11 de marzo de 2016

Requeijo (y 7)


Y terminamos con este repaso por uno de los lugares emblemáticos de Ayoó, Requeijo... y uno de mis favoritos, para pasear, disfrutar, ir con los amigos... Estás últimas fotos de la tanda muestran alguna de las cosas que se pueden disfrutar en nuestra presa.


Tarde de baños.

... de cartas...

...de bici...
...de merienda...

...de fiesta...
o de juego (fotografía tomada de la página de Perafondo en Facebook)
El molino, ahora escondido entre la vegetación a los pies de la presa... una ocasión perdida para haber conservado el legado de tiempos que ya pasaron... una pena, con lo bonito que era y lo bien conservado que estaba.




Esta zona estaba así cuando se hizo la presa nueva...



Y ahora está ahogado de vegetación... apenas se ve la caseta de la presa entre los árboles, arbustos y plantas que han conquistado la zona...





A los animales también les gusta acercarse a Requeijo...


Aves que solo salen al atardecer, cuando los bañistas nos vamos, o por la mañana, cuando el paraje está solitario...

Mimosa, la corza de Ceferino de paseo en el merendero.
Cigüeña en el nido que está junto al camino a la presa.


Un gran encuentro... un corzo en el camino que llevaba a la caseta de la presa.
Y aquí, mirándome antes de salir huyendo.
Requeijo, uno de los mejores y más bonitos lugares de Ayoó... sin duda.






Foto de Mario Riesco, en la página de Ayoó en Facebook.

6 de marzo de 2016

Requeijo (6): Presa y caminos

Seguimos con nuestro repaso al ayer y al hoy de la presa de Requeijo y hoy nos vamos a la presa, las orillas del embalse y los caminos que llevan allí.

La presa está, según he leído en los informes de embalses, hecha con materiales sueltos, lo que viene a ser, con la tierra bien apretadita y una capa de piedra de defensa en la parte que está en contacto con el agua.

La construcción de la presa en la Semana Santa de 1995.
La presa en sus comienzos, en 1995.
Como la mejor forma de afianzar un terreno es con vegetación, la orilla de la presa se plantó con arbustos y plantas que fueron creciendo y creciendo, hasta casi llegar a tapar la vista del embalse desde el camino de la presa con su altura.

Las piedras de la presa y la vegetación arriba. Foto del año 2000.
La frondosa vegetación de la presa, imagen tomada desde la playa. Verano de 2007.

Arbustos que llegan casi hasta el agua. Verano de 2011.

Imagen tomada del Google Maps. Versión 2009.

Y la misma imagen, en la versión de 2014.

La vegetación más controlada. Verano de 2014.
En las últimas inspecciones sobre el embalse se ha notificado, al parecer, que hay que proceder a una limpieza de la misma, con el vaciado y el arreglo del desague. De momento no se ha hecho, pero según he escuchado, tendrán que llevarlo a cabo. 
También se prohibió poner cepellones de tierra en la zona del aliviadero, para recrecer un poco la presa de forma muy manual.

Esas hierbas que están en la zona del aliviadero han tenido que limpiarse.
En la foto del Google Maps de 2014 se ve el agua escurriendo por el aliviadero.
Una zona curiosa que muchos hemos visitado (sobretodo con niños) es la que está en la zona izquierda de la playa (la derecha desde la presa), un lugar con barro en el que hemos chapoteado, donde se nos metían los pies que quedaban atrapados y de donde han salido toscas piezas de barro modelado. Para unos cuantos de los que solemos estar por allí, esta zona es conocida como "Los Orcos", bautizada así por Eulogio en recuerdo de unas criaturas bastante feas de "El señor de los anillos". Supongo que le recordábamos a ellos cuando salíamos de allí pringados de barro por todos los lados...




Para llegar a Requeijo antes se cogía La Cañada, el camino que sale al lado de "la puente la Flora", junto a la Rosina y pasa cerca de "Los humericos", hasta salir a la zona de la fuente del merendero. El camino está ahora casi impracticable, con mucha hierba alta, mucha piedra, difícil de hacer a pie, sobretodo el tramo cercano a la presa, y muy complicado, doy fe, en bici.

El camino de La Cañada en Semana Santa de 1995, cuando estaba haciendose el recrecido de Requeijo.
El camino de La Cañada en 2012, que se había segado y despejado las primera parte del camino.

Los humericos desde La Cañada.
El camino que  ahora sigue la mayor parte de la gente y que se ha convertido en multitudinario paseo en verano y con el buen tiempo, es la carretera que va desde El Coito. 1.800 metros que son un paseíto en bici, un poco duro por el calor que cae a saco sobre nuestras cabezas y la dichosa cuestita que hay antes de llegar a los robles de la fotografía de abajo.
No estaría de más dar unas clases de educación vial para que los peatones vayan por el lado correcto de la carretera, el izquierdo, y que no invadan la calzada, teniendo cuidado, sobretodo, con las bicicletas que bajan a cierta velocidad. No es la primera vez que he tenido que pegar un frenazo ante un grupo que iba charlando tranquilamente ocupando de lado a lado el camino...


Paseo por la carretera.
También se llega a Requeijo por el otro lado, por el camino que sale desde las eras de arriba y que va a dar a la senda de tierra que lleva a la playa.

A la derecha de esta panorámica tomada desde Peñacabras se ve el camino de tierra que lleva a Requeijo desde las Eras de arriba.
Y un tercer camino es llegar desde La Pedrera, claro, si se viene del monte, de la fuente de la gatina o del pozo de la Pedrera... Desde allí saqué este verano esta preciosa imagen de Requeijo coronado por el arcoiris. 




Hay, por cierto, un precioso paseo que se puede hacer rodeando Requeijo, desde un camino que sale a la derecha del que lleva a la presa, el mencionado justo arriba, por La Corte, siguiendo el camino hacia la izquierda hasta llegar al de la Pedrera... se ven unas perspectivas alucinantes de Requeijo desde lo alto.



Requeijo desde El Chano...

... desde La Pedrera.

Desde La Corte, justo desde donde sacaron la tierra para hacer la presa.

Desde La Corte, un poco más arriba.

Desde la Fuente de la Gatina.

14 de febrero de 2016

Requeijo (5): Pozos, fuentes y manantiales

Resumen de las características de la presa de Ayoó, recogidas en la página de la Sociedad Española de Presas y Embalses (SEPREM), aquí.


El agua de la presa de Requeijo es una de las grandes riquezas de Ayoó. El pueblo se asienta sobre una capa freática que no sé si alguna vez ha sido evaluada pero que dadas las fuentes, los manantiales, los pozos que jalonan su extensión, es de suponer que sea realmente importante.

Explicación del funcionamiento de un acuífero, recogido aquí.


En Requeijo, el agua nace de los manantiales que allí se encuentran, especialmente el que se conoce como “Fuente Mildeos” (en los mapas y oficialmente, se pone Mildedos, pero es una corrección que no me gusta nada).

La fuente era un manantial que se situaba enfrente del lugar donde ahora se encuentra la ducha, poco más o menos. Era un chapazal, una zona de barro que posiblemente había derivado en una especie de arenas movedizas. Los animales, que para estas cosas tienen un sexto sentido, no se acercaban al lugar. Como recuerda mi padre “como en cincuenta metros alrededor no pisaba una caballería, ni una vaca ni nada, se le tenía respeto… Había llampazas, ajuncos, carrizas y hasta una salguera, pero ni las yeguas se metían a comer allí, por mucha gana que tuvieran”.





Sobre la Fuente Mildeos se contaba la historia del carro de mulas que se metió allí y que se hundió, animales, carros y todo. Esa historia me la contaron a mi bien pequeña, de la misma forma que se la habían contado a mis padres… Quién sabe si alguna vez ocurrió o fue una manera de meter miedo a los chavales para que no se acercaran a ese lugar peligroso. Para mi, desde luego, fue efectivo… Una que tiene muchas películas de vaqueros de la sesión de tarde a sus espaldas, tenía pesadillas con arenas movedizas que en unos segundos engullían a una persona. Lo cierto es que las arenas movedizas aunque existen, no son tan mortales ni rápidas como nos enseñaban en el cine.


Alberto Alonso le contó a mi padre que cuando hicieron la presa hubo un ingeniero joven que quiso desafiar a este lugar. Pidió meterse allí y para ello se puso unas botas altas, tipo pescador, hasta la cintura, se agarró una cuerda al cuerpo y se metió allí, en el fango. Todo era barro y se fue hundiendo, hundiendo y era incapaz de salir. Tuvieron que ayudarle o se quedaba allí.


La fuente Mildeos da buena parte del agua de la presa, ahora desde dentro, porque quedó cubierta con el recrecimiento de la misma.

También dentro de la presa quedó este pozo que estaba hacia lo que ahora es la zona de merienda. Mi padre recuerda que lo hicieron cuando él tenía como 14 o 15 años. “Hicieron un pozo pero al poco se hundió alrededor, todas las familias, unas 200, fueron a llevar un carro de piedras para rodear el pozo. Luego el agua salía por el tubo y también por entre las piedras”. 

Queda la duda (hay cierta confusión al respecto) sobre si de este pozo se tomó agua para el abastecimiento del pueblo o fue de otro que quedaba más cerca del chiringuito actual y que se cerró y tapó hace años, tras hacer el actual pozo, en una zona más alta.

Este pozo está ahora en el fondo de la presa.
Por encima de la presa hay otro pozo, donde cuando yo era una chavalilla íbamos a merendar o a pasar la tarde. Ahora ese pozo está tapado y el agua que allí mana es la que se usa para el abastecimiento de agua potable del pueblo. Se lleva hasta el depósito que está al lado del pilo de Peñacabras, uno de los puntos más altos del pueblo, y desde allí se reparte por las tuberías de las casas.

Aquí estamos una buena cuadrilla pasando el rato junto al pozo de Requeijo.


El pozo en 2003...
....en 2008....
...y en 2014, la última vez que me acerqué por allí, asunto ya complicado por la mucha maleza que hay en el camino.

En esa zona también encontramos un manantial a ras de suelo, la Fuente de la arena, ahora casi perdida entre las llamas y las zarzas que todo lo invaden. Hacia la ladera está la otra fuente, la de La gatina, a la que tras entrar la máquina y despejar el camino, se llega estupendamente andando.

Fuente de la Arena.
Fuente de la Gatina. Hace unos años había quedado oculta por la maleza, pero ahora abrieron con la máquina un camino, desde el Pozo de la Pedrera, y se llega estupendamente.
Por esa zona, donde está el pozo de la Pedrera, hay otro pozo que lleva el agua hasta el chiringuito de Requeijo.



En la zona del merendero, además del agua que tiene el chiringuito, se puso un sistema de riego por aspersión, para tener verde esa pradera y está la fuente del merendero, que es de grifo (aunque eso no importa a la hora de echar un traguito cuando se viene acalorado del paseo en bici hasta allí....).