La de 2020 ha sido una fiesta de San Bartolo en verdad extraña y rara... como lo han sido las vacaciones en el pueblo y como lo está siendo todo este año marcado por la pandemia mundial del Coronavirus. Si alguien lee esto en el futuro, espero que se haya quedado en una pesadilla de unos cuantos meses en el que un virus desconocido afectó a toda la población mundial, nos obligó a confinarnos en casa durante casi tres meses y durante muchos más puso patas arriba nuestra sociedad y nuestra economía, cambiando la manera de relacionarnos para no extender la enfermedad: no tocarnos, distancia entre aquellos que no convivan, ir por la calle con mascarilla... Y así se ha celebrado, entre comillas, este día de San Bartolo. No ha habido fiesta, solo una misa "de campaña", hecha en la calle, igual que el día de San Mamés. Los oficiantes sobre un remolque reconvertido en altar de circunstancias y los fieles en la calle, a la sombra del templo.
Los oficiantes de la misa de hoy. Fotografía de Ana B. Pérez Otero.
Este año no ha habido ni desfile de las peñas, ni verbenas, ni la merienda en Requeijo, ni los juegos infantiles, ni los disfraces ni todos esos actos que se celebran año a año y van componiendo nuestro recuerdo de este día que mantendremos todo el año. Para recuperar un poco lo que este 2020 no ha querido ofrecernos, dejo una galería de fotografías de años atrás. Otros Sanbartolos que poco se parecen al de este año pero que seguro que sí serán semejantes a los que tendremos en el futuro. Ojalá.
Los burros fueron animales muy importantes en la vida del pueblo hace ya muchos años, tantos que yo que recuerdo la vacada, los machos y los primeros tractores, pero no recuerdo ver burros en el pueblo cuando era pequeña, ya había pasado su momento. Pero en casa me recuerdan que sí, que había muchos porque eran los más baratos entre las caballerías. Al estilo de los coches de hoy, hay quien puede pagarse un todoterreno y quien solo llega a un pequeño utilitario.
Burros en el Serantes (Santurtzi, Bizkaia).
Los burros se compraban en los mercados, sobretodo en el de Rionegro del Puente, en la Carballeda, el gran mercado de animales para los agricultores del pueblo. Mi madre los recuerda como "trabajadores y tercos". "Les poníamos a tirar del trillo, con su yugo (especial para caballerías, más estrecho que el de las vacas) y estaban tan tranquilos y de repente, se paraban en seco, movían la cabeza y la sacaban del collarón y tiraban el yugo y hala a parar y volver a ponérselo".
Trilla en Huerta del Marquesado, Castilla-la Mancha. Programa "Los Legados de la Tierra" de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Web Europeana.
También recuerdo un burro que teníamos en casa, cuántas veces me tiró... Una vez íbamos por los alberques que había antes por donde las escuelas y se bajaba por un camino, se inclinaba y hala, yo salía volando por delante al suelo. Yo creo que tengo la cabeza tan mal ahora de todas las veces que me tiró aquel burro, ¡¡qué cabezón era!!!".
Yo tambié recuerdo una burra que tuvo mi tío Ismael cuando era cría, una burrita blanca y terca llamada Marisol, que tú le decías arre y ella so, tú le decías, vamos por aquí y Marisol se iba justo en dirección contraria... y corría como una descosida!!!
También me comenta mi madre que se cuidaban mucho los burros (no en vano era una gran inversión en la familia y una ayuda en el trabajo diario). Venían esquiladores que les rapaban el pelo y que les adornaban haciéndoles dibujos en la zona del lomo (vaya, ¡que los chavales de hoy van como con los burros de ayer!)
Los burros provienen de la domesticación de asnos salvajes y son animales originarios de Africa. En España se reconocen tres razas de animales que se aclimataron perfectamente a la tierra en la que se criaban: el burro cordobés, el burro catalán y el zamorano-leonés.
A este grupo pertenece el único burro que hay ahora mismo en Ayoó, el simpático Rajoy (hay discrepancias sobre su nombre, pero a mi me lo presentaron con este apelativo y así le conozco yo, con el nombre del expresidente de Gobierno). Suele estar en la tierra que hay en la salida hacia Congosta o en la zona del Coito, tan tranquilo él, comiendo hierba y de vez en cuando, armando escándalo con sus rebuznos.
Los burros pueden vivir hasta 40 años, acarrean hasta el 20 o 30% de su peso corporal y no necesitan vivir en manada como los caballos, les gusta estar a su aire. Aguantan bien el calor (se refrigeran a través de sus grandes orejas), pero no tan bien ni el frío ni la lluvia. Son buenos vigías contra el lobo y otros depredadores en los ganados y son muy inteligentes.
Burro en una muestra de animales en La Arboleda (Bizkaia).
Los burros van desapareciendo. Primero con la llegada de las máquinas que hacían su trabajo y después, simplemente, con el abandono del campo. De un millón de animales censados en 1940 en España, se cree que ahora pueden quedar 30.000 siendo optimistas, muchos de ellos en refugios-santuarios.
Burro en la subida al Serantes (Santurtzi, Bizkaia).
Uno de ellos está cerca de Ayoó, en Santa Croya de Tera, sede del Centro de Reproducción del Asno Zamorano Leonés (Aszal) que pretende conservar ejemplares de esta variedad y dar a conocer su importancia en nuestros pueblos. Esta raza está considerada en peligro de extinción desde 1987.
Foto con la que se explica las características de la raza Leonesa Zamorana en la página de Aszal.
Además de a nuestro amigo Rajoy, también había un burro en la casa rural de Congosta, no recuerdo si sigue estando. Yo suelo también ir a visitar a un grupo de burros que viven en Santurtzi, en la subida al monte, un grupo de burros de diferentes colores muy majetes a los que les gusta que les saludes cuando te acercas.
Burro hace unos años en la Casa rural de Congosta.
Burros en la zona del Serantes, en Santurtzi (Bizkaia).
Estos son burros queridos y cuidados, pero leo en una página de amigos de los caballos y familias, que los burros están siendo exterminados en el mundo por una de esas prácticas horrorosas que a una no le acaba de entrar en la cabeza: la gelatina que hay en la piel del burro es usada en la medicina tradicional china, se le dan virtudes para curar enfermedades relacionadas con los glóbulos rojos y, como no, disfunciones sexuales. Y es por ello que se están exportando miles y miles de animales de forma ilegal desde Africa y ahora desde Sudamérica, cuando no se mata de forma horrorosa a los animales por su piel, igual que se mata a los rinocerontes por su cuerno o a los elefantes por su marfil. Un horror.
En fin, la estupidez y maldad humana no tiene límites y en este caso se ceba en estos animales que tan fieles han sido y tanto trabajo han hecho por nosotros, fundamentales en el día a día del trabajo de pueblos como Ayoó.
Ah, el día 8 de mayo se considera el Día Internacional del Burro. No está reconocido oficialmente, pero es el elegido por las Asociaciones que trabajan en su protección, para dar a conocer el legado y el presente de estos animales. Información recogida en mi casa y en: - Equus - Aszal
No soy yo muy cumplidora con la celebración del cumpleaños del blog. Acaba de pasar por la fecha del título de este post y se alejaba tanto ya del día señalado que digo o ya o no pongo nada. Pero doce años de blog son como para hacer una pequeña reseña, no? Doce años de historias, fotografías, anécdotas y alguna que otra bronca (aunque eso viene más por el grupo de Facebook del pueblo que por el blog)... El pueblo sigue siendo el reposo del guerrero, el reencuentro con los amigos, con la naturaleza, con los recuerdos del pasado... ¡¡Y qué sigan!!