17 de enero de 2010

San Antonio Abad en Ayoó

El 17 de enero es el día de San Antonio Abad en el santoral católico y en este día, era costumbre en el pueblo llevar las patas de los cerdos al cura. Este las bendecía y se quedaba con ellas. Se las vendía habitualmente al Ti David el de la Ti Mielga y con lo que sacaba, el cura tenía para algunos gastos del templo, como las velas.

A San Antonio Abad se le suele representar como a un anciano con el hábito de la orden de los Hospitalarios, de color negro y la tau o la cruz egipcia y como atributo, una cruz en forma de T y a sus pies, un cerdo. Por diversos actos de su vida se le considera un benefactor de los animales, a los que protegió y que le ayudaron.


En Ayoó hay una imagen de San Antonio en el retablo del altar, en la parte de arriba de la calle de la derecha. Mi cicerone por el templo (otro día tocará esta historia) me dijo que este era San Antonio de Padua, pero lo cierto es que por la iconografia, la forma de retratar al santo, más parece una figura que representa a este San Antonio Abad. Pero como yo no sé mucho de santos, si alguno puede aclarar si el Santo ayoíno es el ermitaño (San Antonio Abad) o el franciscano (San Antonio de Padua), le quedaría muy agradecida.

NOTA - Se me olvidó poner el final de esta historia: consulté con Ramón, webmaster de la página "Tus pregunas sobre los santos" (http://preguntasantoral.blogia.com/) y me contestó lo siguiente: Tú misma lo dices, es San Antonio Abad... el habito blanco y el escapulario marron (a veces es azul) con la Tau, no dejan dudas... Y os aseguro, que él es todo un experto, así que nada, el dichoso santo, San Antonio Abad!!!!

14 de enero de 2010

Historias de la mili: La comida


Un día estaba en la cama, en el cuartel, y fue uno de Villarín y me dijo “mira, Carbajo (1), no tengo ni paquete, ni perras ni nada y tengo un hambre que me caigo, sé que tú sueles tener paquete, a ver si me puedes dar algo para comer, que no aguanto”. Y fui hasta la taquilla, que sí, que tenía un paquete que me habían mandado y le di un trozo de tocino. Se lo comió con unas ganas y un agradecimiento que para qué... al cabo de los días, ahí vino el hombre, con medio queso que me traía a cambio de haberle calmado el hambre aquel día... Por cierto, no se podía tener jamón en la taquilla, si se enteraban, capaces eran de arrancártela para quitártelo...

Otro caso parecido me pasó con un asturiano llamado Espina, Secundino Díaz Espina y me dijo “Carbajo, que tengo un hambre que me muero y sé que tú tienes comida”. Le di y luego él estuvo destinado en la cocina y me llevó un par de chorizos frescos que cuando pudimos y de forma discreta, fuimos a asar a una campa. Y cuando me veía siempre decía, “este Carbajo, que quita el hambre oh!”.

(1) En la mili te decían, al pasar revista, el nombre y el apellido y tú tenías que contestar con el segundo. Por ejemplo, gritaban Antonio Riesco y yo decía, Carbajo. Y al final, todo el mundo se llamaba y se conocía por el segundo apellido.

10 de enero de 2010

La parada caballar


Semental de la parada de Ayoó de Vidriales, provincia de Zamora. Ganó el primer premio en Zamora el año 1923. Si quieres todos los detalles, pincha aquí y conoce la historia completa.


Hace casi dos años falleció el señor Juanito (Juan Ferreras Campomanes) en Ayoó y a raíz de su óbito me enteré del que había sido el negocio de su familia, uno de los más destacados de Ayoó en la primera mitad del siglo pasado. Aquí tenéis la conversación, un tanto desbarajustada, por si queréis leer el origen de este pequeño artículo que ahora escribo y que está redactado a partir de lo que allí se contó y de lo que me ha explicado mi padre.

La familia Ferreras tenía una parada caballar con tres caballos y dos burros que se repartían en diferentes cuadras de la casa en la que ahora vive la señora Laudelina, la madre de Loli. Como no había otro negocio de este tipo la demanda era alta, como me cuenta mi padre: “Venía gente de toda la contorna, del Valle, de la Valduerna, de Cubo, de Rionegro... ¡hasta de Truchas! Todos los días había al menos 15 yeguas esperando ahí en la calle que casi no se podía ni pasar. Había herraduras puestas por la pared para enganchar las caballerías.”



La segunda casa, a la izquierda en la imagen, era la que albergaba la parada caballar.
El sistema de monta poco tiene que ver con lo que ahora se hace, con inseminaciones artificiales, probetas, asepsia y control (en este artículo os podeis hacer una idea de cómo se hace todo esto ahora). “Tenían que echar la yegua varias veces para asegurar que estaba preñada y aún así no era fijo, claro. Antes de pasar al caballo padre la yegua iba al Rifón, el Berlín, que así se llamaba (le decíamos el rifón porque era el que las rifaba a las yeguas). Si veían que la yegua estaba dispuesta la pasaban al caballo bueno”.

El señor Juanito, Juan Ferreras Campomanes, con el caballo Berlín, el "rifón" de su parada caballar.
Foto de la exposición del verano de 2013 organizada por la Asociación Perafondo.


“También tenían dos burros para hacer la mezcla. Para que salgan machos y mulas tenían que echar a la yegua al burro. Al burro lo engañaban y le enseñaban una burra y luego le echaban la yegua. El caballo tenía que montar a la burra para que hubiera mulos burreños y machos burreños, que son nobles y con fuerza y que se pagaban más caros.”

Al principio cobraban una hemina de trigo y después iba el señor Juanito por los pueblos a cobrar el servicio, que se hacía hubiera quedado la hembra preñada o no. Las caballerías eran caras, se pagaba por un mulo pequeño, por una cría, hasta 7.000 pesetas en la Carballeda.

El señor Juanito llevó después el negocio a su casa que estaba por donde la actual Casa de los Cazadores. El negocio se debilitó cuando instalaron una parada caballar militar en Castrocalbón y, al parecer, prohibieron la de Ayoó. Aún así, ya muy lejos de los días de esplendor, la parada se mantuvo hasta los años 80.

8 de enero de 2010

Picotazos


La fiesta de Reyes pasó y no se hizo nada para los niños en Ayoó y eso que, por lo que me dicen, ganas no faltaron. Me cuentan que intentaron sacar un remolque, tirar unos caramelos, adornar y dar un poco de ambientillo a pequeños y grandes pero que no se pudo hacer... Una pena que habiendo chavales con ganas, no encontrasen a ningún responsable municipal que les ayudase un poco y que se hubiera podido hacer algún acto bonito, congregar a la gente en torno a un chocolatito caliente, unas risas, un poquito de ambiente navideño... Ganas no les faltan, a pesar del chasco, a ver si el próximo año podemos contar lo que sí se ha hecho y no lo que se pudo hacer y no se pudo porque no encontraron colaboración.

7 de enero de 2010

Palabrero Ayoíno (7)

Ajagar - Morder en las gorjas, en la garganta.
Arrebañar - Rebañar, dejar el plato sin una gota de salsa utilizando a base de bien el pan.
Arrudiar - Recoger algo alrededor con una cuerda o similar.
Atragollarse – Atragantarse.
Descarapuchar - Cortar la parte de arriba por la que crece el árbol.
Encaraputinar - Hacer un montón alto y dejarlo en pico, como colmar.
Enchaguazar - Echar más agua de la debida, por ejemplo en el riego.
Enratar - Cuando se enreda una cuerda.
Entropicar – Empujar.
Hacer campo o hacer lugar - Dejar sitio.
Ir a rompemata - Meterse en el monte y tener que andar entre los arbustos, las jaras... deforma dificultosa.
Olivar - Quitar las ramas bajas para que nazcan mejor los árboles. En la
definición del Diccionario de la Academia, enfaldar o podar las ramas bajas de los árboles para que las superiores formen buena copa, como se hace a los olivos.

5 de enero de 2010

Noche de Reyes





Noche de Reyes, de dejar los zapatos limpios, agua para los camellos, dulces para los Reyes y sus pajes... noche de nervios entre los niños hasta ver, por la mañana, qué regalos les han dejado sus majestades. Y todo eso, después de ver en carne y hueso (y pelucas, betún y maquillaje...)a Melchor, Gaspar y Baltasar.

Las imágenes son de la recepción de los Reyes Magos a los niños de Ayoó en el año 2004 y me las ha hecho llegar un amigo a través de un Power Point. No sé quién las ha hecho, pero desde aquí le agradezco que haya retratado este momento mágico para los niños del pueblo.

2 de enero de 2010

Tal como éramos




Mucho ha ido cambiando la fisonomía de Ayoó, de las calles embarradas y las piedras como acera a tenerlo todo de cemento y en los últimos tiempos, de asfalto. Hasta las callejas que suben a Peñacabras están ahora urbanizadas, como se ve en esta foto de la culaga que está enfrente del bar de Loli, por donde se sube a la casa que ahora tienen allí Ricardo y Sofía.

Pero este "antes y ahora" me sirve para echar una mirada atrás, al recuerdo de lo mucho que he compartido con mi amiga Hermi, la que está conmigo en la foto. 25 años nada menos me separan de esta imagen, de estos momentos en los que nos íbamos como locas a pasar la Navidad en el pueblo, a chupar frío y diversión, momentos de charla, de risas, de abuelas en la casa que nos prestaran... La vida y las circunstancias nos han ido separando pero siempre nos quedarán los buenos ratos del pasado y, espero, algunos que vendrán en el futuro.