11 de marzo de 2017

12 meses, 12 iglesias: Iglesia de Bercianos

Marzo, séptimo mes de este repaso de los templos de los pueblos que están cerca de Ayoó y esta vez el protagonismo es para Bercianos de Vidriales y su iglesia de Nuestra Señora de la Visitación, qué está en medio del pueblo. Un murete rodea el lugar, incluido el pequeño cementerio del lugar.







Por una vez, cuando nos acercamos, la iglesia estaba abierta.



Así nos lo indicó una vecina, así que nos metimos en ella y pudimos verla por dentro: su retablo, subimos a su coro y desde allí pudimos admirar el artesonado. 



El artesonado es una estructura, normalmente construida en madera, que se ubica en los techos y que cumplen dos funciones, una la de refuerzo de la estructura, para evitar que el techo vaya cediendo con el tiempo. La otra función es decorativa, siendo especialmente destacaba por su riqueza artística los del arte mudéjar.



A este estilo pertenece la iglesia de Bercianos de Vidriales. Todo esto son palabras y palabras, pero realmente lo mejor es verlo y quedarse con la boca abierta de lo precioso que es. No sé cuál es su estado de conservación, imagino que como en todas las iglesias de los alrededores, no tendrá todos los cuidados que necesita, así son las cosas...
(Artesonados de Bercianos y de otros pueblos, en el blog Patrimonio Popular).





La iglesia es muy pequeña, tiene una pequeña nave central con un retablo del siglo XVI, de Bartolomé Hernández y con algunas figuras destacadas. 








En la página del Centro de Atención Pastoral Vidriales hay varias fotografías de este retablo, de la predela (la parte baja) y los relieves en madera que representan momentos de la vida de Jesús en la Semana Santa, del púlpito y de otras piezas de la iconografía religiosa.

En un lateral también hay una placa de recuerdo del que fuera Obispo de Astorga y de Tudela, nacido en este pueblo y que, coincidencia, tiene los mismos apellidos que mi padre (de lo que él se aprovechó en la mili, como conté aquí), Angel Riesco Carbajo.

En el exterior, en el porche de entrada, está la habitual placa de los años del franquismo, con los fallecidos del bando nacional en la Guerra Civil, encabezados por Primo de Rivera, una placa fuera de la legalidad, según la Ley de la Memoria Histórica.



La Iglesia es una construcción preciosa por fuera, coqueta, pequeña, con un exterior bien cuidado y, sobretodo, muy rica por dentro. Merece la pena acercarse a verla.








Lugares consultados: 
Qué es un artesonado, aquí y aquí.
Descripción de la iglesia.

8 de marzo de 2017

Mujeres y trabajadoras

Varias veces me ha contado mi padre una anécdota en la que, hablando con un amigo andaluz, este se extrañaba de que en el pueblo las mujeres salieran a los campos a trabajar. En su pueblo, le explicaba, las mujeres cuidaban la casa y el huerto familiar y mi padre le comentaba como en Ayoó y en los pueblos que él conocía, las mujeres salían al campo como los hombres de la familia, además de cuidar la casa, hacer la comida, mantener la ropa, incluso hacerla tejiendo y cosiendo. Vamos, que las mujeres tenían no ya doble tarea, si no triple y cuádruple. Algo que en este tiempo en el que vivimos, cuando no se ha conseguido todo, pero si hemos avanzado y mucho las mujeres en la sociedad, no deberíamos olvidar.

Aquí traigo unas cuantas fotos de mujeres trabajadoras de Ayoó. 
Mi abuela Menta trillando en las eras.
Mujer no identificada trillando con la pareja de vacas.
Foto de la exposición de Perafondo de 2015.
Mujeres de  Ayioó trabajando en el monte, parece que plantando pinos.
Foto de la exposición de Perafondo del año 2015.
Mi tía Paulina en la churrería ambulante que tuvo antes de salir a trabajar a Francia.
Angelina sembrando mientras Aureliano ara.
Foto de la exposición de Perafondo de 2013.

Mi abuela Menta cosiendo a la puerta de casa.
Mi tía Paulina trabajando en una cafetería en Lausana, Suiza.
Emilia, mi madre, y Emilia, mi vecina, haciendo intercambio de semillas.
Foto Shot Ayoó de Vidriales-
Elisa lavando en el pilo.
MI madre haciendo conserva de tomate en casa.

28 de febrero de 2017

Luz de tormenta

El pasado verano, un martes, 16 de agosto... estábamos de charleta en el bar (ahora el único) y se puso la tarde revuelta... se nubló y empezamos a escuchar truenos.... era la última hora del día, el sol cerca de ponerse... y entonces, con toda esa conjunción, una luz cálida y extraña lo cubrió todo. Nos encontramos unos cuantos en el balconcillo de lo que era el antiguo ayuntamiento (habían puesto arriba mesas, sillas y una pequeña barra de bar) nos quedamos mirando los lejanos truenos y la luz que bañaba el paisaje. Es uno de esos momentos que hace que te guste estar en el pueblo. La cámara no recogió toda la magia del momento, pero algo intentó hacer la pobre...






21 de febrero de 2017

El Hongo Yesquero


El pasado fin de semana estuvimos en el pueblo mi hermano Jesi y yo. Fuimos a dar una vueltita por los alrededores del pueblo y llegamos a la chopera que hay cerca del Coito, en la zona conocida como del reguero del Ti Carbajo (donde hace años se echaba la basura). Allí hay unos chopos espectaculares, de grandes troncos y muchos metros de altura. Y en uno de ellos encontramos esta curiosa forma parecida a un hongo pero dura, como de madera. 



Una búsqueda a través del ordenador y dí fácilmente con lo que podía ser: Un Fomes Fomentarius, nombre latín para esta seta a la que también se la conoce como “casco de caballo” (por su forma), “pan de picaraza” o el más extendido, “hongo yesquero”. Si se ralla o se tritura sale una especie de pelusa que es un perfecto combustible que prende fácilmente. 


Es un hongo saprófito-parásito que se puede ver todo el año en troncos de árboles caducifolios, aquellos a los que se les caen las hojas. Ataca a las especies frondosas, como las hayas, álamos blancos y negros (los chopos) provocando una activa podredumbre blanca de la madera. No tiene pie, se mete en el tronco del árbol que parasita, que suelen ser árboles ya enfermos. Si el árbol muere, el hongo se transforma en “descomponedor” de la madera muerta. 


Precisamente, el árbol en el que vimos los hongos más grandes, era uno ya enfermo, incluso muerto, solo con el tronco. También vimos otros, más pequeños, en la parte de arriba de otro de los chopos.



Este hongo no se come, tiene una carne dura (al tacto es como de madera, pero por dentro no es duro, es esponjoso, como hueco). De él, ya hemos dicho, se obtiene yesca, que se utilizaba antiguamente para la mecha de los encendedores. En medicina se utilizó para detener la pérdida de sangre por heridas, como hemostático (que es capaz de parar una hemorragia) por su textura y su riqueza en taninos.



Además de los nombres antes mencionados, también se le da otra denominación: “hongo del hombre de las nieves” porque se encontraron unos trozo en la ropa de “Ötzi, el hombre del hielo” cuya momia se encontró en los años 90 en los Alpes italianos y que ha permitido investigar sobre el origen de los primeros europeos.