay otros antiguos enterramientos. El Ayoó del pasado, al parecer, estaba dividido en barrios, cada uno de ellos con unas pocas casas y una pequeña ermita. Y alrededor de esta se hacían los enterramientos. Alberto me señala la ubicación de uno de estos pequeños cementerios en la zona de la calle Casillas, donde las casas de Delfina y Nati. También Don Felipe, el cura y su hermana Placidia, me contaron que así era y que incluso ellos, en su casa que está ya en la calle Palomares, encontraron restos humanos cuando dieron de fachada a la casa de sus padres, en los años 50.