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| Cestero en una fotografía recogida en la Web de Calzada de la Valdería. |
Todo este texto está extraído de la página web del Museo de Arqueología y Etnografía de Castrocalbón, escrito por Ramona María Carbajo García, aquí.
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| Zona de la exposición dedicada a la cestería en el Museo de Castrocalbón. |
La
cestería es anterior al telar y, posiblemente, fue el primer paso
hacia la cerámica. También es una de las labores que menos
herramienta precisa para su elaboración pues solo se emplean las
manos y los dientes del hombre que hace la cesta.
Cada
tipo de cesta, lógicamente, estaba destinada a un uso específico
por lo que ni el material empleado ni el proceso de elaboración eran
iguales en todos los casos.
Talegas,
talegones y cestos de arroba
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| Talega vista desde arriba. Deza, Soria. |
Las
talegas, los talegones, los cestos de arroba (medida de peso
equivalente a unos once kilos y medio), etc., se realizaban
entretejiendo varas de palera sin pelar, siguiendo un proceso que
comienza cuando se cortan las varas en otoño, que es el tiempo en
que comenzaba el frío y no se podía dedicar a otras labores sino a
tejer cestos. Esta labor era realizada por los hombres.
La
paja de centeno y la zarza no servían para soportar grandes pesos ni
para llevar ropa mojada, porque la paja con la humedad se deteriora.
Es por eso que para tales menesteres se emplean las talegas de vara
de palera. Para transportar la ropa se utilizaba la cesta de vara
pelada, pués así se evitaba que la parte externa de la vara tiñese
el tejido. En el caso de la recolección del fruto como la
patata, la fruta, etc se podía, perfectamente, utilizar la vara sin
pelar. Los cestos hechos con centeno y zarza
eran, sin embargo, muy útiles para guardar el grano de cereal y la
harina.
En
primer lugar se ordenan las varas en haces que luego se deberán
enriar para conservar la flexibilidad. Después se dejan un tiempo a
la sombra. El proceso comienza en la base con el “cuadrillo”
preparando una cruz griega en el suelo con 4 ó 8 varas en cada
brazo. Se dividen en parejas, que se entretejen con varas simples. Se
añaden más varas con un extremo afilado, introducidas en esa trama
de la base para aumentar el número de ellas y que, junto con el
“cuadrillo” y las varas dobladas hacia arriba, van a construir
las “costillas” o paredes de la cesta y el cuerpo. A partir de
ellas y con varas trenzadas horizontalmente se podrá tejer la pared
del cesto.
El
inicio más frecuente de la trama es circular de varas cruzadas, en
cuadro y dobles hileras colocadas alternativamente entre ellas. Para
soportar grandes pesos o mucho uso, el borde se realzaba con un
trenzado, y así evitar que la base apoyara directamente en el suelo
y se desgastase. Hecha la base , las varas verticales se ataban en la
parte superior para realizar mejor el trenzado de cruzadillo. Cuando
está terminada se hacen las asas a partir de las varas de las
costillas, cruzándolas dos veces.
Cestas
de varas de palera pelada
Para
la elaboración de cestas de cocina, costura y labores más delicadas
se empleaba la vara de palera pelada, cortadas entre enero y abril,
cuando la savia está arriba y se pela mejor. También se podían
trabajar en verde, quitándole las hojas y cociéndolas durante 1
hora para que blanqueasen.
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| Cestera. Foto de La Opinión de Zamora - Chany Sebastián. |
El
proceso de elaboración de las cestas con varas peladas era similar
en su comienzo al de cualquier cesta de vara de palera, pero variaba
en su desarrollo, ya que las “costillas” o paredes eran tejidas
con más delicadeza, detalle y en ocasiones se le añadían varas de
otras especies vegetales para realizar cenefas de adorno.
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Mujeres de Torneros de la Valdería enseñan a hacer cestas en
una jornada de recuperación de este arte.
Diario de León. |
El
tejido de este tipo de cesta era además más apretada para que la
cesta quedase muy tupida. También se solían hacer dobles trenzados
hacia la mitad de la cesta para realzar el dibujo. El asa también
solía ser diferente, pues en este tipo de cestas se acostumbraba a
realizar una sola asa que iba de un extremo a otro. Se comenzaba con
el cruce inicial de un grupo de varas de un lado a otro y se iban
añadiendo más varas metidas entre la trama del cuerpo y trenzándose
después por toda la parte por la que había de cogerse.
Barriles
de vino
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| Museo de Castrocalbón. |
Los barriles del vino se solían llevar al campo en el
tiempo de la siega. Los barriles del vino se podían tejer con varios
materiales: paja de centeno, varas jóvenes de palera o con tiras de
zarza.
Para
tejer un barril de vino con varas de palera se necesita cortar las
varas a finales de abril o durante todo el mes de mayo, cuando la
savia sube y se puede desprender fácilmente la corteza.
En
primer lugar se pelan las varas y cada una se abre en tres, primero
con una navaja y luego con un palo de negrillo con tres muescas y
abierto en la punta. Se raspan las varas con una navaja y se las deja
en agua. Todavía húmedas se las afina de nuevo y se empieza a tejer
utilizando la antiquísima técnica del cosido en espiral y que
consiste básicamente en una espiral cosida constituida por dos
elementos : Una, la armadura que forma la espiral, en este caso la
vara fina y flexible de palera. Y dos, el cosido, elemento activo que
fija la forma seguida por la espiral.
El
cosido o tejido se hace a mano, pasando la tira entre los ramales de
la espiral, por un claro o agujero hecho con la lezna. Cuando el
barril está terminado se cubre la parte exterior con barro húmedo y
el interior con pez caliente, agitándolo para cubrir bien todo. Se
deja hasta el día siguiente y se lava con agua fría para eliminar
la arcilla. Finalmente, se le ponía un tapón de madera y una correa
de cuero.
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| Vasijas de vino en Riofrío de Aliste (Zamora). |
Los
barriles del vino hechos con zarza, lógicamente, llevaban otro
proceso y era el siguiente: En primer lugar se cortaban los tallos de
zarza, se le quitaban las espinas y se abrían a la mitad para
extraerles la médula.
Después,
cada mitad se volvía a abrir nuevamente, quedando así cuatro
partes. Éstas se ponían en remojo y posteriormente se comenzaba el
tejido. Cada cara o “plato” se tejía por separado.
El
tejido se iniciaba enrollando en espiral una tira de zarza para
formar la estrella, pasando la hebra sucesivamente por el orificio
central. Después se hace el picado que en realidad es un cosido
realizado con un punzón, creando un trenzado de hebras alternativas
sobre varas de zarza o mimbre. Esta labor se realizaba en ambas caras
y una vez terminadas se comenzaba la parte lateral o “faja” donde
se hacía la boca del barril. La “faja” se hacía con un trenzado
igual al resto del barril y se unía a los “platos” con un
ribete.
Después
se cubría con el mismo método que el barril de centeno, con arcilla
y se recubría el interior con pez. Habitualmente solía mezclarse
con anís para eliminar el sabor y evitar que pasase posteriormente
al vino. Al final, como en todos los barriles, se le ponía el tapón
y la correa de cuero.
Escriños,
escriñas y gronas
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| Escriño de Olleros de Tera |
Los
escriños son cestas hechas con tallos escogidos de centeno,
agrupados paralelamente, no trenzados, asegurados entre sí con un
hilo muy fino y resistente de zarza.
El
escriño se empieza haciendo una base plana doblando en espiral la
encañadura de centeno hasta que tenga el diámetro elegido. Después
se continúa elevando las paredes y atado a tramos cortos, de forma
muy apretada y bien rematada para que soportase bien el peso. En
otros lugares se emplea el mimbre o el cáñamo en lugar de la zarza
para coserlo.
Su
función principal era la de servir de recipiente para la recolección
del fruto. Este tipo de cesta también servía para transportar el
grano hasta la tierra en el momento de la siembra.
Al
igual que el escriño, la escriña se empleaba para transportar
frutos recolectados, pero también tenía la utilidad de servir de
recipiente para llevar la comida al ganado. El proceso de elaboración
era igual al de los escriños, la diferencia entre unos y otros
estriba en el tamaño, ya que la escriña es más pequeña que el
escriño.
Se
solían hacer escriñas por encargo o en invierno cuando no se salía
al campo y se disponía de mucho tiempo libre, por lo que en
ocasiones era una forma de entretenimiento.
Las
gronas se elaboraban con el mismo proceso que las escriñas y los
escriños . Se diferencian de éstos por su tamaño, ya que las
gronas eran normalmente de un tamaño muy superior y se empleaban
para guardar la harina y el grano.
La
cestería y otros útiles relacionados
El
entrecruzado de fibras no sólo se ha empleado para la fabricación
de cestas, sino que ha tenido otras múltiples utilidades. El proceso
de tejer tallos ha servido para la fabricación también de : Esteras
para las bases de las sillas, sombreros de paja o paízos, trampas
para animales y nasas, tamices, filtros, sogas, queseras,...
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| Sombrero campesino de paja. |
También se usaba la paja de centeno para dar forma a la base de la albarda o la silla de montar, como se explica en esta web sobre equitación.
El
paízo
El
paízo es un entretejido en forma de anillo que era empleado en las
cocinas para apoyar la caldera de cobre cuando se retiraba del fuego
y con ello evitar que el cambio brusco de temperatura la deformase
por la base.
El
paízo (en la foto el que aparece en el Museo de Castrocalbón) se realizaba habitualmente a partir de usados
“vencejos”(atados de pajas largas de centeno sin grano unidos por
las espigas que se destinaban a atar grandes haces de otros
cultivos). También se empleaban los paízos elaborados con la misma
técnica que se aplicaba para tejer los escriños, es decir, con
grupos de paja de centeno atada con tiras de zarza. Existían varios
tamaños de paízos, aunque lo corriente era que tuvieran un diámetro
de entre cuarenta y cincuenta centímetros.
Garrafas
de vidrio
También
en tiempos más modernos se comenzó a elaborar cestos empleando no
sólo la fibra natural, sino también otro tipo de material, es el
caso de las garrafas y garrafones de vidrio. Estas garrafas se
recubrían con un entretejido de similares características al
empleado en la cesta tradicional.
La cesta de la garrafa se realiza
en dos partes separadas que más tarde se unirán. El primer paso
consiste en la elaboración de una cesta trabajada con la misma
técnica de las talegas y ajustada al recipiente de vidrio. Se le
agregan las asas y se trenza el borde.
En segundo lugar se teje un
segundo cuerpo que se ajusta a la forma de la garrafa y que
habitualmente se realiza con fibras más finas unidas en manojos. El
cuello se trabaja de manera más ceñida.
Finalmente, la garrafa está
terminada en el momento en que se alcanza la boca, donde un borde más
grueso sella el proceso, dejando unos dos centímetros de vidrio a la
vista.
Buscando información para hacer este artículo di con un documental en el que se recoge cómo las mujeres de un pueblecito de Huesca, San Juan de Plan, trabajaban la paja para la cestería. No he encontrado un acceso directo al documental entero, pero en esta página, aquí, podeis ver un trailer del mismo en el que se observa un trabajo similar a todo lo que aquí se ha explicado.