4 de agosto de 2017

12 meses, 12 iglesias: Iglesia de San Pedro de la Viña

La Iglesia de San Pedro de la Viña no será la más grande, quizás no sea la que más destaca arquitectónicamente pero, desde luego, es la que tiene una mejor situación.


La Iglesia vista desde la zona en la que están la fuente romana y el lavadero.


Construida sobre un promontorio que domina el pueblo, se ve desde lejos, dominando el paisaje.

La iglesia está sobre una peña en la que hay algunas otras construcciones, una especie de corral con ese muro circular que vemos en la fotografía de arriba y el depósito del agua del pueblo. Hasta el templo se llega por una escalera que hay frente a la puerta de entrada, otra escalera en la parte trasera, una calle que lleva hasta arriba o trepando por los senderos que hay en el cerro.





Como todas las iglesias de la zona, está construida con grandes sillares de piedra y tiene un gran campanario en el frente con una espadaña con tres troneras para las campanas. 









Desde arriba se ve todo el pueblo y todo el paisaje que le rodea.







La puerta de entrada está bajo un pórtico con columnas y un tejadillo.




Detalle lateral del cuadrante de la puerta. Abajo detalle central.




Cruz de las misiones en el pórtico.


Columna y artesonado del tejadillo del pórtico desde abajo.
El tejado del pórtico desde el campanario.
Detalle del edificio por los lados y por detrás.






Como suele ocurrir, la iglesia no estaba abierta cuando tuve la sesión de fotos. Alguna imagen he encontrado de su interior, poca cosa, pero algo es.


Parte del retablo de la Iglesia. Blog Cap Vidriales.
Coro de la Iglesia. Foto Patrimonio Popular.
 La Iglesia de San Pedro de la Viña, dedicada, como lo indica el nombre del pueblo, al santo cuyo día es el 29 de junio.





1 de agosto de 2017

Despedimos nuestra cueva

Así está ahora la puerta, con la maleza haciéndose con todo.
Este año ya no acompañaremos a mi padre a por vino ni haremos ninguna merienda en la bodega. Hemos abandonado nuestra cueva. Se está cayendo y es peligroso entrar en ella. También el chabolo en el que hacíamos la merienda está ya abandonado. Al repisar la bodega que está abajo, se han agrietado las paredes y no está en condiciones de entrar en él.






El pasado verano fuimos una buena cuadrilla a vaciar la cueva, recoger lo recuperable, apurar los últimos litros de vino y a lo largo del año, mi padre ha ido recuperando muebles y enseres que habíamos ido acumulando allí.





La bodega de mi padre había sido de mi abuelo Teófilo y antes de su padre. Era una bodega grande, con un pasillo largo con varias salas. Una era nuestra cueva, otra la de Pedro Simonín que cuidaba Aurelio, su yerno, otra de Miguel el de Joaquina, que ya se cayó hace varios años y la última de Emiliano, el de Carmen, que no usaba desde hace años.

Hace ya seis años hubo un derrumbe importante en la bodega del fondo. Mi padre y Aurelio intentaron salvarla, cubrieron el hueco, pusieron postes de sujeción... pero el deterioro ya era evidente. Y puesto que el futuro que tenía tampoco era muy halagüeño, se resignaron a lo que parecía inevitable.

En nuestra cueva, en el antiguo avaciadero, ya había derrumbes que cubrían una de las cubas. También en la de Aurelio había bastante tierra caída sobre los cubetos... Él aún tenía la esperanza de recuperarse de su cáncer y poder seguir haciendo vino en casa... Desgraciadamente, falleció en diciembre sin poder cumplir su deseo.











Como digo, este verano fuimos hasta allí mi padre, Antonio el de Avelina, Javi, mi marido, Oier, mi hijo, Aurelio, Jose Manuel, el de Arsenio y yo misma. 


Con una goma vaciamos los cubetos que aún podían ser accesibles. 

Estos eran los cubetos de Aurelio, abajo, los de mi padre.



Mi padre, se apañará con lo que le queda en mil garrafas y allí, en la cueva semihundida, quedarán mil recuerdos desde que era niña y acompañaba a mi abuelo, la penumbra, el cuidado, no caigas por la zarcera, las historias de cuando se guardaban las patatas allí para que no se las llevaran los inspectores de Franco... Mil historias de la bodega que ya son pasado.

Hemos rodeado la zona hundida con una banda señalizadora, para evitar accidentes.
 





29 de julio de 2017

Cantamisa

Hoy sábado, a las doce y media, el santuario de Nuestra Señora del Campo vivirá la primera misa oficiada por un nuevo sacerdote, Fernando García. 
Fernando García durante las celebraciones de la pasada Semana Santa en Ayoó.






El colombiano, de 36 años, ha estado durante los últimos meses ayudando en su labor al sacerdote responsable de los pueblos de la comarca, que son creo que 14 o 16. 

En Ayoó ha sido muy bien recibido y de hecho, un buen número de vecinos le han acompañado dos veces hasta Astorga, una cuando le nombraron diácono (1) y otra, hace una semana, cuando se le nombró presbítero (2). 
Momento de la ordenación de los dos nuevos presbíteros el pasado domingo 23 de julio. (Web Astorga Digital)

Web Astorga redacción.
A esta primera misa que oficia un nuevo sacerdote se le conoce como "cantamisa" y antaño, en los pueblos, era una gran fiesta en la que participaban todos sus habitantes.


Fotografías de arriba y de abajo, cantamisas en el pueblo leonés de Rebollar de los Oteros.

Así lo recoge el profesor Mencía en el blog dedicado a su pueblo natal, Joarilla de las Matas: 

En aquella época, hace 50 o 60 años, a cualquier acto religioso se le daba mucha importancia. Y este era uno de ellos. Se valoraba el que un hijo del pueblo llegase al sacerdocio o fuese religioso.
La celebración de su primera misa revestía gran solemnidad, era cantada y el nuevo sacerdote estaba acompañado de otros muchos compañeros. Uno de los momentos más llamativos era el besamanos. Al finalizar la misa todos los asistentes pasaban por el presbiterio para besar sus manos.


Y, aparte de otras cosas, en Jorilla y otros pueblos tenían la costumbre de llevar en andas al nuevo sacerdote desde el domicilio de sus padres hasta la iglesia, bajo un arco hecho de ramas y flores, como podemos ver en la imagen. Solían hacerlo los mozos, de la quinta del nuevo sacerdote.
Todo el pueblo posando en un cantamisa en Taranilla, León.
Cantamisa en el pueblo de Sandoval de la Reina (Burgos). Fotografía de Antonina Ortega Ruiz, web de Sandoval.

En los primeros tiempos de este blog presenté varios fragmentos del libro escrito por el Padre Casado, un sacerdote de Ayoó que ejerció en Brasil muchos años, hasta que renunció al sacerdocio y se casó. En él habla de su cantamisa, su primer oficio como sacerdote en su pueblo natal:

Mis padres y hermanos, henchidos de orgullo y satisfacción, preparaban la fiesta del “Canto de Misa” como si fuese una boda. En su cabeza, yo me estaba casando con la Iglesia. Invitaron a todos los familiares y amigos que, claro está, era la mayor parte del pueblo, con cerca de 1000 habitantes.



Al llegar a la Iglesia encontramos a los invitados y los fieles congregados para asistir a mi Primera Misa Cantada. Los párrocos de los alrededores, especialmente aquellos que me vieron crecer, ayudarían en la Ceremonia. 

Uno de los momentos más emotivos ocurrió cuando, en el momento de la Comunión, ví a mis padres arrodillados delante de mi, para recibir la Hostia que tenía consagrada: Tomad y comed, este es el Cuerpo de Cristo.

Antes del final de la ceremonia otra emoción más fuerte me hizo llorar. Era el momento del besamanos. Yo permanecía sentado en el centro del altar y con las manos abiertas sobre las rodillas, enlazadas en una cinta decorada, recibía a la comunidad para besarlas. En el instante en que mi padre y mi madre se arrodillaban para besar mis manos, mi corazón se estremeció y las lágrimas corrieron abundantes por la cara.



Besamanos en la primera misa de Abundio Rodríguez, en el pueblo de Sandoval de la Reina. Fotografía de Antonina Ortega Ruiz, web de Sandoval.


(1) Diácono es algo así como un grado inferior al de sacerdote. Es uno de los grados del sacramento del Orden sacerdotal, y lo reciben los obispos, los presbíteros y los diáconos, según se explica en la revista Alfa y Omega.

(2) El presbítero es lo que no sabemos mucho de estas distinciones, llamanmos habitualmente, sacerdote. Según se recoge en la revista cristiana online Aleteia "es propiamente sacerdote; no tiene el sacerdocio en plenitud –eso es propio del obispo-, pero es verdadero sacerdote. Eso le confiere algunas potestades sacramentales, especialmente sobre los sacramentos, pues la celebración de varios de ellos –Eucaristía, Penitencia, Unción de los enfermos, Confirmación- requiere el sacerdocio". En Wikipedia lo explican así: En la Iglesia católica son conocidos comúnmente como sacerdotes o curas. Ambos términos en estricto rigor no son sinónimos de presbítero, ya que sacerdotes son tanto los obispos cuanto los presbíteros, y el término cura se refiere a quien posee la responsabilidad de la "cura de almas" de una parroquia, o sea el párroco.​ En la Iglesia Católica hispano parlante en el uso común se les suele denominar 'padres'. Los presbíteros pueden administrar cinco sacramentos. El presbiterado es el ministerio que desempeñan los miembros de la jerarquía en la Pastoral: párrocos, vicarios y capellanes.