16 de octubre de 2022

La Peña quemada

 El pasado mes de junio ardía la Peña San Mamés, ardía enterita... la ermita se salvó por los pelos (evacuaron a San Mamés y todo, por si acaso) y tanto se acercó que hubo orden de desalojo del pueblo, pero no llegó a hacerse efectiva. Concidió con el gran incendio en la Sierra de la Culebra, con miles de hectáreas arrasadas por el fuego.

Cuando yo llegué a Ayoó ya habían pasado unas semanas, pero el espectáculo de la negrura helaba las venas. Eso sí, como si la naturaleza nos diera esperanza, ya había brotes verdes en el suelo quemado. Hice muchas fotos ese día y las voy a ir poniendo aquí. Primero con una comparación entre lo que había y lo que quedó.

Este cartel estaba cerca de la carretera, antes de llegar a San Mamés. Las fotos en las que estaba bien son de hace años, del 2008. Eran los datos sobre el monte, llamado oficialmente Monte Peña Ermita de San Mamed.






Como he dicho, la ermita se salvó, por poquito... todo alrededor estaba quemado y también la hierba del frente, pero las acacias se salvaron, salvo alguna ramita chamuscada. También se salvaron los sauces de la entrada, aunque toda la ladera hasta la carretera estaba negruzca.












Entre la ermita y por encima de la fuente, antes de llegar al camino del Requejino (creo que ese es su nombre) hay un bosquecillo precioso de robles. Alguno ha caído con el fuego, aunque la gran mayoría se ha salvado, afortunadamente...






Así era y así me lo encontré yo...





En el resto del monte, los cortafuegos estaban negros, los pinos, quemados de arriba abajo y el monte bajo que antes cubría la ladera, simplemente ya no estaba, se había consumido totalmente...










La Peña en la parte de la cima, con el vértice geodésico al fondo...




La Peña, vista desde Ayoó. En la foto no se observa demasiado el cambio porque la masa del monte sin quemar es de un verde muy apagado, muy oscuro, pero impresionaba verla tan negra.





20 de septiembre de 2022

Flores: campsis radicans

No sé muy bien cómo llamar a esta flor, el oficial es el Campsis radicans pero se la llama de muchas formas, bignonia roja, trompeta trepadora y jazmín de Virginia son los más habituales. 


Es una planta trepadora que como la Dondiego de noche que presenté hace unas semanas, casi casi se está haciendo invasora. Se reproduce muy rápidamente y la he visto en solares, en huertas y hasta entre árboles, en el Camino a la Peña San Mamés, el que sale desde el cementerio.





Esta planta proviene del Sureste de Estados Unidos, zona de Virginia, de ahí uno de sus nombres. Es una enredadera grande y vigorosa que aguanta frío y calor y que se recomienda para cubrir paredes o pérgolas, porque en verano tiene esas grandes flores rojizas que son muy bonitas y vistosas. Germina fácilmente pero puede tardar hasta cuatro años en dar. Ahora, cuando empieza, no para!!!



Sus flores son muy queridas por algunos pájaros, como el colibrí y también por toda clase de insectos. En el jardincito de la Calle Corrales, frente al bar de Loli, hay una y este verano estaba llenita de insectos polinizando, menudo festín se estaban dando. Hay que tener cierto cuidado con su tallo ya que tiene un látex que puede resultar irritante.



En mi casa pusimos una que nos dieron Delfina y Tere, que tienen su patio lleno de ellas, preciosas. También he hecho varias fotos de la que tiene Lora en la puerta de su casa. 

Las tres primeras fotos son del estupendo ejemplar que tenían en la casa de Delfina. La foto es de 2016.



La casa de Lora con la flor, esta foto es de 2015 y las otras del verano de 2022




A nada que miremos, encontraremos alguna de estas espectaculares plantas.




Información sobre la planta sacada de Wikipedia y la web Jose, el jardinero. Identificada gracias a mi web de Plantnet.