5 de marzo de 2018

¡¡Nevó en Ayoó!!

Ni la lluvia ni la nieve querían aparecer por Ayoó. El frío sí, pero el agua de cualquier manera, nada de nada. Y falta hace. Así que cuando el miércoles avisaban de nieve generalizada, ya pensábamos que, una vez más, el pueblo se quedaba sin catarla. Pero no. Cayó, cayó la nieve y traemos unas cuantas fotos de Ayoó blanco. Frío, precioso... incordio para los más mayores, pero bellísimo en las imágenes. 


Esta foto y las siguientes cuatro las hizo alguien en el pueblo, no sé quién.
Se las pasaron a Oier por el móvil y él a mi. 






Y estas otras, de Joaquín Menéndez, que nos hizo de reportero.













Y de propina, unas cuantas fotos de otros pueblos, sacadas de diversos grupos de facebook...


Santuario de la Virgen del Campo.Foto de Luis Manuel M.

Santibáñez. Foto del párroco de Ayoó, Miguel Hernández.

Foto del Grupo Ruta Arqueológica por los Valles de Benavente. Foto de Desirée Quiroga.
Morales del Rey. Foto de Mari Gan.
Vista de Morales. Foto de Mari Gan.
Río Eria helado a su paso por Morales. Foto de Mari Gan.
Vista de Camarzana de Tera. Foto de Angel Blanco García.
¡¡¡Hasta nevó aquí, en Santurtzi, novedad y felicidad!!!!








19 de febrero de 2018

Castrocontrigo (2): Los molinos

Cuando fuimos a nuestra visita al museo del Chocolate en Castrocontrigo, tuvimos la oportunidad de acercarnos al aula de los Molinos, que está justo al lado, en el mismo edificio. Allí, la técnica encargada te explica los paneles, te da detalles, te dice qué estás viendo, qué son todos los cachivaches que tienen allí... 

Pero esta vez también le tocó escuchar a ella... Iba mi padre y él se conocía de pe a pa todo lo que allí estaba, aderezado, claro, con sus historias de cuando iban con las caballerías e incluso con el carro de vacas a llevar harina o a comprar productos.



En el aula hay unos paneles explicativos de cómo eran y cómo funcionaban los molinos. Esta es la reproducción de lo que dicen:


ÉPOCA DE MOLIENDA

los molinos de Castrocontrigo molían durante todo el año, tanto en invierno como en verano, dado que el cauce se lo permitía. En época de postguerra solía hacerse solo de noche para evitar su requisa.




JORNADAS DE TRABAJO

El uso del molino se regulaba por días enteros de molienda con la noche correspondiente que era asignada por turno riguroso entre los copropietarios. La velía implicaba la recogida de la llave del molino que el anterior vecino entregaba al siguiente durante un día o dos, dependiendo de la aportación económica.



LOS MOLINOS COMUNITARIOS

La propiedad era proporcional a la aportación económica o de trabajo. Los socios fundadores elegían su ubicación, pedían permiso y construían el molino. Si alguna otra persona quería incorporarse a la comunidad podía hacerlo aportando capital o comprando la participación a algún socio. La herencia de la propiedad del molino se transmitía de padres a hijos, perpetuando la permanencia de la familia.



FUNCIÓN SOCIAL

El molino no solo era un lugar de trabajo sino de reunión y encuentro entre las gentes de lugares diferentes donde se intercambiaban noticias, recados, historias… Además de ligar de refranes, copas y canciones que llevan escrito algún idilio de juventud o alguna pícara historia.

Al llegar a casa y entrar al molino
a la molinera dijo su marido
o la puerta ha menguado
o yo mucho he crecido




ADMINISTRACIÓN

Para el buen funcionamiento del molino existían los llamados jueces que eran dos personas designadas por la mayoría de los socios y que voluntariamente aceptaban el cargo para resolver cualquier asunto referente al molino: reparaciones, limpieza del cauce del río, además de gestionar el dinero presupuestado para tales cuestiones y velar por el molino.




MECANISMO DE ROTACIÓN

Se compone del rodezno (una rueda formada por palas o cucharas), está unida a la maza del árbol y gira en posición horizontal.
Antiguamente los rodeznos se hacían de madera, posteriormete eran metálicos.

El eje está compuesto de una parte de hierro que cruzan la muela fija del molino y que en un extremo lleva la cruceta o carraquillo que encaja en la muela móvil.


ESTRUCTURA

Su emplazamiento viene determinado por la situación en un lugar concreto del cauce. Allí donde el cauce se estrecha o dónde se halla un pequeño escalón que provoca una mayor fuerza de la corriente del agua, se encontraba un lugar ideal para comenzar o levantar la construcción.

Divididos en dos alturas sin comunicación entre sí: la inferior, donde van alojados los rodeznos, con aberturas en forma de arco o rectangular por donde se da salida al agua, y la superior o sala de moler donde van alojados los mecanismos de trituración.



LAS TAHONAS O MOLINOS DE PROPIEDAD PRIVADA

Prestaban su servicio para la molienda del trigo a particulares, aunque algunas también molían cereal para el pienso, no siendo este su cometido principal.

El pago se hacía al molinero en especia, “maquila”, que consistía en que el molinero tomaba una parte del grano para él antes de molerlo. La medida la establecía según el peso de la saca de trigo y era equeivalente y era equivalente al llamado cuartillo que consistía en un pequeño cajón dividido en dos partes con capacidades diferentes, verano (mayor) e invierno (la menor).




El aula temática de los molinos de agua (su nombe oficial) es pequeñita pero bastante completa y las explicaciones te llevan a un mundo que nuestros padres y abuelos conocieron muy bien y que ahora ya se ha perdido. Para ir, como en el caso del Museo del Chocolate, hay que llamar y más que concertar cita, saber cuándo está allí la técnica, porque también atiende el museo de la Resina de Nogarejas (que aún no conozco) y para confirmar que está abierto. Esta es la información

c/ Antonio Justel, s/n. Castrocontrigo. 24735 León.
Tlf., 987 660 081
Email: turismo_castrontrigo@hotmail.es

13 de febrero de 2018

Castrocontrigo (1): Museo de Santocildes


Este verano fuimos con mi padre hasta Castrocontrigo. Le apetecía ver la fábrica de chocolates vinculada a nuestra familia desde que mi abuelo le iba a llevar harina al fundador de la marca, David González Pombar (aquí contaba estos hechos). 


Fotografía del fundador de la casa publicado por El Adelanto Bañezano.
Así que allí nos presentamos una buena mañana de agosto. Desayunamos en la cafetería Santocildes, que lleva una de las descendientes de David y tomamos un buen chocolate (eso sí, a secas, porque no tenían ni una triste magdalena, ya no íbamos a pedir churros...). 


El Museo del Chocolate está a la salida del pueblo hacía Nogarejas. Hay que llamar y concertar cita, no olvidemos que es un pueblecito pequeño y con pocos recursos. 



 En el Museo hay piezas de maquinaria de la fábrica, ya sustituidas por otras más modernas... moledoras, moldes de chocolate de onza, pesas, maderas para las cajas, envoltorios... 















Una de las piezas más destacadas es una piedra moledora que mi padre recordaba haber visto situada junto a la fonda de la familia y al señor David usándola. Yo pensaba que era algo más grande y me sorprendí al ver que era una pequeña pieza redondeada que se calentaba con brasas y usaba para descarcarillar el haba de cacao y sacar el chocolate en bruto que luego hay que mezclar y trabajar hasta conseguir la tableta.




Una historia de amor loco tuvo que ver con el origen de la empresa: el abuelo de los actuales propietarios se escapó con su novia a Argentina. Ella era menor de edad y falsificaron su edad para poder casarse allí con ella. Con el tiempo, ya con hijos, volvieron a España y para buscarse la vida, volvieron a un negocio que su abuelo ya había tenido, el chocolate.  Radicó su fábrica en Castrocontrigo e hizo frente a dificultades que se le presentaron: para paliar la falta de energía eléctrica, uso el molino de agua como fuente de energía, por ejemplo. Todo esto se cuenta muy bien en un artículo de Javier Fernández Lozano en El Adelanto Bañezano, con motivo del centenario de la puesta en marcha de la empresa.


Foto El Adelanto Bañezano.
Así nacía esta pequeña empresa que ha conseguido crear unos chocolates de calidad y que han recibido premios y menciones. En el famoso blog del Comidista de Mikel Iturriaga, se hablaba así de Santocildes:   Son de los pocos (si no únicos) en España que siguen tostando su propio chocolate con técnicas tradicionales y maquinaria antigua”. Tienen chocolate de todos los tipos, pero para Ana “el de 80% con almendras y el negro negrísmo de 90% son sublimes, igual que su chocolate a la taza”. Además de la tienda online sugerida, venden en tiendas físicas sobre todo de la provincia de León y también aceptan pedidos a través de su web. Pero acercarse a comprarlo a Castrocontrigo tiene premio: quien lo haga “podrá ver su pequeño museo del chocolate, una monería etnográfica” 



En el museo nos hacen una presentación de las piezas que allí encontramos y nos ponen un pequeño documental donde los yernos de las hijas del fundador, que fueron los que se hicieron cargo de la empresa, explican los diferentes procesos de la fabricación de las tabletas. Este es el documental, aquí.

También nos explicaron que el nombre se debe  a un general del ejército español que capitaneó la defensa de Astorga frente a las tropas francesas en la Guerra de Independencia del s.XIX (y que, tras su muerte, sus restos fueron inhumados en la catedral astorgana).

Para nosotros, la visita al Museo tenía ese componente de las viejas historias familiares. Pero para todos puede ser una bonita visita en la que se aprenderá muchos detalles sobre la bebida de los dioses, el chocolate.




Otras páginas relacionadas:

- Página de la empresa.
- Turismo de Castilla y León, datos sobre el Museo.
- Documento sobre la fábrica y su origen, de Angel Cerrato Alvárez.
- 100 años de Chocolates Santocildes.
- Aquí la tierra.