10 de septiembre de 2012

Cuadernos de rotación (2)


 
 
 
 
En el volumen publicado por el Instituto de Estudios Zamoranos Florián de Ocampo, titulado “La actividad escolar en la provincia de Zamora reflejada en los cuadernos de rotación: Segunda República y Franquismo” de Bienvenido Martín Fraile e Isabel Ramos Ruiz, uno de los capítulos está dedicado a Ayoó: “El cuaderno de rotación de Ayoó de Vidriales, curso escolar 1955-1956”.



 
 
 
En el se dice lo siguiente:

“El cuaderno de Ayoó representa una de las varias formas que adopta el cuaderno de rotación en el franquismo, aunque primando siempre los aspectos de formación política.

La estructura refleja parte de la que mantuvo en el período republicano. Cada semana, coincidiendo con el horario de la enseñanza obligatoria de la consigna política, el niño encargado de pasar al cuaderno lo que antes han realizado en el suyo propio individual, escribe la fecha, la consigna, y un epígrafe esquemático d ellos puntos estudiados ese día de las diferentes asignaturas: Lenguaje, geometría, aritmética, historia, geografía, ciencias naturales.(…)

Sin embargo, si por algo es precioso este cuaderno de niños, es por el comienzo de su primera página, que lo distingue de cualquier otro. El valor que tiene la escritura de los cuadernos es su capacidad para sorprendernos al volver cualquier página. Mientras los libros os remiten al currículo oficial y son previsibles en su contenido y forma, los cuadernos dejan un amplio margen para la subjetividad, la originalidad, para el hacer, sentir y pensar de cada cuno, sea alumno o profesor. Así, las primeras cinco líneas nos van a ofrecer una visión certera de la importancia concedida a la escuela por las familias, el grado de absentismo coincidiendo con las labores del campo o en el hogar, la relación de respeto del niño hacia el maestro, la metodología empleada en el aula. Claves que informan de la enseñanza rural sin evolucionar a mediados de los años cincuenta y que bien pudieran ser situadas cien años antes: “Como en estos meses la asistencia es mala por estar en recolección y siembre dice el Sr. Maestro que lo empleemos en repasar parte de los estudiado en el curso, en enseñar a los más pequeños y escribir reglas de ortografía que él nos dictará para tenerlos en cuenta en los dictados que hagamos durante el curso”.

En el capítulo se hace una especial mención a las consignas políticas con las que se inicia cada lección reflejada en el cuaderno. “Las consignas vienen fijadas de antemano por el Frente de Juventudes en el contenido y ritmo de sucesión anual que ha establecido. Al maestro se le encarga su desarrollo y dejar constancia de su trabajo en el cuaderno de rotación”. Y así se recogen algunas de ellas:



“Creemos en España, salvémosla”

“El Caudillo es mi jefe y yo lo quiero y lo obedeceré siempre”

“A las banderas debemos el mismo respeto que a la Patria a quien representa”

“No hay ninguna razón que esté por encima de la razón de España”

“La grandeza de España ha sido siempre posible gracias a muchos héroes anónimos y conocidos”

“Para que yo creciera sobre una patria hermosa, mis hermanos mayores cayeron cara al sol”

“La Falange quiere que el sacrificio y el vien estar (sic) al alcance de los españoles”

“La vida nos es concedida para emplearla en la más alta empresa: el amor y servicio a Dios y a la Patria”

“La verdad es nuestra doctrina falangista y queremos extenderla por el mundo entero”

“Solo hay libertad dentro de un orden”

“La independencia de la Patria la defenderemos incluso con el sacrificio de nuestra vida”

“La unidad es base de la grandeza de independencia de la Patria”




Y continua el texto: “El análisis de los ejercicios escritos nos hace comprender la carga ideológica sesgada y partidista d ella escuela de este período. (…) Lo que existe ahora es una acción directiva y manipuladora de la infancia, mediante una enseñanza repetitiva y reiterada de mensajes de clara alusión a la obediencia ciega, al sacrificio que se espera de todos, al esfuerzo y al trabajo.

(…) Sin embargo, los niños de corta edad no comprenden lo que se dice en las mismas, por lo que la obligación de que sea entendido recae sobre el maestro, quien se encarga de acercar el mensaje de una manera más clara, más atractiva y con ejemplos.

(…) Se plantea entonces la pregunta de cómo se lograba motivar e inculcar a los niños semejante doctrina. La respuesta se obtiene al observar las tareas complementarias que llevan en sí una carga muy importante de componentes emocionales, apelando a los sentimientos de los niños. La pertenencia a una misma patria, “el más alto honor que se pueda tener”, el acceder a ser una flecha, compartiendo el mismo uniforme y bandera, el cantar himnos que enardecen el alma infantil aunque nos se sepa el significado de su legra, saludos y gritos compartidos, todo ello, en suma, va conformando los pensamientos y la forma de ser de los niños en la línea indicada”.






(…) “Aunque el cuaderno se centra en aspecto patrióticos, la unión con los aspectos religisos es innegable, especialmente en la época de Navidad, Semana Santa o el mes de mayo. El maestro está supeditado, voluntariamente o de forma obligada, al criterio superior de la Iglesia, que ejerce su control y dominio sobre la enseñanza elemental (...)”.



(…) “ De la línea marcada por el cuaderno de Ayoó escapa, no obstante, una página. A veces, en la férrea censura esgrimida por las instancias políticas y la Inspección Educativa, el maestro es capaz de enseñar a los niños la importancia de los libros y de la lectura. Aunque es una fiesta señalada en el calendario escolar, no en todos los cuadernos se observa la misma intensidad en su celebración. Es la conmemoración de la fiesta del libro, el 23 de abril. El alcance y el valor que le otorga el maestro es un aspecto significativo que merece especial consideración en esta escuela”.