8 de mayo de 2016

Imágenes de la Semana Santa (1)

Con un poco de retraso (para no variar), pero aquí traigo alguna de las imágenes de los días de Semana Santa que pasamos en el pueblo. Bastante buen tiempo, mucha comida, algunos paseos y cierta participación en las citas religiosas de estos días. Con estas últimos comienza el repaso, con el calvario que este año si se pudo hacer en el exterior, el jueves por la mañana. Por la noche fue el momento de la procesión de los faroles, que de tan oscura, nunca le puedo hacer fotos en condiciones. La bendición del agua y el encendido del nuevo cirio se llevó a cabo en el Santuario del Campo, y no acudió. Y El Encuentro, este año también me lo perdí, porque nos fuimos justo ese día y no me dio tiempo a verlo (y fotografiarlo).

El Calvario:

Primera estación. Los oficios (no sé si esto se consideran oficios religiosos y deben llamarse así) estaban dirigidos por Matías.


José Luis con la cruz, y Matías.



La perra de José Manuel se mosqueó con tanto jaleo y participó animadamente con sus ladridos...


Gaspar, el de Nichi, andaba echándole un ojo al tractor de su padre.


Marina iba adelantándose poco a poco hasta la siguiente cruz.

El grupo, en la cruz de la Verónica.



Antonio Cano toma el relevo llevando la cruz.

Matías (y Pedro y Gaspar en segundo término).

El grupo de cantantes estaba mermado por algún catarro inoportuno. Participaron Elisa, Tina y Visi.


El crucifijo de la séptima estación se encontraba en un lamentable estado, Hecho auténticamenete un Cristo (permítaseme la broma).






Tres cruces: la de la decimotercera estación, la del Cristo y, hay que fijarse, la que está en la propia puerta de la panera (aquí se puede ver mejor).









Altar que se prepara en estos días en la Iglesia.



Jueves noche, poco antes de que terminara la Procesión de los faroles.


2 de mayo de 2016

Paseo por los barrancos de Congosta

En esta pasada Semana Santa volvimos a dar un paseíto hasta los cercanos Barrancos de Congosta. 

Imagen tomada del Google Maps, un poco antes de llegar al pueblo se coge este desvío, el camino que sale a la derecha.

Y aquí, visto desde el aire con la ayuda, una vez más, del google Maps. Se coge el camino señalado en la imagen anterior, se llega hasta una fuente con abrevadero y luego se tira por un bonito caminillo entre árboles que sale a la izquierda. Es corto, como 100 metros. Llegamos a las colmenas y dejándolas a la derecha, ya mismo están los árboles y estamos en la parte de abajo de los barrancos.

Un ratito de caminata, primero por la carretera, luego coger un camino que sale a la izquierda, parada en la fuente, otro camino a la izquierda, llegamos a las colmenas (cuidado con las abejas) y ya estamos en la parte inferior de los barrancos.



Me fascina esa tierra roja, los surcos profundos en la tierra, las plantas que intentan sobrevivir en el medio... es una preciosidad. Es una mini-Médula al  lado de casa.




  

Subimos a la parte de arriba de la loma y desde allí, a disfrutar del cielo...






De las vistas...




Y de los alrededores una vez bajamos...









Y tan valiente estoy hoy, que hasta me atrevo a publicar mi foto en el lugar...


29 de abril de 2016

Otra de refranes

En el pueblo están ya hartitos de agua, que no ha parado de llover en semanas. El Almucera parace un pequeño Amazonas y, una vez más, ni sembrar pueden porque la tierra está encharcada. Todo esto me contaba mi madre en una de nuestras charlas telefónicas, cuando me soltó un refrán de los que yo nunca había escuchado, este:
No hay abril que no sea vil al entrar o al salir. O al medio por no mentir.
Y eso me lleva a otro, que se aplica al tiempo metereológico, pero que puede también ampliarse a tantas y tantas situaciones de la vida:
Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes...

Y ya que estamos con refranes, ahí van unos cuantos que suelen sonar mucho en casa. Estos, de boca de mi madre:
El que no tiene cabeza tiene que tener pies.
Me lleva por la calle la Amargura.
Todo mi gozo metido en un gozo.
Quién tropieza y no cae adelanta dos pasos.
Cuando no es el bazo es el espinazo.
Lo poco agrada y lo mucho cansa.
O cuando mucho o cuando nada.
Empezáis en bromas y termináis en veras.

Mi padre también suelta alguna perla de vez en cuando, y dichos bastante raros, la verdad:

Si quieres saber lo que tu compañero aguanta a andar, párate a mear.
Y para terminar, un par de frases muy típicas de mi abuela Menta.

De ser más, menos. (Siempre nos lo decía a la hora de la comida, cando protestábamos con la comida, que algo había que engullir).

El niño y el pez en el agua crecen.
Quien guarda siempre halla.